Sand en tu mente

En uno de esos partidos que revalidan cualquier propósito u objetivo para la temporada, el Deportivo Cali logró la clasificación a cuartos de final de Copa Sudamericana. Tácticamente, el partido será un antes y un después para Gerardo Pelusso. Y lo será porque, contra todo pronóstico y contra lo visto en la práctica, la fusión entre Benedetti y Macnelly, primera vez inicialistas juntos en el semestre, está lejos de fluir o de encontrar la conexión deseada.

Caída libre

El estadio Jocay de Manta se vistió de azul para que Emelec recibiera a Atlético Nacional por la ida de una de las llaves de los Octavos de Final de la Copa Libertadores. El equipo colombiano llegó a Ecuador tras clasificar en la primera posición del grupo 7. Sin embargo, la realidad del equipo de Juan Carlos Osorio era otra. En los últimos dos encuentros, el equipo visitó Bogotá -jugó contra Equidad y Millonarios- y solo sacó un punto. El entrenador afirmó que “en términos generales estamos pasando por un momento difícil, no hemos encontrado nuestro fútbol”. Contra el equipo ecuatoriano se agravó esta situación.

La producción ofensiva de Nacional en el primer tiempo fue nula. En el centro del campo, Emelec superó al equipo verdolaga y sufrió muy poco. Quiñónez y Lastra presionaron a Mejía, Bernal y Díaz cuando intentaron entregar el balón. Para desatorar, las salidas de Gilberto García y de Juan David Valencia eran claves, pero Mena y Fernández los tenían atados. Allí fue donde comenzó a pesar en el partido Miller Bolaños. Con sus movimientos, el artillero de 24 años desacomodó a los centrales y con su velocidad empezó a acercar a su equipo al arco de Camilo Vargas. Así es como llegó el primer gol. La presión en el mediocampo permitió que Narváez agarrara el esférico y se lo filtrara a Herrera que logró deshacerse de la marca, quedar mano a mano con el arquero y definir con un remate potente.

Mejía y Guerra estaban imprecisos

Para la segunda mitad, Osorio salió con la misma nómina, pero tuvo que hacer modificaciones a los 11 minutos. Palomino y Escobar ingresaron por Bernal y Guerra que no pesaron en los 56 minutos que jugaron. Los circuitos de Nacional estuvieron desconectados y el equipo no era peligroso. Con el ingreso de estos dos jugadores, el elenco verdolaga adelantó líneas pero su situación ofensiva no cambió. Los ecuatorianos encontraron más espacios y comenzaron a hacer más daño. Debe anotarse acá, además, que para la segunda mitad Copete y Valencia cambiaron de posición. Jonathan pasó a jugar como lateral izquierdo y Juan David como extremo por esa misma banda. En el segundo gol, Bolaños le ganó en carrera a Copete tras recibir un pase de Lastra y luego venció la resistencia de Camilo Vargas.

Al final el encuentro terminó 2-0. Nacional no recibió más anotaciones porque Murillo apagó todos los incendios que tenía la defensa y porque Vargas estuvo atento cuando pudo. El equipo antioqueño va en caída libre y en algún punto tendrá que chocar contra el suelo. Cuando lo haga va a tener que levantarse de nuevo y tendrá que intentar recuperar aquel nivel que tuvo cuando ganó 3 títulos de Liga consecutivos o aquella efectividad que lo llevó a la final de la Copa Sudamericana el año pasado. Santa Fe y Emelec serán los equipos que determinarán el andar de Nacional en lo que queda del semestre.

Confianza

Nacional ganó pero no jugó bien. El equipo de Osorio, a falta de una fecha, es el líder del grupo 7 de la Copa Libertadores y está muy cerca de obtener la clasificación a la segunda ronda del torneo continental. Las figuras del partido fueron Yulián Mejía, por haber anotado el gol y por haber sido el único que agitó la defensa rival, y Camilo Vargas, que tuvo un par de intervenciones que mantuvieron el resultado a favor de los verdolagas.

Nacional tiene 8 puntos y depende de sí mismo para clasificar

Hablando del portero bogotano, el partido frente a Estudiantes le permitió ganar confianza. En primer lugar, Vargas logró sacar su arco en cero por primera vez este semestre. Así mismo tuvo intervenciones importantes, en especial el mano a mano que tuvo Guido Carrillo antes del gol de Yulián Mejía. Otra cosa que se debe destacar en su actuación es la seguridad que mostró cuando salió a interceptar los balones aéreos. Este ha sido, hasta ahora, el mejor partido de Camilo con la camiseta verde.

