Epílogo oscuro

Los tambores tronaron dejando en el ambiente un sonido sin una melodía reconocible mientras el corazón volvía a entonar la palabra ilusión. En Neiva la controvertida salida de Fernando Castro supuso la demarcación de la ruta para que en ella hiciera presencia un hombre dispuesto a darle vida a un equipo que había visto cómo sus mejores piezas se marchaban sin remedio alguno. El pasado reciente caligrafiaba una campaña inmejorable y José Fernando Santa había tomado atenta nota y, a pesar de contar con innumerables riegos y con un tiempo escaso, no iba a desentonar. Inicio fructífero que contrasta con un final de año lánguido, mostrando una cara totalmente ajena a la conocida pero dejando saber que lo bueno tarda en llegar.

¿Qué ha pasado en Atlético Huila en el segundo semestre? ¿Ha sido desastroso el desarrollo del final de año? ¿Su juego justifica la posición (17°) en la que ha quedado? ¿Se fueron jugadores pilares para mermar calidad en la ejecución de la idea? ¿Hay contenido para afrontar la situación el próximo año? Causas no sabemos a ciencia cierta, pero sí existen explicaciones frente al precipicio que experimenta el equipo de la capital de Neiva.

El bajón de Ferreira fue el bajón del Huila

En el fútbol las valoraciones se deben hacer de forma cuidadosa, sopesando cada detalle y siendo minuciosos hasta el cansancio. El año de Atlético Huila, en general, ha sido positivo (participación de divisiones menores en instancias finales, ascenso de canteranos al primer equipo, aplomo de jugadores jóvenes, apuesta por un proceso, renovación positiva). Pero, a la hora de poner en tela de juicio el último tramo, la historia no tiene un final decoroso. Y no lo tiene porque sus actuaciones en el segundo periodo estuvieron marcadas por el bajo rendimiento de jugadores cruciales en el sistema. David Ferreira, por poner un ejemplo, atravesó por una inconsistencia a la que el equipo no pudo encontrar respuesta. Fue el nexo de todo y pasó a ser el bastón que terminando el largo camino se vio deteriorado. Algo normal, en cualquier modo.

Atlético Huila durante muchos partidos dejó ver una fatiga emocional y mental notable. Los ecos de la aplicación de una idea con suficiencia carcomieron la resistencia psicológica de los jugadores. No poder encontrar armonía, sabiendo que alguna vez la estructura no tambaleó, terminó por frustrar a la plantilla. Además, a ello se sumaron cuestiones extra-futbolísticas como el cambio constante de cancha, viajes agotadores y escándalos de indisciplina que terminaron siendo un coctel de situaciones adversas difíciles de digerir. No hubo regulación mental y esto impidió la aparición del carácter competitivo que suelen tener los equipos de un José Fernando Santa criterioso y que vive el fútbol respirando a todo pulmón.

La urgencia por salir de posiciones incómodas se trasladó al rectángulo. Ganar 3 partidos de 20 posibles y enlazar 13 partidos consecutivos sin conocer la victoria significa un trago amargo traducido en un rastro complejo de desvanecer. Fue tal el descontento que se recurrió a la sub-20 para palpar virtudes y depositarlas en el tintero.

Atlético Huila no pudo solventar sus problemas en la sala de máquinas

La ausencia de una cabeza visible en la sala de máquinas perjudicó al conjunto en la escasa producción de juego. Organizar al equipo y darle sentido con la pelota era una labor que recaía en Juan Esteban Ganizita Ortiz, jugador intermitente y al que la mala campaña devoró por trozos. Le suprimió de tal forma que lo marginó de las posibilidades del DT. La aguja del tocadiscos no estuvo en su punto de firmeza para que el bambuco desfilara con solidez e imponencia en este remate de año. La conjugación de rendimientos negativos dio paso a una dinámica nefasta y devastadora a la que Santa, por más que quiso reaccionar, no pudo contener.

