James rojo

Uno intuye por cómo fue la negociación, por los rumores, por las noticias y por las declaraciones de varias partes, que James Rodríguez eligió su destino y que, en otras palabras, escogió a Carlo Ancelotti. El italiano ha sido el único entrenador que le ha dado a James su rol idílico con la constancia y regularidad que un futbolista de su estatura necesita para sentirse importante y rendir a su mejor nivel.

James blanco

Los clubes grandes de Europa son conglomerados superprofesionales que tienden a cuidar el más mínimo detalle y que desde la década pasada han formado una red de scouting global para controlar al máximo el mercado de fichajes. Para 2007, sería lógico pensar que ya todos los mejores clubes del viejo continente poseían en sus carpetas un archivo con el nombre de James Rodríguez

El diez en cohete

James Rodríguez jugó en Balaídos sobre un cohete. El Toto Berizzo empujó a los suyos hacia adelante y el 10 blanco se lanzó hacia el espacio. Se llevó con él a Chicharito y a Cristiano, lo cual fue suficiente para garantizar la victoria del Real Madrid. El pitazo de arranque dio paso a la ignición de otro performance altisonante del cafetero, clave inalienable en esta recta final de temporada para su escuadra. En esta ocasión, el cucuteño logró exhibirse a máxima velocidad y con toda la potencia, tal como lo exigió el rival y el escenario. Cada decisión que tomó fue óptima para el acelerado y turbulento viaje de su equipo hacia el objetivo final.

El plan local fue propicio para el espectáculo. Nolito, Orellana y Mina rajaron por los tres carriles a los de Ancelotti en ataque. A cambio, cada transición visitante era fugaz, y adquiría fuerza y sentido en los pies de James. Él armó el empate, dibujó y asistió el 1-2, y firmó el 2-3. Demasiado espacio dejó el Celta, lo que aprovechó el campeón de Europa, comandado por su diez, para viajar hacia la galaxia del triunfo en una noche divertida, y volverse a casa con la seguridad de seguir a muy poca distancia de su archirrival.

El toque de James

El partido del Vicente Calderón jamás finalizó, quizá solo presionaron ‘pause’, se fueron a merendar y siguieron jugando. En el Santiago Bernabéu el hilo de la historia fue el mismo: Real Madrid controló la pelota y el encuentro. Ante las bajas de Marcelo, Modrić , Benzema y Bale, el panorama pintaba complicado; Carletto debía armar un nuevo once, nombres distintos que brindasen la misma dinámica, sin que afectasen el sistema, aunque éste iba a estar sujeto a dos de ellos: Toni Kroos y James Rodríguez. Alemán y colombiano tenían la obligación de armar el juego y activar los ataques junto a Isco.

James tuvo los mejores minutos jugando como mediapunta

Ancelotti ante las bajas planteó su caprichoso 4-3-3 que mudó a 4-3-1-2 mostrando el invento de Ramos como interior derecho. El técnico italiano no sólo consiguió someter a su rival, sino que sus jugadores dominaron el partido con creces. La posesión nunca corrió riesgo, los laterales situados a la altura de ¾ de cancha rival permitieron el pase en diagonal que generó de vez en cuando ventaja de dos contra uno en los costados colchoneros. James entregó pases cortos y cambios de frente que fueron una opción válida, pero no muy efectiva para intentar sorprender a un equipo del Cholo que al ser superado no entregó muchos espacios a causa de lo replegado que estuvieron. El ‘10’ cafetero tuvo libertad de movimientos; cayó al medio y también a la banda donde estaba Carvajal dándole ocasionalmente profundidad a los ataques de su equipo.

James lució más horizontal, pero acertó en el momento de ser vertical

La calidad en el último pase de James fue lo que más creó ventajas para su equipo. A pesar que el colombiano no es buen regateador, creó ventajas sacando jugadores y gestó las mejores opciones para sus compañeros. Y como está dicho: “Una defensa cerrada se destruye construyendo con una pared”, James se acordó del libro del fútbol, dio con la página y aplicó lo aprendido. Los movimientos de Cristiano y el peligro que representa tenerle cerca más el brillante partido de Chicharito que tiró desmarques hasta que marcó y se lesionó fueron claves para obtener el tiquete a semifinales. James fue quien los invitó, él dio el pase para estar una vez más entre los cuatro mejores de Europa. De la Copa de Europa. Nada más. Nada menos.

