Construcción de espacios

En el fútbol si tienes la pelota puedes generar peligro y estás sujeto a que no te ataquen. Patriotas reconoce que si tiene el cuero en sus botas puede ser un equipo que traiga muchos problemas a sus rivales. Harold Rivera, técnico del equipo boyacense, reunió en mitad de campo a los jugadores mejor dotados técnicamente para jugar ante Cúcuta, que cuenta con jugadores experimentados pero que carecen de un buen estado físico, pues, para jugar en la altura. Y se les dificulta mantener la intensidad al menos 75 minutos de partido.

Patriotas formó tácticamente 4-2-3-1 con dos mediocentros, Vásquez junto a Pico y más adelantado Alan Navarro con quien armaban un triángulo. En el frente de ataque estaban Rivas –abierto por derecha- y Elton Martins –con mucha libertad- acompañando a Carlos Renteria. Patriotas pobló la zona del mediocampo con jugadores que hacen un magnífico uso de la pelota y aprovechó cada espacio que dejaba Bedoya – Arboleda para generar peligro.

Patriotas le sacó provecho a las deficiencias del rival

El dominio del partido fue absoluto por parte del equipo local, Pico entregó y distribuyó de manera perfecta cada pelota que recuperaba. Su pase horizontal y en ocasiones vertical que rompía la floja presión de la segunda línea de Cúcuta fue vital para que se reunieran a jugar plácidamente Vásquez, Alan Navarro y un encendido Martins que no paraba de moverse junto a Rivas.

En ataque estático agita asiduamente Patriotas. Elton ha encontrado más libertad para jugar y correr –en el DIM jugaba pegado a la banda- a partir de esto empiezo a inyectar veneno -sus pases y gambetas habituales-. Hay un excelente trato del balón a ras de pasto de Navarro por quien religiosamente pasan todos los balones, es el puente que deben cruzar para llegar a forjar un mejor ataque. Su lugar preferido es el costado derecho donde se encuentra el “el eléctrico” Rivas, que suele sacar ventaja de su velocidad y regate. A pesar de que en estático es un equipo que empieza a fortalecerse al final apuesta por la rapidez de sus hombres de arriba.

En Patriotas, Alan Navarro está encontrando su mejor fútbol

Rivas y Rentería son jugadores que pueden armar lío por sus fortalezas físicas pero que carecen de técnica y precisión a la hora de tirar centros laterales y dar en el blanco contrario. Ante Cúcuta han sido contundentes y han contado con puntería pero resta lo más difícil; mantener el nivel mostrado ante el equipo motilón y arreglar algunos detalles de equilibrio entre mediocentros y defensas.

La orquesta aurinegra

La orquesta aurinegra volvió a dar un recital. Sin su director, Rafael Carrascal, Alianza Petrolera ejecutó cada una de las piezas que tenía preparada y continuó ganándose los aplausos de propios y extraños. El reconocimiento está a punto de llegar y los santandereanos están cerca de tocar en la danza de los ocho mejores.

No fue fácil. Deportivo Cali, que hacía las veces de jurado, saltó al campo con un 4-4-2 torre. La idea del entrenador Héctor Cárdenas era jugar en largo para superar a la férrea defensa local. Caneo mandó varios balones que le llegaron a Carlos Rivas y que se convirtieron en acercamientos al arco de Jerez. Sin embargo, el paso de los minutos le dio seguridad a la banda petrolera que comenzó a imponer el ritmo.

El dominio fue alterno en los primeros minutos

Con Camilo Ayala como director, repartiendo instrucciones y balones, el sonido comenzó a ser agradable. En ese 4-2-3-1, también estaban siendo fundamentales Nelson Barahona y Dairon Asprilla. El balón salía limpio del director, le llegaba al creador y terminaba en el agitador. Este último aprovechó su desequilibrio para desbordar y crear peligro.

Sin embargo, la orquesta aurinegra desafinó cuando Candelo y Palacios comenzaron a asociarse en la banda derecha. Lateral y volante le hicieron mucho daño a Felipe Álvarez y fue por ahí por donde se abrió el marcador.  Enganche de Candelo en la derecha y pase para Sergio Herrera. El “barranca” mandó un pase a media altura que le llegó a Juan David Cabezas que, sin dejarla caer, clavo el esférico en el ángulo superior izquierdo del arco custodiado por Jerez. Así acabó el primer parte del recital.

Cuando comenzó la segunda mitad, la orquesta aurinegra afinó y empató. Barahona mandó un centro en un tiro libre y Ayron del Valle le ganó por arriba a Andrés Pérez. Luis Hurtado no tuvo nada que hacer. 7 minutos después fue Dairon Mosquera el que desequilibró la balanza en favor de los locales con una jugada individual. Con el 2-1 a favor, Alianza se encontró en el escenario que más le gusta.

