Una prueba más

Dos meses han pasado desde aquél partido en Fortaleza que terminó de erigir a James Rodríguez como crack mundial tras dar una exhibición de fútbol y carácter impropia de un chico de su edad. Colombia acabó el Mundial con una sensación agridulce tanto por lo conseguido como por la sensación de que llegar más lejos estuvo muy cerca; mientras que Brasil luego sufrió la que puede ser la más grande humillación de la historia del balompié. Hoy, el equipo nacional apuesta por la continuación del proceso Pekerman y la ‘auriverde’ ha decidido mirar a Dunga para comandar la generación Neymar a Rusia 2018. Mañana se enfrentan en Miami, primer partido después de la Copa del Mundo para ambos, y el escenario es bastante diferente.

A pesar de que el proyecto colombiano es continuista, lo normal sería esperar que la idea táctica que ejecutaron en el Mundial dé un paso al costado. Pekerman había apostado por un 4-4-1-1 condicionado no sólo por la ausencia de Falcao, sino también por la baja a última hora de Aldo Leao Ramírez y el poco ritmo con el que Camilo Zuñiga llegó a la cita orbital. Sin esos limitantes, es de suponer que Pekerman vuelva a la idea con la que terminó jugando el año pasado: un 4-4-2 torre con Aldo Leao Ramírez en la base de la jugada, James y Cuadrado en la mediapunta y el doble nueve. La presencia de los dos futbolistas samarios volvería a convertir a Colombia en un equipo de posesiones largas y activaría nuevamente la zona derecha del ataque como la principal, especialmente si el espléndido Teófilo Gutiérrez es titular y logra trasladar su nivel con River a la selección.

Con Aldo Leao y Falcao, Colombia volverá al estilo con el que se clasificó brillantemente al Mundial

Por su parte, en el interior de la selección brasileña se habla de una revolución. La Brasil de Scolari que acudió al mundial terminó siendo un equipo que dominaba los partidos a partir de una activación mental y un despliegue físico insostenibles (Y que al final terminó pasándoles factura), y que tenía a Neymar como único argumento ofensivo, más allá de las incursiones kamikaze de Marcelo y David Luiz, dos defensas. En su segundo paso por la selección, la primera misión de Dunga es la de dotar a su equipo de una organización atacante más colectivo y menos dependiente de la brillantez de su estrella. Para ello, la alineación de Willian, Diego Tardelli o Coutinho parece clave, lo cual sin duda ayudaría a ese propósito. Si el enganche del Liverpool es el elegido, podría dañar seriamente el doble pivote colombiano que no va sobrado de talento defensivo.

Aun así, el discurso del juego seguramente va a pasar por los pies del ataque colombiano. Si logra tener consistencia y desequilibrar la férrea defensa brasileña, evitando contragolpes, las chances de victoria estarían a favor de ellos. De lo contrario, Brasil, incluso sin estructura táctica creada, podría hacerse con el partido desde una transición ofensiva sólida liderada por Neymar. El partido será una fantástica prueba – otra más – para la selección Colombia de Falcao y James.

La nueva Brasil de Dunga

Desde un inicio, hace presencia la mano de Dunga en su segunda etapa como seleccionador brasileño. Los tan cuestionados Dani Alves, Paulinho, Fred y Jô, afuera. En cambio, Miranda y Filipe Luís, de magnífica temporada 2013/14 con el Atleti, adentro. Coutinho, una de las revelaciones en el Liverpool de Rodgers, o Danilo, lateral diestro de gran proyección al ataque y que ofrece garantías en defensa, también harán parte de ella. Álex Sandro y Hulk, bajas a último momento por respectivas lesiones en eliminatorias previas a la fase de grupos de la Champions League ante el Lille y el Standard de Liège, respectivamente; Marcelo y Robinho, sus reemplazantes.

Dunga apuesta a partir de todas estas novedades y de las de Elías, Éverton Ribeiro y Ricardo Goulart, las más enriquecedoras en el Brasileirão, un fútbol más sólido, más fino y menos predecible, algo bastante cuestionado en la última Copa del Mundo. Salvo lo que generase Neymar y circunstancialmente Oscar, era un equipo bastante predecible con Scolari y escaso de brillo en el último tercio. De paso, superables en transición defensiva a las espaldas de Dani Alves y Marcelo, como también del acompañante de Luiz Gustavo en el centro del campo (ya fuese Paulinho o Fernandinho).

Dunga mira al Brasileirão para dotar a la selección de un nuevo estilo futbolístico

Elías, un ‘box-to-box’ típico y que puede aportar tanto en ataque posicional como en sorpresa desde segunda línea. Éverton Ribeiro, un extremo sin mucho desborde, pero elegante con la pelota y de cortés pelota parada. Ricardo Goulart, el propio segunda punta con mucho gol e hiperactivo en área rival, capaz de sostener y de ganar segundos importantes para poder desplegar.

Phillipe Coutinho, la novedad más significativa de la lista. “La oferta de recepción”, la línea de pase tan requerida por Marcelo Bielsa, era única y exclusiva en Brasil con Neymar. Ahora, con Coutinho, Dunga gana otro efectivo que, poco a poco, va evolucionando en sus contribuciones tácticas, y madurando en la regularidad y la participación de un partido; tenía esos vicios de inconsistencia en sus anteriores clubes. Con Rodgers viene trabajando el ex del Internazionale y el Espanyol de interior, extremo y últimamente de enganche (menos dinámico, es decir, ‘10’ estático).

Otro indicador determinante y continuo: el músculo y cemento posicional defensivo de Scolari. Sin Thiago Silva (lesionado), parece no perder mucho Brasil con Miranda. Thiago Silva-David Luiz-Luiz Gustavo, un escudo inquebrantable e impasable hasta semifinales de la última Copa del Mundo, permitiéndole al equipo una seguridad y un poderío defensivo excelso, pero que se veía opaco por el bajo aporte de sus laterales.

El mediocampo es el principal foco de los cambios; la defensa también tendrá novedades: Miranda y Filipe Luís

Por último, la referencia de área para Carlos Caetano Bledorn Verri sería, a priori, Diego Tardelli. Un extremo por naturaleza que últimamente viene trabajando de segunda punta (por detrás de Jô) en el Atlético Mineiro. Útil para contextos con rivales que ofrezcan pocos espacios por su desborde y verticalidad. Y muchísimo más útil para contragolpear: potente. A ver cómo engrana en el rol de ‘9’, que tranquilamente podría cumplir con cierta libertad para generarse sus propios espacios y también sus movimientos, algo que en el Mundial le faltó de sobra a la canarinha con Fred y Jô: sin capacidad de acción-reacción y demasiado estáticos.