Partidos imprescindibles de la era Osorio

Tres títulos de Liga, dos de Copa y una Superliga hicieron que la era de Juan Carlos Osorio en Atlético Nacional fuera la etapa más exitosa en la historia del club. A este palmarés le podemos sumar el subcampeonato en la Copa Sudamericana de 2014 y la llegada a los cuartos de final de la Copa Libertadores de ese mismo año. El paso del risaraldense dejó partidos muy buenos en los que el equipo exhibió un nivel y una intensidad altísima. En este artículo recordaremos algunos de los encuentros que determinaron la era y que hicieron de este Nacional un equipo exitoso.

El mejor momento para reivindicarse

Deportes Tolima 1-2 Atlético Nacional (Fecha 3 del Cuadrangular B de la Liga Postobón I de 2013)
23 de junio de 2013
XI de Nacional: Armani; Medina, Henríquez, Murillo, Valencia; Mejía, Bernal, Arias, Cárdenas, Torres, Duque.
Anotaciones: Valencia (min. 64) y Duque (min. 86).

La importancia de este partido en la era de Juan Carlos Osorio es, principalmente, simbólica. Ese semestre, el rendimiento del equipo no había sido el esperado y en los la fase final del torneo se había ratificado. Nacional había arrancado su participación en los cuadrangulares con dos derrotas y tenía que ir a Ibagué a ganar para mantener la oportunidad de clasificar a la final. Ese día, el equipo verdolaga no mostró su mejor rendimiento pero le bastó con aprovechar las dos oportunidades más importantes que tuvo para llevarse el botín de la capital del departamento de Tolima. En el Manuel Murillo Toro, Jefferson Duque complicó a los dos centrales y luchó con ellos durante todo el partido. Estuvo a punto de perder pero al minuto 86 saltó, cabeceó y le dio la victoria a su equipo.

Macnelly, Sherman y Duque

Santa Fe 0-2 Atlético Nacional (Final de vuelta de la Liga Postobón I de 2013)
17 de julio de 2013
XI de Nacional: Armani; Nájera, Murillo, Henríquez, Díaz; Mejía, Medina, Valoy, Cárdenas, Torres, Duque
Anotaciones: Duque (min. 38) y Mosquera (min. 83).

Aquel Santa Fe llegó como el gran favorito a la final tras jugar la semifinal de la Copa Libertadores y dominar la Liga durante todo el semestre. Sin embargo, el equipo de Torres, de Cárdenas y de Duque terminó de acabar con los sueños de un equipo que quedó ad portas de la gloria dos veces en menos de dos semanas. El pase desde atrás, el toque de Sherman y el control, el movimiento y la definición de Jefferson determinaron ese partido que le dio a Nacional su doceavo título liguero.

La presentación del mejor Nacional

Atlético Nacional 1-0 Deportivo Cali (Partido de vuelta de la Superliga Postobón de 2014)
19 de enero de 2014
XI de Nacional: Martínez; Bocanegra, Medina, Murillo, Díaz; Mejía, Cardona, Cárdenas; Berrío, Duque, Páez.
Anotación: Duque (min. 28).

Ese fue el día en el que comenzó a funcionar el mejor Nacional que dirigió Juan Carlos Osorio, el equipo dominó el encuentro de principio a fin y generó 16 opciones de gol. El 1-4-3-3 propuesto por el entrenador fue efectivo ya que asfixió al rival y lo arrinconó en las cercanías de la portería de Farid Mondragón. Cárdenas y Cardona filtraron balones bastante peligrosos, Berrío y Páez desbordaron, azucarera, los laterales se proyectaron de manera constante para enviar centros y Duque devoró el área. Este encuentro fue un abrebocas de lo que sería el resto del semestre para el equipo antioqueño.

Dos veces en una semana

Deportivo Cali 0-3 Atlético Nacional (Fecha 2 de la Liga Postobón I de 2014)
2 de febrero de 2014
XI de Nacional: Martínez; Bocanegra, Medina, Murillo, Díaz; Mejía, Bernal, Cardona; Berrío, Uribe, Valencia
Anotaciones: Uribe (min. 8), Valencia (min. 32) y Cardona (min. 51).