Una de las últimas cosas que se debería poner sobre la mesa fue la falta de gol. Atlético Huila hizo 12 goles en todo el certamen (dos más que el peor equipo). La irresolución en el frente de ataque mermaron las chances de ganar muchos encuentros. Es en las áreas donde los partidos se resuelven. Tras el poco ingenio para hacer que gotearan las ocasiones, la pegada no carburaba de forma óptima. Ni Anderson Plata fue el hombre de movimientos vigorosos para hacer surgir chances de anotar ni Cristian Cangá contó con las suficientes ventajas colectivas para explotar su capacidad goleadora.

Está el equipo opita frente a una situación de varias tramas. El resplandor a su nómina ha venido por parte de las categorías juveniles que aporta jugadores con los que Santa puede ir puliendo una forma de jugar. Mentes receptivas, con capacidad de aprendizaje y margen de mejora absoluto. A día de hoy, la perspectiva es la de un equipo desligado en cierto modo del terreno laureado en el primer semestre, fuera de foco pero que posee en José Fernando Santa un director técnico con las habilidades para dotar al colectivo de fortaleza e incentivarlo a forjar un estilo de juego con variantes, reconocible y que sirva para esculpir mejores momentos.

Bienvenido, Daniel

Después de 128 días sin jugar, Daniel Bocanegra volvió a aparecer como titular en un partido de Atlético Nacional. Frente al Huila, el tolimense tuvo un rendimiento bastante alto y fue fundamental para que su equipo obtuviera una victoria frente a un conjunto opita que, al igual que Águilas Doradas, Junior e Independiente Medellín, tampoco pudo anotar en la portería de Franco Armani.

Nacional dominó el partido desde el comienzo. Macnelly Torres estuvo muy activo la mayor parte del tiempo. El 10 se puso el overol y comenzó a trabajar. El barranquillero encontró en Daniel Bocanegra y Yimmi Chará los dos socios que necesitó para acercar a su equipo al área contraria. Ambos jugadores supusieron un dolor de cabeza para Elvis González que no logró controlar sus salidas y sus sociedades por ese lado. Por ahí fue que llegó el gol después de que Torres le mandara un pase a Bocanegra que apareció allá, mandó un centro y encontró la cabeza de Jonathan Copete que envió el balón al fondo de la red.

Berrío jugó como centrodelantero y Copete corrió hacia el centro cuando Nacional atacó por derecha

Por su parte, Atlético Huila tuvo muchos problemas para producir. Al equipo de José Fernando Santa le costó superar la barrera que puso su rival. Lerma y Chávez intentaron buscar a Alarcon, Plata y, sobre todo, a Ferreira pero no lograron encontrarlos en una posición cómoda para producir. La marca efectuada por la visita fue eficiente y Franco Armani sólo apareció una vez en todo el partido. Otro factor que determinó la falta de profundidad del elenco huilense fue la poca presencia que tuvieron los laterales en ataque. Perlaza y González estuvieron muy contenidos a razón del trabajo que les estaban poniendo los jugadores de ataque rivales.

Al final Nacional ganó 0-2 después de que Jéfferson Duque ingresara al campo y recibiera un pase magistral de Yimmi Chará, que lo dejó cara a cara con Jhonny Da Silva, para que definiera. El equipo de Rueda ya acumula siete puntos de nueve posibles y se acomoda en la parte alta de la tabla de la Liga. El regreso de Daniel Bocanegra, sin lugar a dudas, es un aliciente más para un equipo antioqueño que, junto a Santa Fe, comienza a galopar en la Liga Águila. Por otro lado, Atlético Huila volvió a perder en casa y tendrá que corregir mucho si quiere tener una campaña como la del semestre pasado. A José Fernando Santa le toca trabajar mucho porque su equipo está teniendo muchas dificultades para generar y posteriormente definir. Por ahora, Nacional recibirá a Envigado en el Atanasio Girardot la próxima semana, mientras que el Huila jugará con Cortuluá en el estadio Centenario, su hogar provisional.