James a sus anchas en el Calderón

Allá por septiembre, James Rodríguez todavía era un neófito en la disciplina blanca. Corría la tercera jornada liguera cuando el Real enfrentó por tercera vez en la temporada al Atlético de Madrid y el colombiano se vio maniatado entre los férreos muros que planta Simeone donde quiera que va. Ayer, en cambio, el cucuteño ofreció 45 minutos de fútbol de altísimo nivel contra el campeón de España en su patio. Los rojiblancos, durante medio choque, no pudieron detectar a James. El 10 hizo daño, y sólo un brutal Oblak evitó que su dominio se reflejara en el marcador. Después, con el cambio de plan de los locales, la presencia del ex-Mónaco disminuyó sobremanera hasta quedar casi en la nada.

James Rodríguez tuvo espacio para maniobrar, y no era fácil

Ancelotti dibujó el 4-3-3 de siempre. Ramos, Marcelo, James, y Cristiano por momentos, ocuparon el flanco izquierdo blanco. En el lado contrario jugaron Varane, Carvajal, Modric y Bale. En el eje vertical estuvieron Kroos -notable partido- y Benzema. El Cholo dispuso a los suyos en un 4-4-2. Los encargados de defender lo que hiciera la pareja James-Marcelo eran Gabi y Juanfran. El otro foco de acción radicaba en la movilidad de Ronaldo, quien se mediría con Miranda. El portugués cumplió con nota en la primera parte. Cada paso suyo resultó productivo en todos los sentidos; dividía atenciones de manera brutal, y eso daba tiempo y espacio a Marcelo y James, catapultados hacia arriba por la calidad del primer pase madridista: Kroos y Ramos -más allá de algún fallo puntual- lo bordaron. El Atlético, además, no mostró intenciones de querer empotrarse contra su propio arco. Había espacio a la espalda de Godín-Miranda, y la superioridad merengue antes de ellos era manifiesta.

El contexto resultó propicio para que James se luciera, y así lo hizo, pues con el esférico estuvo brillante. Desde su orilla del campo logró dar orden a la tenencia de la pelota con pases cortos, largos, cambios de orientación, centros cuando su equipo tenía ventaja para ganar el rebote, y pérdidas casi en línea de fondo. Para sumar más a su cuenta, de sus botas salieron dos oportunidades de gol. La primera de ellas, de haberse concretado, hubiese sido, por su belleza, historia viva de los derbis recientes -nada menos-, y de la Champions misma en clave colombianos en Europa.

Para el segundo round el Atlético se serenó, replegó más cerca de Oblak, y negó de forma vehemente los espacios que estaba concediendo. James se diluyó a medida que pasaron los minutos. Ya en la fase de dominio local no logró aportar algo que decantara la balanza hacia el Bernabéu. Habrá que ver si en una semana, Rodríguez da el toque de gracia para que su escuadra avance a semifinales por quinto año consecutivo. Queda un último derbi antes de que finalice el curso, y promete ser apasionante.

Entrando a la rutina

El Real Madrid llegó al Nuevo Estadio los Cármenes, alineó a los mismos de Anfield y el Clásico, y salió ganando por cuatro goles. De ese póker de anotaciones, dos tuvieron el sello de James Rodríguez, que ya está asentado como pieza fundamental de la que hasta ahora es la propuesta de Ancelotti. El italiano ha resuelto la primera etapa del puzzle de esta 14-15 y el 10 de Colombia es imprescindible. A base de energía James se despliega sobre el terreno de juego. Así como choca, intercepta, mete el pie y va al piso, también toca, regatea, limpia, oxigena con cambios de frente, asiste y golea. Y lo está haciendo con una naturalidad impresionante incluso para quienes lo habían seguido desde su debut como profesional. El ex-Mónaco cumple a la perfección con dos conceptos claves para su entrenador: equilibrio e intensidad.