No pasó más de una semana para que Cali y Nacional se volvieran a enfrentar después del partido de la Superliga. Con tres modificaciones con respecto al encuentro anterior, el equipo de Juan Carlos Osorio viajó con la consigna de obtener una victoria y lo logró. Ese día, la precisión de Cardona a la hora de filtrar balones, la velocidad de los extremos y las deficiencias defensivas del Deportivo Cali, le permitieron al elenco antioqueño dominar el encuentro, acercarse al arco de Mondragón y golear en los inicios del campeonato al que era el más reciente subcampeón de Liga en ese momento.

Una buena noche

Newell’s Old Boys 1-3 Atlético Nacional (Fecha 6 de la fase de grupos de la Copa Libertadores de 2014)
10 de abril de 2014
XI de Nacional: Armani; Bocanegra, Medina, Murillo, Díaz; Mejía, Arias, Cárdenas, Cardona; Valencia, Tréllez
Anotaciones: Tréllez (min. 8), Cárdenas (min. 14) y Berrío (min. 55).

Frente a Newell’s Old Boys en Rosario, Nacional jugó uno de sus mejores partidos de la era de Juan Carlos Osorio. Ese día, ambos equipos jugaron con 10 jugadores desde los 6 minutos porque fueron expulsados López y Cardona. Desde ese momento, el equipo colombiano comenzó a explotar eso. Para ello fue fundamental la labor de Stefan Medina que comenzó a repartir balones desde el atrás –luego desde el centro del campo, la de Sherman organizando y la de los delanteros que aprovecharon las deficiencias que tenía la defensa del rival. Así fue como ese día el equipo de Osorio venció al equipo rosarino, clasificó a octavos de final y se convirtió en una de las más gratas sorpresas de esa Copa que ganó San Lorenzo.

Idea consolidada frente al campeón

Atlético Nacional 1-0 Atlético Mineiro (Partido de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores de 2014)
23 de abril de 2014
XI de Nacional: Armani; Nájera, Henríquez, Murillo; Bernal, Mejía, Díaz; Cárdenas; Bocanegra, Duque, Valencia.
Anotación: Cárdenas (min. 91).

El campeón de la edición del 2013 llegaba a enfrentar al campeón colombiano. Ese día, Nacional jugó, quizás, el mejor partido en toda la era de Juan Carlos Osorio. Sherman Cárdenas tuvo un rendimiento altísimo. Pases precisos, movimientos acertados e incluso gol. El equipo exigió al máximo al portero Victor con remates de media distancia y con remates de cabeza, principalmente. Las sociedades funcionaron a la perfección y los jugadores mostraron un nivel alto que permitió que Nacional domara al campeón durante 93 minutos.

Goleada histórica

Atlético Nacional 5-0 Millonarios (Fecha 4 de la Liga Postobón II de 2014)
10 de agosto de 2014
XI de Nacional: Armani; Bocanegra, Nájera, Henríquez, Valencia; Bernal, Mejía, Cardona; Guisao, Ruiz, Berrío.
Anotaciones: Nájera (min.58), Cárdenas (min. 66), Bocanegra (min. 72), Ruiz (min. 86) y Cardona (min. 90).

La mayor goleada de Nacional sobre Millonarios la realizó el equipo de Osorio al equipo de Lillo. Ese día los verdes supieron aprovechar las ventajas que dejó el equipo dirigido por el español y de la mano de los extremos, el equipo vulneró cinco veces el arco que protegía Nelson Ramos. Guisao estuvo muy activo por derecha y Cárdenas aparecía por toda la zona de ataque ejerciendo su influencia.

El partido más importante de la era

Atlético Nacional 1-1 River Plate (Final de ida de la Copa Sudamericana de 2014)
3 de diciembre de 2014
XI de Nacional: Armani; Bocanegra, Henríquez, Murillo, Díaz; Mejía, Bernal, Cardona; Berrío, Ruiz, Copete.
Anotación: Berrío (min. 34).

Nacional llegó a la final de la Copa Sudamericana sin mostrar su mejor fútbol. Sin Stefan Medina(link de Karlz), el colectivo había perdido al jugador que le daba limpieza a la salida y, por consiguiente, el equipo cometía muchos errores. Sin embargo en el primer tiempo frente a River Plate, Alexander Mejía encontró suficiente espacio para repartir el balón a placer y para hacer que su equipo se posicionara en campo rival. Fueron los mejores minutos del equipo en ese semestre. Cardona recibió con muchísima libertad entre líneas y Luis Carlos Ruiz arrastró marcas y complicó a los defensores de River. Los verdolagas no aprovecharon las oportunidades que tuvieron, dejaron despertar a River que empató y ganó la Copa en el partido de vuelta.

