Simpatía por el diablo

Las primeras palabras de Jorge da Silva como entrenador escarlata fueron una promesa: el América de Cali no descenderá. A falta de dos fechas, la promesa parece cumplirse, sobre todo, por una increíble cuota de fortuna. Esto porque la llegada del ‘Polilla’ coincidió con el pinchazo del sólido Tigres, la turbulencia del consistente Jaguares y toda suerte de resultados favorables.

Mirar el diablo a la cara

El diablo tiene muchos trajes, pero solo se oculta tras un rostro. Sus dos perfiles oscilan entre la incertidumbre y el gozo. Es un equipo de crujiente madera en la salida del balón, pero de firme mármol una vez supera esta fase del juego. El atasco inicial para empezar jugando que le produjo el Deportes Tolima hizo que Carlos Lizarazo fuera el encargado de iniciar las jugadas

Le llegó su cuarto de hora

Carlos Lizarazo recién cumplió un cuarto de siglo, pero cuesta imaginar que pueda alcanzar (y menos superar) las altas expectativas que generó en sus primeros años como futbolista del Deportivo Cali. Ese futbolista que había impresionado con su sensacional repertorio: velocidad en conducción, clase en el disparo de media y larga distancia, lanzamiento ajustado y trazo diagonal vigoroso.

Fecha 17: El grupo de aspirantes se reduce

Deportes Tolima y Tigres prácticamente sellaron su eliminación de los playoffs finales en la fecha pasada. En este contexto, los equipos que todavía siguen luchando por los seis cupos que quedan para la siguiente ronda del torneo son América, Cali, Pasto, Santa Fe, Jaguares, Millonarios, Alianza Petrolera, Atlético Bucaramanga, Patriotas y Equidad, salvo alguna sorpresa.

Fecha 9: El precedente a los Clásicos

El torneo está ad portas de culminar su primera mitad. Hasta el momento, el Deportivo Independiente Medellín de Luis Zubeldía lidera la tabla de posiciones y tendrá en esta jornada, la novena, que enfrentarse al Deportivo Pasto, una de las grandes revelaciones del campeonato. Sin embargo, los protagonistas de la jornada serán Millonarios y América, que se verán las caras el sábado en El Campín. A su vez, el campeón, Independiente Santa Fe, cerrará la jornada dominical contra el alicaído Deportivo Cali

Angulo y Lucumí frente al resultado adverso

Alianza Petrolera y América de Cali regalaron un choque de altísimas emociones en el Daniel Villa Zapata de Barrancabermeja. El 3-3 es clara muestra de la prioridad ofensiva en ambos equipos; uno más focalizado a correr verticalmente y otro más pendiente a conectar los tres carriles desde su circulación de balón en campo rival.

¿Para cuándo un ’10’?

Ser distinto es lo que muchas veces se le pide al volante creativo de un equipo. Poseer y esparcir magia con balón por medio de pases estéticos y acciones brillantes que terminen siendo ofrendas para la construcción del juego y la creación de situaciones de gol. Sin más, de ese tipo de jugadores se esperan decisiones acertadas, movimientos cerebrales y un chasquido imaginario cuando sus zapatos entren en contacto con el esférico. Estos jugadores en Deportivo Cali fueron insignia: Carlos Valderrama, Jairo Arboleda, Edison Mafla; y muchos otros. No obstante, ahora en el siglo XXI el legado heredado no parece florecer, germinar. Más allá del agrado impregnado por Mayer Candelo y Pablo Batalla. Ni los cultivos sembrados en las inferiores han regalado un talento destellante en esa posición ni los nombres que llegan suplen el vacío que parece prolongarse en el tiempo sin encontrar hora y lugar exacto; aunque la poesía intente saciar una petición enfermiza.

Ha pasado mucho tiempo desde que el Deportivo Cali tuvo un 10 de quilates en sus filas

¿Qué sucede con los volantes de ese corte que en Deportivo Cali no rinden? ¿Es tan pesada la etiqueta que el entorno les ahoga? ¿Cuál fue el último que logró un rendimiento aceptable? ¿La exigencia es tal que les termina suprimiendo? ¿La expectativa por el que llega es tan fuerte como para aterrorizarlo? Las preguntas podrían sucederse una tras otra de la misma forma que se mencionan los nombres desechados por la dorsal ‘10’. El trono no encuentra voz altiva y constante. Lo normal es que aparezca. Pero hasta ahora parece difícil.