En el Madrid, James se volvió a salir. En el Granada, Murillo realizó un gran partido

Al otro lado estaban dos compatriotas del 10 blanco: Jhon Córdoba y Jeison Murillo. Ambos salieron de titulares en el Granada. El primero no tuvo mucha acción por el discurso y el desarrollo del partido. El segundo, por la misma razón, estuvo activo todo el encuentro y salió reforzado. El Madrid se ha mostrado inabordable en las últimas semanas. Sin embargo, Jeison se batió en un sinfín de acciones para evitar la caída de su defensa. Además, se dio el lujo de demostrar que sabe con la pelota y se incorporó al ataque en varias ocasiones. Fue el mejor de su equipo junto a Rochina.

En resumen, James se volvió a lucir y empieza a parecer rutinario. Su adaptación ha sido meteórica y la importancia que tiene en el sistema es enorme. Otro día en la oficina para el cucuteño y sus compañeros, que se la pasan de maravilla moviendo la pelota e intentando recuperarla. Los últimos días Rodríguez ha jugado por derecha, donde tiene un papel más finalizador. Sin embargo, la escencia es la misma. Sacrificarse para disfrutar. Estamos en noviembre y James va en una nube en la casa blanca.

El arco de vuelo

Ante el Barcelona, James portó el uniforme de finalizador, y lo hizo de manera exquisita. Se desenvolvió mayormente en el último tercio, pegado a la banda derecha; esperando -más que buscando- balones al pie que le permitieran desestabilizar y dar nacimiento al peligro. Cada movimiento hacía guiño a Claudio Bravo. Hasta el más delicado. Con la baja de Gareth Bale, Ancelotti entendió que el equipo manejaría espacios cerrados con más frecuencia, y decidió que los recursos de James serían las armas para explotarlos. En su brillantez, el número 10 demostró una vez más que el equipo no cambia para encontrarle función a él: Es él quien cambia para encontrar el funcionamiento óptimo del equipo.

En el costado derecho, James no cargaba el mismo peso que jalaba Isco, a quien Dani Alves le mordía tanto el horizonte, como el borde de los talones. Ancelotti lo quería libre y perfilado para que flotara -personalmente y por extensión-. Hay un detalle de James en el que no se le asemeja ni Francisco Alarcón: el golpeo. En el ataque posicional, sus balones aéreos -fueran bombeados o directos- hallaban todo, finos y mesurados, arqueados por el éter, deliciosos en su circunferencia, cual el adorno de cortina en alguna casa de Macondo. El ‘10’ es juicio y ejecución. Determina bien, pausado si se necesita, confiado; helado en el cerebelo pero caliente en las venas. Le reclamaba a Benzema cuando no se la pasaba, pero no chistaba para asistirlo. Creó más oportunidades que cualquiera. Cristiano erró más de una vez buscándolo. Todos querían verlo marcar.

James, el eslabón perdido entre la defensa y el ataque

El Madrid es un equipo roto. El desbalance entre defensa y ataque hace que marque y reciba muchos goles. La desproporción mostrada por el equipo generó la necesidad de buscar un enlace, Ancelotti escogió a James pero el 10 colombiano parece no responder.

Clavado en banda izquierda para defender y con un poco más de libertad para actuar en el frente de ataque el colombiano debe ser el encargado de unir los dos bloques merengues. Sus compañeros en la línea de mediocampistas, Kroos y Modric, suelen retrasarse un poco más para ayudar en marca y liberar a James.

El 10 de la Selección jugó 74 minutos en la victoria de su equipo frente al Villarreal

El partido en el Madrigal representaba la prueba perfecta para probar las habilidades del 10, que venía en alza. Pero el colombiano volvió a mostrar que no ha terminado de adaptarse al Real Madrid. James, acostumbrado a un ritmo más cansino, donde él era el encargado de cambiar los tiempos del juego con pases que diluían fácilmente, debido al cambio de velocidad e intención del juego, las defensas rivales, se encontró con un equipo falto de intensidad para defender y excesivamente vertical a la hora de atacar.