Confianza también ganó la defensa. A pesar de haber cometido muchos errores, los cuatro de atrás lograron sacar el arco en cero después de haber recibido 6 goles en los últimos dos encuentros. Además, esto sirvió para que se detuviera, por lo menos de manera parcial, el aluvión de críticas que había caído por el regular rendimiento mostrado por los defensores a lo largo del semestre. Aquí tiene que haber claridad. La zaga de Nacional todavía tiene mucho trabajo que hacer y ayer se evidenció en varias cosas. Francisco Nájera, que jugó como lateral derecho, vio muchas veces pasar a Álvaro Pereira a su espalda. Alexis Henríquez no ha estado bien en lo mejor que sabe hacer, el uno contra uno, y Carrillo lo complicó bastante en algunos tramos. Más allá de estos detalles, ambos estuvieron atentos en la mayor parte del encuentro.

En un par de ocasiones, la defensa quedó expuesta por culpa de los errores de los volantes

A pesar de que a Peralta todavía le mucho por mejorar, en especial después de que el entrenador lo hubiera sacado antes de que finalizara el primer tiempo del encuentro en el que su equipo perdió con Cortuluá por su paupérrimo rendimiento. Sin embargo, el jugador respondió a la confianza dada por el entrenador en el Estadio Único de La Plata. Sin hacer un partido brillante, Diego cumplió y supo aguantar la arremetida del rival en algunos tramos del partido. Finalmente, Óscar Fabián Murillo, que jugó como lateral izquierdo, mostró en algunos momentos del cotejo la fortaleza, la concentración y la efectividad que lo hicieron hace un poco más de un año uno de los mejores defensores de la liga colombiana. Por ese lado, Estudiantes no pudo causar tanto daño.

Finalmente ganó en confianza Jonathan Yulián Mejía Chaverra. El 13 verdolaga se terminó de consolidar como el referente del equipo del primer semestre de 2015. Su nivel es superior, si se le compara con el del equipo en general, y ya quedó evidenciado. Sus movimientos, la manera en la que transporta el balón y su precisión para enviar pases le han salvado más de un partido a su club. En La Plata lo que hizo fue asociarse bastante bien con Alejandro Guerra, el compañero con el que mejor se entiende, para acercarse al área y sacar un remate que rebotó en un defensor y que Hilario Navarro no pudo detener. Mejía le dio 3 puntos de oro a su equipo.

Mejía lleva 3 goles y 6 asistencias en lo que llevamos de semestre

Juan Carlos Osorio sabe que el equipo está pasando por uno de los momentos más complicados que ha tenido desde que él llegó. Sin embargo, la confianza que le da a Nacional la victoria frente a Estudiantes en La Plata va a ser fundamental para competir el resto del semestre. En Medellín, Nacional tendrá que recibir a Libertad y dependiendo de cómo realice su trabajo, el equipo podrá jugar los octavos de final de la Copa Libertadores o simplemente resignara su semestre a la búsqueda de un nuevo título local.

No fue como lo pensamos

Atlético Nacional recibía a Barcelona de Ecuador a quien hace una semana le había vencido 1-2 en Guayaquil. Juan Carlos Osorio para esta ocasión había planificado un partido con mucho control y posesión por parte de los suyos. Se vio un fútbol vistoso por parte de Nacional y un dominio notable –hasta que Guerra estuvo-, pero todo se vino abajo muy rápido. Un error garrafal de Camilo Vargas más unos minutos del pletórico Brahian Alemán le alcanzaron a Barcelona para revivir en la Copa Libertadores.

Desconcentraciones y errores en defensa siguen costándole partidos a los verdolagas.

Nacional demostró una vez más que sabe mucho con la pelota. O que tiene jugadores que pueden darle un trato fascinante al cuero. El primer tercio del partido estuvo lleno de un fútbol exquisito por parte de Mejía y Guerra, estos vienen siendo los más destacados en cada partido. Como ante Medellín, por Liga, Nacional en el inicio arrolló a un tímido Barcelona que no sabía ocupar la zona defensiva del campo y que ante la movilidad de los de Osorio brindó muchos espacios.

Las botas de Mejía dominan y dan mejor control en cada partido.