Ser el sentí-pensante, en cualquier actividad, siempre será agotador y fulminante. Llevar a cuestas las ideas de un grupo es un trabajo laborioso que no todos cumplen a cabalidad. Coordinar, hacer que todos hablen el mismo idioma, impedir los desajustes, contagiar, etc. Quizá en Deportivo Cali uno de los últimos que haya cumplido sea Carlos Lizarazo. No en su totalidad, aunque la valoración de su trabajo no fue justa. Nunca fue un enganche tradicional cuando estuvo en el equipo profesional, pero su actuación en cuadrangulares del 2013 no hay que apartarla, pues sacó a relucir varias de sus virtudes a tal punto de enviar al equipo a una final. El canterano, que siempre partió de las bandas para intentar conllevar tareas de creación, dejó pequeñas memorias representadas por un juego alegre y una zurda potente.

Las funciones del 10 azucarero han sido interpretadas desde otras posiciones

Deportivo Cali extraña alguien capaz de liderar al equipo, llevar la bandera y ser el guía cuando la adversidad llama a la puerta. Justo aquí aparece un nombre como el de Pablo Martín Batalla. Volante argentino que desempacara su fútbol en 2009 en la institución otorgando un dominio de la posición con destreza, capacidad, improvisación y entereza. Batalla conducía al equipo cuando era necesario, no malgastaba pases sin sentido y, si la coyuntura demandaba transformase en abanderado de la victoria, lo hacía sin fruncir el ceño. La ‘10’ la hizo suya y entonó varias canciones que aún se resisten a la desaparición de la biblioteca sonora del hincha azucarero.

Álvaro Domínguez, en 2005, completó un torneo finalización a la altura de la exigencia de un DT como Pedro Sarmiento, que aplicó un juego poco vistoso pero práctico para coronarse campeón en diciembre del año en mención. El Caracho, como se le apodaba a Domínguez, fue un jugador que seguía al pie de la letra las indicaciones de su timonel. Dinámico, inteligente y con llegada al gol. Domínguez, quien tampoco representa al enganche, pues jugaba por banda y sus características delinearon otro jugador, tuvo incidencia en la generación de juego del equipo campeón, desarrollando movimientos entre líneas y añadiendo toques de calidad para contrarrestar la precariedad en la creación de aquel conjunto.

Pablo Batalla: lo más cercano a un enganche tradicional en la historia reciente del Cali

No se mencionan jugadores enganches que respondan a la tipología de clásicos, puros, castizos, porque simplemente su rendimiento fue poco condecorado como para pintar imágenes que forjaran un recuerdo apacible en las mentes verdes y blancas (Gabriel Fernández, Néstor Camacho, Jonathan Álvarez, César González, Paolo Frangipane, Sebastián Hernández, David Mendieta, Martín Morel, etc). El único que trasciende esta línea, si se me permite, es el argentino Batalla, quien presentaba costuras de enganche convencional y al que la posición no le pasó factura para hundirlo en la impotencia y el fracaso.

El haber gozado de maestros y estandartes en esa posición no ha servido para erradicar los espejismos que, de un tiempo para acá, saltan a la luz sin encontrar un orquestador de juego que cambie la situación de oscura a iluminada. Las razones del mal funcionamiento en Deportivo Cali oscilan desde la evolución a un juego sin la figura del volante creativo, que ha llevado a la poca aparición de futbolistas de ese orden, pasando por la nula respuesta del jugador, hasta el temor de encajonar decididamente un proyecto deportivo en jugadores de esa índole. Es tal el estigma que se ha creado que parece un imposible que quién asuma la designación de “volante de armado” no se sienta perturbado y castigado antes de poder mostrar alguna virtud. Es caerse de una bicicleta sin siquiera haberla montado.

En la actualidad los sonidos que se desprenden de esa posición no tienen ninguna melodía. Fernando Castro realiza una búsqueda incansable mientras sintoniza diales con el fin de suplir su apetito de romance; ese que se desprende cuando un jugador es capaz de darle conciencia, aire y tiempo al equipo. Pausa y velocidad. Aspectos necesarios para que el próximo año en Sudamérica se atisbe un horizonte sin protuberancias y en el que la silueta de un ‘10’ maneje los tiempos permitiendo que los grandes goleadores del Deportivo Cali cosechen sus frutos en el pórtico rival.