A pesar del vuelco que le dio la dirigencia a la plantilla merengue el equipo sigue con muchos vicios de la temporada pasada, abusando del juego largo y del poder individual de sus jugadores. Con Di Maria y Xabi Alonso tenía mucho más sentido pero con James y Kroos en cancha un cambio en el estilo de juego es más que necesario.

Contra el Villarreal el 10 merengue sufrió mucho, casi no tocó el balón y en marca su trabajo fue de lo peor que ha mostrado hasta ahora. Su andar lento en el terreno de juego le impidió conectar con las transiciones en ataque de sus compañeros y en defensa, al igual que todo el Madrid, corrió muy poco y sin inteligencia. El Villarreal explotó su banda durante todo el partido.James tuvo un mal partido pero demostró que aún en sus malos díases un jugador sumamente peligroso. Le bastó un contragolpe parademostrar que sus habilidades de pasador están intactas. Con un pase vertical de 60 metros gestó el segundo gol del Madrid. Rodríguez es un jugador que puede ser clave para el funcionamiento del equipo merengue. Es quien tiene la calidad para romper las defensas estáticas y la precisión para jugar en largo cuando contragolpee el Madrid, sin sacrificar la solidez defensiva del equipo. Es ese eslabón perdido que le falta a la cadena de juego del equipo merengue.

James en el lado débil

El Real Madrid-Elche por Liga en el Santiago Bernabéu fue una exhibición de Cristiano Ronaldo. Otra más. En tal escenario, James Rodríguez no actuó de volante por el sector izquierdo. Carlo Ancelotti lo envió a la derecha. Esa parcela del campo sería la del lado débil del ataque blanco, pues por ahí no pasaría el balón con la frecuencia del flanco contrario. El equipo merengue cargaba el juego por la izquierda, se generaba un aclarado en la derecha, y cuando al cucuteño le llegaba el balón, tenía espacio para decidir. Y así sumó.

El 4-4-2/4-3-3 que propone el entrenador italiano cuaja más a medida que pasan los partidos en este inicio de curso. Cuando los merengues no tienen la pelota, el Madrid es un 4-4-2. Contra el equipo ilicitano la punta fue para Gareth Bale y Cristiano Ronaldo. La banda izquierda fue para Isco y la derecha para James, el doble pivote para Illarramendi -gran partido- y para Kroos. Los laterales fueron Marcelo y Carvajal, y los centrales Ramos y Varane. Bajo palos estuvo Keylor Navas, poco exigido durante todo el encuentro.

James fue resolutivo recibiendo en zonas más libres

El Madrid mutaba cuando la posesión era suya. Pasaba a 4-3-3. Isco cerraba su posición, James subía un peldaño y Cristiano tenía libertad para caer sobre la izquierda. Además, hoy Illarramendi se ubicó en el sector izquierdo, probablemente para cerrar a la espalda de Marcelo. Así, en esa zona se jutaban Isco, Marcelo, Illarra, y Ronaldo cuando aparecía por ahí. Al otro lado, James Rodríguez contemplaba las acciones. Cuando le llegaba la pelota, tocaba y se movía con acierto. O si no, buscaba generar peligro inmediatamente. Así puso un centro de los suyos que supuso el primer gol blanco. También realizó un gran toque de primera para habilitar una llegada de Kroos desde atrás. El alemán disparó y el portero del Elche atajó. Era su segunda asistencia.Y así hubo otras jugadas.

James todavía debe cogerle el tiro a decidir cuándo permanecer abierto y cuándo ofrecerse por dentro si juega a pierna cambiada. Sin embargo, el perfil le favorece para ser más resolutivo, pues puede encarar y buscar el disparo, o asistir de forma más sencilla que cuando juega como facilitador al otro lado del campo. Además, si Isco y Marcelo están tocando por el otro lado, lo normal es que cuando a Rodríguez le llegue, esté en condiciones de matar al rival por pura calidad. Aún no tiene sitio fijo, pero el cafetero sigue creciendo en Chamartín. No deja de aportar.