Osorio dispuso en mitad de campo de quienes cree que son los más técnicos y talentosos con el balón. El esquema táctico de Juan Carlos fue 1-3-5-2. Palomino como mediocentro, Bernal y Mejía como interiores. Guerra y Copete de carrileros. Y en punta de lanza estuvo Zeballos, con mayor libertad que Ruiz. Este modelo le permitió a Nacional ser profundo por la banda derecha. El pase diagonal de Mejía a Guerra brindó mucha claridad al equipo, sobretodo porque Zeballos bajó a bascular en ese sector. Pablo retrocedió varios metros y conectó además con Bernal y Mejía, descargó siempre con precisión al jugador libre y a partir de ahí Nacional creció en el juego e inventó espacios. Yulián está siendo muy importante en la dinámica de este Nacional. Mejía se muestra siempre para recibir, se ubica entre líneas rivales y se encarga de darle circulación al juego. Se destaca en exceso la capacidad que tiene para dar el último toque. Puede ser al pie de su compañero o al espacio.

Nacional no logra hallar equilibrio entre defensa y ataque.

Mantener la concentración a lo largo del partido le viene costando mucho a Atlético Nacional. Ya había dado muestra de esto en Ecuador y en su último partido por el torneo local. Y en ellos, resolvió Osorio y su libreta. Anoche fue la excepción, en un par de minutos Barcelona empató el partido y tras el descanso logró ponerse en ventaja. Defensivamente Nacional no ha sido ordenado, siempre ha tenido fallas pero justo ahora se vienen haciendo más evidentes. El retroceso le cuesta mucho, no hay equilibrio en mitad de cancha. Cuando debe recuperarse la pelota Mejía y Bernal no presionan. En estático defensivamente no son los mejores, no saben morder y lo hacen poco. Nacional entregó muchos espacios en la última zona de su campo, no acumulaba gente y generalmente quedó 3×3. Con este sistema cualquier desconcentración y un posible desmarque rival los deja en desventaja. Y si se suma que tu mejor hombre en transición de defensa a ataque está impreciso el panorama se vuelve tétrico. Bocanegra no estuvo fino y en la oscuridad que viven sus compañeros en defensa remontar fue imposible.

Nacional llegó a soñar con la victoria, quedarse con el partido e incluso golear. La noche pintaba muy buena, romántica y encantadora. Nacional coqueteó para que fuese de esa manera y creímos que al final le iban a dar el sí. Cerró los ojos y cuando los quiso abrir ya la victoria no estaba, se había escapado. Sencillamente no fue como lo pensamos.

El pantano de Vargas

La noticia llegó como melodía a los oídos del General Bolívar: corría el rumor que el enemigo había caído en batalla y se hallaba débil cerca al río Sogamoso. Mientras las tropas de Santander y Anzoátegui avanzaban directo al Valle del Sogamoso para aniquilar el reducido ejército realista, el General Bolívar acordonaría el Salitre de Paipa para atacar la retaguardia española. El General Bolívar quería sorprender. Pero lo sorprendieron primero. El ejército patriota fue descubierto por los españoles al este del pantano de Vargas.

La topografía de la batalla fue la peor desventaja que tenía el General Bolívar. La pendiente del terreno se inclinaba en su contra. El General Bolívar diseñó rápidamente una estrategia para contrarrestar la adversidad. Las tropas patriotas recibieron la orden de replegar hasta que el ejército realista agotara sus reservas en la cruzada. Entrada la tarde, luego de más de 7 horas de enfrentamiento, la batalla parecía perdida. Las tropas del General Santander habían sido superadas y el General Bolívar ya no tenía más reservas para remediarlo. Entonces entró en escena el Coronel Rondón con sus lanceros, los últimos refuerzos en llegar. Cuando la derrota era inminente, Simón Bolívar le dijo a Juan José Rondón: ¡Coronel, salve usted la patria!

Camilo Vargas podría estrenarse con la Selección Colombia frente a El Salvador

En el fútbol no hay ejércitos ni libertadores. Pero también hay epopeyas. El portero de Independiente Santa Fe, homónimo de aquella epopeya independentista, ya ha protagonizado algunas. Dicen que, ante su rival de patio, atajó un penal apenas ingresó en reemplazo del portero que lo cometió. Cuentan que hizo un gol de cabeza en el último suspiro del clásico de la ciudad. Aseguran haber visto encuentros en que Camilo Vargas, cuando no ha sido puesto a prueba, cuando no ha entrado en el calor del juego, cuando se agota el tiempo, sale triunfante de un mano a mano. Desde el retiro del fútbol de Agustín Julio, y cuando todo parece perdido, Santa Fe se aferra a Vargas como su última esperanza. ¡Portero, salve usted la patria!