Zalayeta en el desierto

La eliminación del Deportivo Cali de la Copa Sudamericana antes de los octavos de final, y a falta de ver lo que pase esta noche con Nacional en Paraguay, no debería encender ningún tipo de alarmas que no debieran estar encendidas ya. El extenuante calendario del fútbol colombiano que, por ejemplo, hará que el Cali juegue por la liga colombiana hoy mismo, socava la capacidad de los equipos nacionales para formarse. Que un equipo tras tres meses de estar jugando partidos tenga tantos problemas como este Deportivo Cali es un claro síntoma de que algo está mal. Como aquí confiamos en la profesionalidad y la calidad del trabajo del elemento humano del fútbol colombiano, optamos por pensar que se trata de otro tipo de problemática la que enquista el desarrollo táctico óptimo de nuestros equipos.

A pesar de la altura del campeonato y los buenos resultados, el Cali tiene problemas de equipo en formación

Anoche, el Cali salió al campo con el mismo equipo que empató con luces y sombras en Uruguay, aunque con dos cambios fundamentales. En lugar de un lesionado Juan David Cabezas, entró Jhon Viáfara, rompiendo así el doble pivote y marcando con claridad un rombo en el mediocampo. La otra modificación fue la del posicionamiento de los delanteros, que tuvo esta vez al intenso Carlos Rivas acostado sobre la banda derecha. Peñarol también repitió el equipo de la ida, aunque con la entrada de Rodríguez por Nuñez, ubicando a Zalayeta en una posición más adelantada. El trámite del partido, pues, fue parecido al que se jugó en El Centenario. El Cali movía el balón con excesiva lentitud y, sin el doble pivote, con menos seguridad. La distancia entre el poseedor del balón en salida y los posibles receptores se aumentó, provocando una transición ofensiva débil y errática. Por otro lado, Cárdenas intentó acumular a sus tres futbolistas más desequilibrantes en el mismo sector, pero en lugar de potenciarlos, la medida les robó espacio y facilitó la tarea de control por parte de Peñarol. Alejados en salida, y muy juntos en campo contrario, la fluidez en el juego del Cali no existió y ninguno de los once futbolistas encontró soluciones simples en sus compañeros.

Peñarol lo tuvo bastante simple. Su 5-3-2 ocupaba racionalmente los espacios en campo contrario y resolvía con ritmo los intentos de desborde de su oponente. En ataque, el golpeo de Pacheco para la recepción de un inmenso Marcelo Zalayeta fueron un argumento indefendible para los locales. Zalayeta se impuso en la frontal una y otra vez, anticipándose a los marcadores y recibiendo en el punto ciego de Andrés Pérez para darle continuidad al ataque con descargas a un toque. El gol fue solo un ejemplo más del dominio que ejerció el ex delantero de la Juventus sobre los centrales azucareros.

La combinación entre Pacheco y Zalayeta dominó al Cali durante el primer tramo del partido

La salida de Mosquera por lesión, que hasta ahí había estado aun más lento que el partido de ida y tocando balones muy atrás en el campo, facilitando la defensa más transición de Peñarol, y la vuelta al doble pivote con Viáfara más centrado – aunque igualmente anárquico – dieron vida al Cali. Lizarazo entró más chispeante, con soluciones individuales a los problemas del Cali e igualando el ritmo del ataque caleño con el de la defensa uruguaya. Desde ahí, el Cali logró crear un torrente de ocasiones que pudieron haberle dado la igualdad en el marcador. Migliore y la velocidad de Fossatti para leer la situación e introducir a Orteman por Pacheco, evitaron el empate que clasificaba al Cali.

Eliminado de las dos competiciones coperas, Cárdenas tendrá tiempo y oxígeno para corregir las rigidez de su equipo de cara los cuadrangulares finales para los que está casi clasificado. El potencial está ahí y a lo largo de la temporada hemos visto buenos momentos de fútbol, especialmente con Caneo en el equipo. Jugar bien de forma constante no es una utopía.