La vida con Luis Quiñones

No es noticia el gran nivel de Luis Quiñones ocupando la mediapunta cardenal. Cuando parecía haber una vida controversial en Santa Fe sin el cerebro Omar Pérez, la importancia del ex del Junior en el sistema es lo mejor que le ha podido ocurrir a Gerardo Pelusso. Evidentemente los ataques merman en calidad y calma, pero Quiñones lo compensa con velocidad y agilidad. Santa Fe le da un tono líquido a sus aproximaciones a arco contrario con Wilson Morelo, Darío Rodríguez, Juan Daniel Roa y Luis Quiñones. Esto último se hizo indefendible para Once Caldas en los últimos 45 minutos de una eliminatoria compuesta por 180. Franklin Lucena y Hernán Menosse evidenciaron que corriendo no son capaces de competir a la altura que sí lo hacen defendiendo el área. Morelo obligó a ambos, sobre todo al venezolano, a utilizar la cintura. Ningún defensor, al menos en Sudamérica, ha hallado la cura para frenarlo en velocidad.

El 1-0 abriendo las puertas de la segunda parte modificó el guión como el rumbo de la eliminatoria

La vida con Luis Quiñones ha aparecido en los momentos más significativos, demostrando que es un futbolista determinante. Santa Fe pasaba más tiempo en campo rival tanto con balón como sin él, ratificando que la mutación de la era Costas a la era Pelusso se está completando, a causa de la transición de un estilo pragmático a uno más definido. No obstante, Once Caldas no temía ya que su 4-1-4-1 ofrecía muy pocos espacios por dentro. Posterior al descanso, el golazo de Roa y la excitación de Torrente de salir más a menudo inclinaron el trámite a favor de Santa Fe, que juntó la producción de juego de Quiñones con la producción de goles de Morelo. Once Caldas se fue del partido con el 3-0 en el electrónico, aunque el golpeo de Johan Arango pudo instaurarlos antes que tarde a la anotación de César Quintero.

Bonita eliminatoria

Nos regalaron una bonita eliminatoria Independiente Medellín y Junior tanto en el transcurrir de los 180 minutos como en los penaltis. Esta es la esencia de la Copa Águila en rondas avanzadas. Quedamos con ganas de otro partido o de una eliminatoria aún más linda entre Santa Fe y Once Caldas para definir al segundo finalista que acompañará al tiburón.

A lo que se refiere el partido, el DIM fue superior en el transcurso de los segundos 90 minutos. Como Junior en los primeros. Los de Leonel Álvarez fueron tan superiores que dos futbolistas insuperables en Junior, Gustavo Cuéllar y Vladimir Hernández, pasaron inadvertidos. Menos Sebastián Viera. El uruguayo sostuvo la balanza obligando a definir la serie desde la fortuna de los jugadores y la gloria de los porteros.

La organización de Cuéllar y Celis fue un problema defensivo para el Junior

Dos movimientos metódicos del DIM controlaron a un Junior transparente en ambos campos. En primer lugar, Fabio Burbano atacando la zona de Jossymar Gómez. El ex del Envigado guió el juego hacia el uno contra uno ante el tercer lateral rojiblanco (después de Vélez y Murillo). Comiéndose a Jossymar, Burbano sacudió con el regate interior o ganando línea de fondo más centro. Alexis Mendoza no corrigió, pues el pivote derecho era Gustavo Cuéllar y no Guillermo Celis. Celis no pudo compensar defensivamente con ayudas a Jossymar porque era el mediocentro lejano y desatender a Pajoy estaba fuera del presupuesto. En segundo lugar, Leonel Álvarez preparó toda la semana anular a Vladimir Hernández y lo hizo sobremanera. El lateral derecho fue Didier Moreno, quien impidió cada recepción del araucano de cara, imposibilitándole encarar. Lo hizo con anticipos que requerían coral lectura o forzándolo a recibir de espalda y achicándole el giro.

Junior no hacía ningún merecimiento para descontar y empatar la serie, pero apareció Jarlan Barrera con un gol que puede consagrarse como el mejor del año en el fútbol colombiano. Un gol de un peso de talento que debe desbocarse. En el actual sistema constituye una disociación entre Ovelar, Pérez, Vladimir y Cuéllar.

Mal Leonel en la gestión de campo posterior al gol de Jarlan

Leonel Álvarez terminó inclinando el resultado al 2-1 final sacando a Christian Marrugo y metiendo a Félix Micolta. El DIM perdió su único movimiento entre líneas para los pases de Daniel Torres. Y el objetivo no fue pasar a línea de tres y ganar una opción de pase por delante del balón, sino ofrecer más vértigo a los ataques poderosos. Y en los cobros desde el punto penal ocurrió lo inevitable: Sebastián Viera confirmó su espectacular actuación y agrandó su estatua en Barranquilla como ídolo.

Las virtudes del búfalo

Cuando Roberto Ovelar ingresó frente a Nacional en el partido de vuelta de los Octavos de Final de la Copa Águila, Junior encontró sus mejores minutos en el partido. Las primeras impresiones que dejó la sociedad que comenzó a formar con Juan David Pérez son bastante positivas. El búfalo encontró a un compañero que lee muy bien sus movimientos y que le da sentido a los ataques del equipo, sobre todo si hay espacio para correr. El cordobés -que no estuvo en una posición fija durante todo el encuentro- ejecutó los contraataques. En uno de ellos, el paraguayo recibió y no perdonó, a diferencia de los partidos pasados.

Ovelar lucha, gana, controla y habilita. Roberto le da tiempo a sus compañeros para que se incorporen a las jugadas de ataque. Incomoda a los centrales, los estira y los distrae. Así provocó la falta del primer gol. Recibió atrás, condujo, enganchó y cayó en el borde del área cuando un rival lo tumbó. Y es que es esto lo que hace importante el trabajo del delantero centro tiburón. En la medida en la que Alexis Mendoza explote las virtudes del paraguayo, y a ello le sume la labor en cancha de Juan David Pérez, Junior podrá mejorar y ser más peligroso. Nacional lo evidenció y quedó eliminado de la Copa.