El último gran partido de la era

Nacional 4-0 Libertad (Fecha 6 de la fase de grupos de la Copa Libertadores de 2015)
XI de Nacional: Vargas; Nájera, Henríquez, Murillo; Díaz, Bernal, Mejía, Valencia; Berrío, Ruiz, Copete.
Anotaciones: Mejía (min. 29), Ruiz (min. 51 y 53) y Copete (min. 73).

El último gran partido de Osorio como entrenador de Nacional fue ante Libertad en el Atanasio. El encuentro le sirvió a los antioqueños para pasar de ronda (poner link del artículo de ese día)y, de paso, para consolidar a Farid Díaz en una posición en la que el equipo tenía problemas y en la que él, además, lució más cómodo. El equipo fue fuerte en lo suyo, explotar las bandas para enviar centros y vencer por arriba. El trabajo de los extremos fue fundamental, en especial el de Berrío que fue un dolor de cabeza constante para el lateral izquierdo rival.

La cresta de la ola

Si bien Nacional ya se había impuesto de forma tiránica en 2013 como el mejor equipo del país, en 2014 llegaría a su cumbre, a la cual no pudo volver meses después. Eso sí, mientras se mantuvo ahí, fue el conjunto que mejor que jugó al fútbol en las canchas de Colombia en mucho tiempo.

En el camino hacia esa momentánea excelencia, Osorio se hizo con otro título de Liga Postobón en el segundo semestre de 2013, cuando jugó la final contra el Deportivo Cali. Dicho trofeo lo logró de manera muy parecida al anterior, sólo que apostó un poco más por las transiciones rápidas hacia la portería rival. Para esto, el técnico risaraldense trabajó en mejorar la defensa estática de su equipo, y obtuvo resultados notables, primero gracias a la constancia de la columna vertebral de su equipo, y segundo por el bajo ritmo característico de la liga local. El bicampeonato fue una realidad en las vitrinas del club.

La Copa Libertadores, objetivo y escenario perfecto

El reto para el año siguiente -2014- estaba claro: la Copa Libertadores. El sorteo emparejó a la escuadra paisa con Gremio, Newell’s Old Boys y Nacional de Montevideo en el mismo cuadro. Un update se antojaba más que necesario para salir avante del escollo. Y Juan Carlos Osorio planeaba punto por punto en los vericuetos de su prodigiosa mente al verde que mejor movería el cuero de los últimos lustros. Los mimbres estaban, sólo había que acoplarlos bien y que estos respondieran. Todo coincidió. O bueno, casi todo.

De atrás hacia adelante, el eje de Atlético Nacional estaría compuesto por Stefan Medina, Alexander Mejía y Sherman Cárdenas más Edwin Cardona. Los demás se encargarían de estirar una alfombra tensa para que estos se pasearan. La pelota saldría rasa y limpia desde atrás, y el dominio línea por línea, a partir de esa fase tan bien trabajada, sería una realidad. Newell’s puede dar fe de ello.

El choque de apertura del grupo fue en Medellín contra los de Rosario. Ese día el esquema de Osorio fue un 3-3-1-3, en el que el intercambio de posiciones fue constante y de precisión suiza. La línea posterior, conformada por Daniel Bocanegra, Stefan Medina y Óscar Murillo otorgaba ventajas en salida de balón por sí sola gracias al amplio abanico de conceptos de Medina, la prudente toma de decisiones de Bocanegra, y la tensión de los envíos de Murillo. El mediocentro fue Álex Mejía, flanqueado por Farid Díaz, quien trocaba posición con Sherman Cárdenas de extremo izquierdo, y por Alejandro Bernal. La mediapunta fue para Edwin Cardona, la punta para Juan Pablo Ángel, y la derecha para Orlando Berrío.

La respuesta de los rivales era nula ante el movimiento verde

Ese marco, el cual representa bien el fútbol que alcanzó el verde ese semestre, era imparable. Siempre, pero siempre había una referencia abierta, fuera un extremo, un interior, o los mismos Cardona/Sherman. Ello tenía como objetivo que por dentro se liberara espacio para que Mejía y Medina pudieran sacar la bola a través de conducciones -Medina- y cambios de orientación tensos hacia los costados -Mejía-, y para que Sherman y Cardona hicieran de las suyas. Todo esto era rematado por un factor técnico mayor: el pie de Cárdenas llegaba a todas partes, y el envío siempre tenía sentido. Era algo de dominio absoluto. La tarea del nueve de turno era entonces estirar, pelear con los centrales, pivotear, que ya los buenos harían sus deberes.