El equilibrio opita

Resulta imposible, al menos desde mi punto de vista, tildar de azarosa la extraordinaria campaña del Atlético Huila. El líder de la Liga Águila I-2015 confirmó con su victoria en el Metropolitano que su fútbol aunque no es muy vistoso y es bastante efectivo tiene muchas horas de trabajo encima. El 4-1-4-1 en defensa que mutaba a 4-4-1-1 cuando el equipo hacía la transición ofensiva, con Jhony Cano como mediapunta, mostró la fortaleza táctica que tiene el equipo opita, fortaleza que se basa, principalmente, en la calidad de los relevos tanto ofensivos como defensivos. Para esta tarea el rol de Juan Niño fue sumamente importante, silencioso pero preciso. Se adueñó, posicionalmente, de la zona medular. Cuando tuvo que cuidar la espalda de Cano y Ferreira de los impulsos creativos de Macnelly Torres, que nuevamente fue el mejor del Junior, lo hizo con mucho criterio siempre complicándole el control y la conducción al 10 de los tiburones. Además, cuando el equipo necesitó que ocupara un lugar en la segunda línea de 4 para liberar a Cano, rápidamente ocupó el espacio dejando siempre bien parado a su equipo. Confiable y certero fue la piedra angular del equipo opita.

Junior falló explotando las bandas

Poco pudo hacer el Junior, que no jugó mal, y su 4-2-3-1 con tres volantes creativos como Hernández, Torres y Aguirre. Generó posesiones interesantes, con buenas combinaciones por el carril central, pero que muy pocas veces generaron real peligro al arco defendido por Jhonny Da Silva. El excesivo tránsito por el centro del terreno hizo que las bandas se convirtieran en meros territorios inhabitados que rara vez explotaron Gutiérrez y Vélez, pero que cuando lo hicieron llevaron algo de peligro a la portería opita.

Cuéllar y Narváez se mostraron pasivos en recuperación

El doble cinco formado por Cuéllar y Narváez resultó importante para mantener la posesión, pero a la hora de recuperar fue bastante pasivo, especialmente Narváez, lo que significó un problema importante cuando el Huila atacó ya que el equipo opita le apostó, como opción ofensiva, a pasar rápidamente el balón por la zona central, muchas veces con balones aéreos; por ende, si no se cortaba ágilmente la jugada, ésta terminaba con Jhony Cano de cara a la línea defensiva del Junior.

El otro protagonista del partido fue David Ferreira, el capitán del conjunto huilense fue muy criterioso con el balón. Casi siempre entregó bien y con sentido la pelota, buscando amplitud y encontrando con facilidad al compañero mejor ubicado. De hecho, de sus pies nació el gol de la victoria. Una pérdida en salida del Junior, cortesía de Andrés Correa, terminó en los pies del ’10’ opita quién habilitó rápidamente a Jhony Cano, quien desde la frontal del área asistió a Anderson Plata, éste recibió, aguantó la embestida de Vélez y definió ante la salida de Viera. Gol importantísimo para reafirmar al equipo opita en la primera posición y para demostrar una vez más que se debe tomar como un serio aspirante al título, un equipo que con trabajo y, sobre todo, con equilibrio en su fútbol ha llegado a sacar puntos de las plazas más complicadas.

Solidez defensiva y efectividad

En el Atanasio Girardot quedó evidenciado que el proceso de reestructuración del Atlético Huila va por muy buen camino. Con una doble línea de cuatro como sostén, el equipo de José Fernando Santa aguantó la arremetida de Nacional y logró sacar 3 puntos de tierras antioqueñas. Jhon Lozano y Carlos Díaz, los centrales huilenses, estuvieron precisos y sacaron todos los balones quellegaron a su área. Asimismo lograron anular al paraguayo Pablo Velázquez, que estaba debutando con la camiseta verdolaga.

