Las suposiciones de Carletto

Explicó alguna vez Nancy Cartwright, filósofa, que en un modelo teórico, las leyes o premisas no constituyen un resultado, sino guías para los objetos en cuestión. Es decir, que las suposiciones previas al dibujo de un modelo rigen la manera en que los objetos internos se comportan, no el desenvolvimiento de la realidad que tal modelo estima.

Esto Carlo Ancelotti lo entiende bien — y James Rodríguez es un objeto más en su proyecto; en su cálculo de la perfección. La naturalidad posicional del jugador no es de su interés. A fin de cuentas, él es solo un método y aquello, meramente una premisa — una suposición que sin un fin colectivo es poco más que una ficción.

El mejor James es una extensión del mejor Madrid

Tras haberlo probado como mediapunta y como extremo, para el partido de Champions ante el Basel, Carletto revirtió al colombiano al puesto que le había designado desde un comienzo: al de mediocampista interior. Ésta es quizá la posición en la que menos está acostumbrado a jugar el cafetero. Es también la que mejor le ha sentado. En Madrid James cumple un papel de facilitador — de enlace amoldable con el propósito de generar coherencia entre otras piezas más protagónicas — y desde una posición más retrasada logra hacerlo con más fluidez.

Parado en relativa cercanía a Marcelo e intermitente aproximación a Cristiano Ronaldo, James logra tanto asociarse como alternar posición con ambos. Su habilidad para ocupar espacios libres — quizá su característica más distintiva en este equipo — no queda limitada a los huecos ofensivos que genera el movimiento del portugués, ya que también queda habilitada por los carriles transitorios que deja el subir y bajar del brasileño. Lo que resulta es una cantidad de permutaciones que abren las líneas que al cuadro merengue tan a menudo le han costado cruzar.

El brillo de James no constituye el brillo del equipo

Queda claro: para muchos, en esta posición James es menos espectacular. Retrasado y tirado a un costado izquierdo, su desborde, su filtración en corto y, por qué no, su imaginación, quedan limitadas — visualmente es menos llamativo, menos protagónico en la finalización de las jugadas. Es más, sus dos habilitaciones más importantes ante el Basel ocurrieron desde el costado derecho (donde tuvo más libertad para desenvolverse hacia el final de la segunda parte).

Pero en Madrid las cosas no van a girar en torno al cafetero — su ego se sacrificará en beneficio del trámite. Dónde la afición ve un déficit económico, Ancelotti ve la optimización de sus recursos; el estiramiento de sus premisas. El italiano no busca un simulacro emocionante, sino la generación de una realidad colectiva más complaciente.

Buscándose entre muros

El 10 blanco intenta buscarse y encontrarse entre dos paredes rojiblancas. No es el mejor escenario para desplegar su fútbol, pero ahí lo ha enviado su entrenador. Puede alejarse momentáneamente esas férreas murallas. De hecho, es la única forma en la que, en principio, puede relacionarse con la pelota. Jugar entre Gabi-Tiago y Miranda-Godín es una quimera enorme. Sin embargo, James Rodríguez lo intenta. Hace tres semanas fue el único que activó esa zona en un Calderón ardiente. No obstante, hoy no lo logró con la constancia necesaria. Y es que casi nadie ha podido desde que el Atlético se ubicó en la élite.

Carlo situó a James de mediapunta para la fase ofensiva

Ancelotti le pidió que jugara detrás de Benzema, ocupando la mediapunta, ese espacio que Cristiano, Bale y Benzema prefieren libre. El cafetero no pasó el examen ahí, en parte porque sus compañeros no pudieron hallarlo en esa zona, y en parte porque estuvo algo impreciso. Sin embargo, hoy no puede ser calificado con nota negativa, a diferencia de sus últimos encuentros.

La razón de esto es que él instaló arriba el ataque del Madrid en varias ocasiones. Cuando recibía, ya fuera entre centrocampistas y defensas, mirando de frente al doble pivote colchonero, o por la izquierda, asentaba en campo contrario la ofensiva merengue. Así llegó el penalti que supuso el empate. Simeone no referenció al ex-Mónaco y este sumó.

Rodríguez aún debe encontrar su lugar en el Madrid

El resto del partido transcurrió de la misma forma, con el Madrid empujando y el Atlético soportando como podía, hasta que el Cholo ajustó para la segunda parte. James perdió el peso que tuvo en la primera parte y luego el Atleti se adelantó de nuevo.

Ni James ni el Madrid se encuentran a sí mismos. El problema del mediocentro azota la casa blanca mientras Xabi se exhibe en Múnich. Hasta que Carletto no dé con la tecla, que James halle su lugar se antoja complicado y además vivirá bajo más presión. Esto apenas empieza. En febrero se verá.