El ritmo, sobra decirlo, era endiablado. La ocupación de los espacios, de inicio, era tan coherente que la transición defensiva estaba asegurada. Sin embargo, fueron las carencias en esta fase las que sacaron de la competición continental a los de Osorio, porque aunque no tenía debes tácticos, sí se vio erosionada por el estado mental del grupo en determinado punto de los encuentros contra Defensor Sporting, además de que Stefan Medina se lesionó en abril para el resto de la temporada, lo cual ensucio un procedimiento diáfano desde su concepción.

La liga no corrió peligro nunca… excepto al final

¿Y en la Liga? Pues en el torneo del día a día, con el sistema de las rotaciones engrasado y en quinta marcha, más la calidad diferencial de varios de sus jugadores y un ritmo superior, Nacional terminó primero y accedió a cuartos de final. Sólo se vio vapuleado de manera evidente en fase regular contra el Millonarios de Juan Manuel Lillo en Bogotá. Cuando empezó la fase de los ocho mejores, el verde goleó a Envigado y pasó a semifinales contra Santa Fe. En la ida alineó con la nómina alterna en El Campín, perdió 1-0, y para la remontada en el Atanasio formó con los titulares de los días grandes. La superioridad fue tan evidente que luego del 2-0 le sobró tiempo, cosa le faltó contra Junior en la Final.

Nacional no se repuso de la ausencia de Medina

La ausencia de Stefan Medina fue prácticamente lapidaria. Contra un repliegue tan marcado como el de Defensor Sporting en Libertadores o el de Atlético Junior en liga, Osorio se quedó sin su jugador clave para aportar decisiones 100% cerebrales y acertadas desde atrás, sin una pieza para batir líneas y entregar la pelota en el momento propicio al compañero correcto. Eso hizo que todo el engranaje se alterase, pues si Sherman, que era el otro módulo neurálgico del equipo, retrocedía su posición, Cardona se quedaba sin socios cercanos y sin las ventajas espaciales que necesita para lucir.

El Metropolitano vio a su equipo ganar por 1-0 en la ida, con un solitario gol de Édison Toloza, quien hizo lo mismo en la vuelta. Pero Nacional, esa vez, por empuje y sobre la hora, marcó el 2-1 que los llevó a los penaltis, y así a ganar su tercer título liguero consecutivo. Impresionante, sí, pero visto con perspectiva fue poco premio para un conjunto que logró estar en boca de prácticamente todos como “el mejor equipo de América”. Aunque fuese por unas semanas, la gente lo vio, la gente habló, y la gente escuchó. Algo grande se había gestado en Colombia. Y todavía tendría episodios por contar, no tan lindos, pero por supuesto emocionantes.

Santa Fe al límite

Internacional de Porto Alegre es semifinalista de la Copa Libertadores. El resultado fue coherente, pues el equipo de Diego Aguirre controló todas las fases de juego que se dieron en la llave: repliegue, presión y posesión. Santa Fe llevó al máximo las posibilidades de su sistema, pero no le bastó para salvarse de la inferioridad en las tres fases del juego mencionadas.

El repliegue de Internacional fue exitoso en la llave por mérito propio y por complicidad de Santa Fe. En Bogotá quedó clara la correcta ocupación de espacios de Internacional en defensa. En Porto Alegre, la marca permanente y cercana sobre Omar Pérez terminó de desconectar a Santa Fe en ataque. El repliegue de Santa Fe, en cambio, dejaba dudas y más dudas. En Bogotá, veíamos que Lisandro López sirviendo de receptor de contraataques complicaba las transiciones defensivas de Santa Fe. En Porto Alegre, Andrés D’Alessandro impuso una superioridad técnica por derecha que lograba recostar a Santa Fe a ese lado, y los cambios de orientación a Valdívia fueron el martirio de Roa y, ante todo, Anchico. En ningún momento el repliegue de Santa Fe fue mejor.