Camilo Ayala cumplió con el rol de Rafael Carrascal

Los locales le cedieron el balón a los visitantes y se cerraron. Al juntar líneas, Deportivo Cali no encontró receptores y se volvió inofensivo. El control del recital fue aurinegro y se dio a partir de un plan que los jugadores llevan ejecutando todo el semestre. Para finalizar el evento, Barahona le mandó a Sebastián Herrera, que ingresó en el segundo tiempo, un pase a espaldas de Germán Mera. El joven delantero fue el artífice de la última canción al picarle el balón al portero rival. Los aplausos llegaron y la clasificación está cerca. El recital fue todo un éxito y Alianza está cerca de lograr lo impensado.

Combustión azucarera

La vida se detuvo en el seno del Deportivo Cali. Todas las decisiones tomadas durantes las últimas dos semanas en el club caleño tuvieron que ver con el partido disputado en el Centenario. Con la vista puesta en Peñarol, el Cali reservó el cien por ciento de su once titular en el partido del fin de semana. Si la decisión fue positiva o no es difícil de juzgar sin meternos en fútbol ficción; sin embargo, uno que otro futbolista del Cali parecía de pretemporada y no disputando el trigésimo partido en dos meses y medio. A pesar de todo, el 2-2 es un resultado positivo que enciende la ilusión ‘azucarera’.

Algunos jugadores estuvieron por debajo de su nivel, a pesar de todo

La chispa que prendió todo fue Yerson Candelo. El Cali había sufrido la baja de Miguel Caneo por molestias físicas y su lugar lo tomó Luis Fernando Mosquera. El cambio, que parece nominal, tuvo un gran impacto en el desarrollo del partido. Cárdenas ordenó a su equipo en un 4-3-1-2 asimétrico, con doble pivote, Candelo de volante por derecha y sin ningún jugador en la banda izquierda, que quedaba toda para Fabra. Mosquera flotaba libre y adelante se ubicaban Batman y Robin, Herrera y Rivas. Por su parte, Peñarol presentó un 5-1-3-1 en el que Pacheco, Zalayeta y Rodríguez se ubicaban por detrás de Carlos Núñez. Los carrileros tomaban una actitud extremadamente defensiva, poniéndose totalmente en línea con los tres zagueros, a pesar de que el Cali tenía poco volumen de ataque.

Los primeros minutos tuvieron un Cali ligeramente dominador que pudo haberse puesto por delante en el marcador si no fuese por su principal déficit: la lentitud. El mediocampo que presentó en Uruguay estaba conformado por un doble pivote muy marcado en el que nadie se descolgaba de verdad, un enganche excesivamente estático y un volante muy dinámico. El equilibrio en el fútbol se logra normalmente cuando los hombres del sistema juegan a lo mismo, es decir, cuando sus respuestas individuales a situaciones determinadas son complementarias para producir una respuesta colectiva coherente. El Cali no tuvo eso. Candelo es pura dinámica y efervescencia, y sus acompañantes son todo lo contrario. El joven volante generaba ventajas que eran dinamitadas especialmente por la lentitud de ejecución de Mosquera, pero también por que los pivotes no lograban mover el balón rápido. Peñarol tenía tiempo de recomponerse siempre y la imprecisión en los últimos metros fue menguando la superioridad visitante hasta traspasársela a su rival.

Candelo fue el mejor del Cali, pero sus compañeros no lo acompañaron

Peñarol había buscado durante el primer tiempo desequilibrar desde el golpeo de Antonio Pacheco, apresurándose en campo contrario sin aprovechar las ventajas que daba la defensa azucarera. La segunda parte fue distinta. Con una disposición espacial más adecuada para atacar el asimétrico sistema del Cali, y tomándose más calma en campo contrario para filtrar pases a la espalda del poco sólido doble pivote, el ‘manya’ creó en pocos minutos más peligro que el que habían producido ambos equipos en la primera parte. El gol de Nuñez no fue casual. Tampoco lo fue el empate. En la primera jugada en la que Mosquera respondió al ritmo de Candelo, el Cali combinó a velocidad, desorganizó la zaga y plantó a Sergio Herrera frente al portero. El otro gol del Cali fue obra de Carlos Rivas, que cuajó un gran partido con una actividad frenética que mantuvo nerviosos a los defensas uruguayos durante todo el tiempo que estuvo en cancha.

El empate final fue un resultado justo que reflejó lo visto en el partido y sin duda es un botín bastante bueno para el equipo de Cárdenas. Empero, para la vuelta son muchas las cosas que tendrá que mejorar. Peñarol creó situaciones de gol acomodando a dos futbolistas en la zona libre del mediocampo (la banda izquierda) y a otro ubicándose en el espacio entre Andrés Pérez y Juan David Cabezas cuando el segundo basculaba. Eso y la no sincronización de la línea defensiva pudieron haber complicado muchísimo la llave. La salvación fue Yerson, combustión azucarera.