Como tiburón en el agua

De repente nada estaba en su lugar. De repente la trama había desviado su curso lógico, a la manera del mejor teatro del absurdo, y Julio Comesaña, que anhela la Copa Sudamericana como ninguno, fue el dramaturgo estelar. La antilógica del uruguayo imperó en El Campín: Santa Fe fue preso de una presión alta y Atlético Junior impuso el ritmo en la altura bogotana como pocas veces se ha atrevido

El muro cardenal

Seguramente el obstáculo más grande para este Independiente Santa Fe sea el propio Gustavo Costas. Entiéndase bien: no es que el entrenador argentino sea nocivo para el equipo. Todo lo contrario: con su presión psicológica, sus reproches incansables desde la línea de cal y la intensidad con la que vive el fútbol, Costas es la primera piedra en el camino para un equipo que, en consecuencia, ha forjado unos nervios de acero.