El ataque organizado condenó a Santa Fe

Como ya hemos dicho, las posesiones de Andrés D’Alessandro le dieron ventajas a su equipo. Por su parte, Valdívia elevó el ritmo del partido en todo momento: Santa Fe no pudo seguirlo. Otra vez, la falta de profundidad de Santa Fe (Morelo y Páez no aportaron desmarques significativos) decanta esta fase del juego a favor de Internacional. Eso sí, en la presión, Santa Fe no fue claramente inferior. Lo que pasó fue que Internacional, a diferencia del cardenal, fue más decisivo para superar la presión. D’Alessandro y Valdívia fijaron a los laterales de Santa Fe y le despejaron el carril a los laterales para salir.

Santa Fe jugó a la altura de sus posibilidades. Esta vez se fue eliminado de la Copa Libertadores. Internacional, a priori, acumulaba más calidad en cada una de las posiciones. El control en cada una de las fases del juego de la llave lo confirmó y, sin necesitar de un fútbol espléndido, fue un justo vencedor.

Santa Fe Rockets

Houston Rockets viene demostrando esta temporada que, si no es por James Harden, no estuviesen vivos todavía en los playoffs de la NBA. Kevin McHale basa toda su estructura de ataque, juego tras juego, en el barbudo. El equipo, ofensivamente, no depende de más nadie, únicamente de él. Así fue Santa Fe ante Estudiantes. En este caso, prácticamente, Wilson Morelo.

Estudiantes controló el trámite hasta la voraz actuación de Morelo

Fue un partido raro de Santa Fe, pero con un +/- positivo. Todos los futbolistas, desde el vértice inferior hasta el superior, sumaron. Defensivamente no dieron ventajas, en el centro del campo tuvieron altos rangos de pases cortos, y en ataque… sí dependieron exclusivamente de Morelo. Como Houston de Harden, por supuesto. Pero a partir del regate y la movilidad para moverse por todo el eje horizontal de Wilson, Santa Fe logró superar sin mayores percances a un Estudiantes que maniató el juego hasta que Milito dijo basta, pues Gabriel ubicó (tras el 1-0 de Meza) a Jara de tercer central y esto hizo que Ómar Pérez, quien no podía girar cómodamente o tener espacios para descargar aseadamente por Leonardo, pudiera recibir de cara, levantar la cabeza y tocar con Morelo, ya fuese al pie o al espacio… porque Wilson hizo el resto.

Juan Daniel Roa disfrazado de Jason Terry sostuvo la presión alta cardenal. Santa Fe no sólo buscó a los centrales de Estudiantes, que ninguno tiene un pie de seda para sacar el balón, sino que con Roa por la derecha (sobre Álvaro Pereira) le dio amplitud a la presión. Roa se puso las alas de Terry, sin duda.

Meza justificó su firma en la preselección a la Copa América

No fue la mejor versión cardenal en fase ofensiva, a lo que llevó al equipo a multiplicar variables. Santa Fe sumó muchos toques en campo rival y esto, de por sí, desorganizó a Estudiantes. Entre más toques, más se desorganizaba Estudiantes. Santa Fe no sufrió nunca, ya que con pérdidas lejanas y el desorden pincharrata, el ataque era tal para cual. Estudiantes trató de lanzar un par de veces a las espaldas de Yerry Mina y Francisco Meza, pero estos dos bichos físicos pusieron la valla.

Milito tomó la única medida viable para el final: embotellar el área. Con Carrillo, Cerutti y Jara (sí, Jara) en el área rival y Vera sobre la bomba central, Estudiantes buscó el juego directo o los centros laterales. Pero Estudiantes no esperaba la confirmación de Mina. Mina pareció Howard (ganando los rebotes) coronándose en los duelos aéreos. Una de las versiones defensivas más pulidas y dominantes del Santa Fe de Costas.

Wilson Morelo se divirtió sobre el final. Estudiantes tenía un defensor menos –Jara de centrodelantero– y quiso jugar con sus líneas adelantadas optando por Domínguez y Desábato de últimos hombres. El regate ya no tuvo límite, el primer control parecía prodigioso y el cambio de ritmo era insostenible. Faltó el gol para redondear una noche utópica. Faltó la triple decena (26 puntos, 11 rebotes y 10 asistencias) de Harden anoche ante LAC. Pero el rival en Cuartos, ya sea Internacional de Porto Alegre o Atlético Mineiro, sufrirá a este Santa Fe Rockets.