Camilo Vargas, más que un buen portero, es un autor de epopeyas. Desde el viernes, podrá seguir haciendo epopeya, pero ahora en la Selección. Desde el viernes, Camilo podrá seguir haciendo su versión del pantano de Vargas.

Una cita con la historia

Si hablamos de contemporaneidad, el encuentro entre Santa Fe y Nacional es todo un acontecimiento. Y no es para menos. La espectacularidad del evento reside en la competitividad de sus protagonistas. Cuando hablamos de Santa Fe y Nacional, hablamos de los dos equipos que más puntos han sumado en las últimas 5 temporadas. El dato es suficiente para no dejar indiferente a ninguno de cara al choque del próximo domingo.

Es justo traer a colación la historia reciente entre ambos equipos. Los protagonistas, en su mayoría, siguen siendo los mismos. Desde que es entrenador de Nacional, Juan Carlos Osorio ha enfrentado 10 veces a Santa Fe. Empató en 5 oportunidades, ganó 4 y perdió tan sólo una vez. La cifra es más sorprendente si se toma en cuenta el contexto de sus victorias: 2 de ellas en cuadrangulares, 1 de ellas en semifinales y 1 de ellas, nada más y nada menos, en la mismísima gran final. La supremacía verdolaga es contundente. En efecto, Juan Carlos Osorio puede jactarse de tener la fórmula para reducir a Santa Fe.

Nacional se ha convertido en el verdugo de Santa Fe

La superioridad que ha impuesto Osorio se la debe a sus jugadores de banda. Daniel Bocanegra, Juan David Valencia, Farid Díaz, Wilder Guisao, Orlando Berrío, entre otros, son los culpables de las angustias cardenales. Sus desbordes son más fáciles cuando enfrentan a los laterales de Santa Fe, que poco saben de encerrar rivales en las bandas. Este escenario apresura lo peor de Francisco Meza como central: achicar espacios una vez sus laterales han sido superados. Jefferson Duque siempre aprovechó el caos resultante ubicándose entre los centrales. La buena noticia para Santa Fe es que esta vez no estará Duque para cobrar aquellos descuidos. La mala noticia es que aquel brillante jugador de banda que usaba a su favor, esta vez será usado en su contra, puesto que defenderá los colores opuestos. Hablamos de Jonathan Copete.

Pero esta vez Nacional llega adolecido. Sin Macnelly Torres ni Stefan Medina, Nacional ha mostrado su lado mortal. El equipo de Osorio también padece. La salida del balón es su gran deficiencia. En este contexto, la presión alta pero ocasional de Wilson Morelo y Omar Pérez puede ser definitiva, sobre todo la de éste último. Pérez presiona de tal manera que obliga al portador del balón a recibir de espaldas. Es entonces cuando el argentino corre para interceptar el obligado pase hacia atrás. Nacional tendrá que encomendarse a las recepciones lejos de Pérez. Los laterales serán fundamentales para salir desde atrás. O bien, la recepción a baja altura y posterior giro de Sherman Cárdenas sería otra solución, de no ser porque los largos recorridos lo perjudican.

Es la oportunidad de Santa Fe para revertir la supremacía de Nacional

Por el lado de Santa Fe, sus repliegues han sido los mejores respecto a versiones inmediatamente anteriores. Los afamados desbordes en contra ahora son poco probables. Lo son menos cuando forma con 4 en el fondo. El ataque también es muy distinto al que Nacional solía conocer. El saque largo de Camilo Vargas se ha convertido en la prueba de fuego para las defensas rivales cada fin de semana. Sumado a esto, la velocidad de las transiciones de defensa a ataque que efectúan Medina, Morelo y Cuero han sabido despojar de su trono a Nacional, antiguo experto en la materia.

Juan Carlos Osorio querrá seguir demostrando que el profundo conocimiento del plantel, más que el plantel mismo, es el pilar de los entrenadores que hacen historia. Por su parte, Santa Fe querrá superar de una buena vez al equipo que se ha convertido en el rival directo de sus aspiraciones. Por donde quiera que se mire, el choque entre Santa Fe y Nacional será una cita con la historia.