Mirando hacia la cima con Jaime De la Pava

Es casi seguro que Jaime De la Pava vio a inicios del 2015 una posibilidad cercana al éxito pero también próxima al fracaso. Una opción ambigua de regresar a los focos del fútbol profesional colombiano que surgió tras la decisión de crear un cuadrangular para acercar dos equipos “tradicionales” a primera división. En respuesta a la tradición Jaime tomó las riendas del Cortuluá e hizo lo que pocos pensaban: imponerse en un grupo complicado (hacían parte América y Pereira, dos firmes candidatos) y vencer en la final a Unión Magdalena, el favorito. Hoy, su heroísmo, sigue cabalgando.

Acoger a jóvenes futbolistas y rodearlos de jugadores experimentados fue una premisa crucial para el entrenador caleño desde que desembarco en el 12 de Octubre. Sabía que había nombres que recién descubrirían lo que era jugar un partido a nivel profesional y, pese a ello, no tuvo temor y se lanzó a un mar de interrogantes. Noventa minutos se podían olvidar. Perseguir un sueño, no. Había que tomar de la mano al “factor riesgo”.

Cortuluá ha anotado 14 goles y solo ha recibido seis

El objetivo primordial siempre fue alejarse del descenso y, ante la ausencia de una chequera sólida para permitirse contratar jugadores  de mayor calidad, De la Pava sostuvo que lo mejor era “reforzar las convicciones, ideales y sueños”; dejando ver una capacidad motivacional que ha influido de forma permanente en sus jugadores a tal punto de gozar de un presente sin reparos y lleno de ilusiones.

El equipo vallecaucano destaca por mostrar una fe inquebrantable en lo que plantea su estratega. Luce en el campo cualquier vestimenta táctica sin desafinar. De la Pava puede servir sobre la mesa cualquier plato futbolístico que sus dirigidos lo devoran sin problemas. Son una suerte de adaptación y versatilidad envuelta en disciplina marcial.

El goleador del Cortuluá este semestre es Carlos Ibargüen con tres anotaciones

Cortuluá es un conjunto que sin balón mantiene sus líneas juntas, es ordenado y no confiere espacios para que el rival maniobre de forma fácil. La consistencia en la ejecución se da gracias a nombres como Jaime Córdoba y Juan Roa. Organización, vuelo, agresividad y dirección desde la mitad del campo.  Y con el esférico en su poder refleja trabajo tanto para salir de forma vertiginosa-vertical como para construir en estático. Esto último lo permite la calidad de John Varela, Miguel Medina y Daniel Buitrago sustentada en la ferocidad y olfato de gol de un delantero como Ibargüen y en las apariciones veloces y profundas de Borja, Velazco e Hinestroza por bandas. La amalgama de variables ofensivas es alentadora y ante ello pueden servir como testigos Santa Fe, Junior, Medellín, entre otros.

No obstante, hay un elemento que impacta de forma sustancial la estructura de Cortuluá: Carlos Rodas. Inagotable y resistente a todo tipo de tópicos sobre la edad en el fútbol. A sus 40 años el delantero exhibe una inteligencia asombrosa para entrar desde el banquillo y manejar el juego a su antojo. Movimientos, apoyos, distracciones, sociedades, administración de ritmos, etc. Efectos por doquier que potencian las virtudes ofensivas del equipo para liquidar o destrabar partidos. Es una carta que De la Pava siempre utiliza. Una solución adecuada para cualquier ocasión.

Los paneleros están cerca de salvar la categoría

En el primer semestre la actuación inició con una combustión sorpresiva que con el paso de las jornadas dejó ver errores de un equipo en formación, del cual se estaban descubriendo vicios y condiciones y al que De la Pava fue haciendo remiendos como un costurero en su sala de trabajo hace con las prendas por arreglar.

El rendimiento hasta ahora ha sido fabuloso. En lo cuantitativo como en lo cualitativo. Ahora tienen  que ratificar la ascendencia deportiva en el asfixiante y difícil último tramo del torneo. El grupo de jugadores tiene un gran potencial y hay una idea por la que están pugnando a través de un fútbol práctico del cual los aficionados están satisfechos de ver como en el Corazón del Valle han florecido deseos de festejo suscitados por el buen desarrollo de un equipo joven, talentoso y con ambición.

Dulce ascenso

Hace 39 años y 11 meses nació en el municipio de Tuluá, Valle de Cauca, Carlos Andrés Rodas Montoya. Su experiencia y su manera de jugar le valieron al equipo de su tierra la vuelta a primera división del fútbol colombiano tras 4 años. Frente a América de Cali, Deportivo Pereira y Unión Magdalena, el experimentado artillero lideró a un equipo que mostró solidez atrás y efectividad adelante.

Cortuluá llegó al grupo siendo la cenicienta y al final se llevó el gran premio

El equipo dirigido por Jaime de la Pava saltó al terreno de juego en los 3 partidos formado en un 1-4-4-1-1. La intención del estratega vallecaucano era parar dos líneas impenetrables y, en el caso de los partidos frente a América y Unión Magdalena, contratacar aprovechando la velocidad y el desequilibrio que podían generar Varela por derecha y Ortiz por izquierda. Para que esto funcionara, los defensores centrales debían realizar un trabajo impecable. En efecto, Quejada y Payares, que jugaron los 3 partidos juntos, se mostraron muy fuertes en el uno contra y, sobre todo, en el juego aéreo, que fue usado recurrentemente por sus 3 rivales.

En el centro del campo, Cortuluá se asoció muy bien cuando pudo gracias a que los dos volantes centrales (Roa y Chávez/Córdoba) abrían la cancha buscando a Varela y a Ortiz, luego estos tocaban con Medina o con Rodas, que bajaba a asociarse, y empezaban a desarticular a las defensas rivales con estos toques rápidos. Normalmente, alguno de los laterales contrarios quedaba desacomodado y allí aparecía, a su espalda, alguno de los velocistas paneleros para crear peligro. El mejor ejemplo de esto se dio frente a Deportivo Pereira cuando Jerry Ortiz aprovechó todo el espacio dejado por Edwin Posada en la derecha para hacer daño.

El goleador del equipo fue Jerry Ortiz

El referente del equipo fue Carlos Rodas. A pesar de no haber anotado, el veterano delantero bajaba a asociarse con sus compañeros, pivoteaba e incluso habilitaba a Ortiz y a Varela cuando aparecían a espaldas de los laterales rivales. También abrió muchos espacios con sus movimientos y le facilitó el trabajo a los demás jugadores de su equipo.

Al final, el juego del Cortuluá fue lo suficientemente bueno para vencer a sus rivales. El equipo del corazón del Valle tendrá que esforzarse bastante para mantener la categoría, para seguir mejorando e, incluso, para clasificar a las llaves de enfrentamientos directos de alguno de los dos semestres. Todo esto después de ganar un cuadrangular dulce en el que todo les salió bien.