También aparecieron Juan Esteban Ortiz y Camilo Ayala. Los dos volantes centrales opitas, con sus movimientos, limitaron el campo de acción de los mediocampistas que no se vieron cómodos a la hora de hacer envíos. Lo mismo le sucedió a los extremos, pues cuando recibían el balón, los rivales hacían marca escalonada y recuperaban rápido. Con la labor cumplida en la parte de atrás, los huilenses aprovecharon dos de las tres oportunidades que tuvieron y vencieron a Atlético Nacional. Con el pasar de los partidos veremos si el Huila de Santa logra acercarse tanto a la final como lo hizo el conjunto que hace un semestre, dirigido por Fernando Castro, estuvo a un punto de la final.

Entrando al laberinto

El siempre bien recibido pitido inicial sonaba en el estadio Palogrande de la ciudad de Manizales. En el circulo central se movía la bola. Por lo tibio de los primeros minutos era casi imposible descifrar que el partido era importante. Once Caldas tomaba tímidamente la esférica pero sus avances contra el arco opita eran rápidamente controlados. La complejidad y las variantes defensivas del Atlético Huila detenían fácilmente los ataques del equipo albo.

Los jugadores del Once Caldas, presionados en varios sectores de la cancha al mismo tiempo, se veían angustiados, no sabían qué hacer con el balón. Una y otra vez entregaron mal el útil, alzaban la cabeza y la movían de un lado a otro buscando un receptor hacían carreras cortas de manera horizontal buscando retener la posesión pero finalmente se veían forzados a lanzar pases a zonas divididas o decididamente al azar, lo que causaba la pérdida del balón. Todo esto hay que agradecérselo al conjunto opita que, como viene siendo costumbre cuando juega de visitante, elaboro un detallado plan defensivo que le permitió controlar el partido.

Para clasificar, Huila debía ganar y esperar que Santa Fe no hiciera lo propio frente a Nacional

Los dirigidos por el “Pecoso” Castro ejercían una presión organizada en varios sectores de la cancha, pero en especial en la zona central para obligar al Once Caldas a atacar por banda donde se veían muy limitados por la línea de cal. Además, el equipo opita mudaba fácilmente su sistema defensivo, pasaba de defender con tres a usar una línea de cuatro con extrema facilidad, no sólo eso, también se atrevía a cambiar los intérpretes para cada puesto, así cuando tenían el esférico la línea de tres podía pasar fácilmente a ser conformada por Guazá, Díaz y Lozano, que hizo un excelente partido, para dar rienda suelta a los carrileros Perlaza y Murillo con la intención de atacar en bloque con varios hombres. Cuando el balón lo tenía el equipo albo, la defensa opita organizaba una rígida línea de cuatro con Diaz y Lozano como centrales, Perlaza de lateral derecho y Murillo de lateral izquierdo. A todo esto se le sumaba un mediocampo con muchísima recuperación formado por Guazá, Lerma y Córdoba. Para añadir más encrucijadas a la ya compleja defensa huilense Hechalar y Caicedo retrocedían constantemente para presionar la espalda de los rivales.

Lentamente el Atlético Huila adentró al Once Caldas en el laberinto, cuando los dirigidos por Flanio Torres intentaron salir para reinventarse lo único que encontraron fue a un rival que complejizaba cada vez más la llegada a su arco y que, además, cada vez estaba más cerca de la portería del conjunto albo. Tras unos 45 minutos en los que controló a través de la defensa el Atlético Huila salió a la segunda parte con la intención de adelantar líneas para conseguir el ansiado pase a la final del torneo. A pesar de ser muy prolijo en el ataque al equipo opita le bastó con una pelota parada y un error en la zaga rival para poner el partido 0-2 en tan sólo 8 minutos.

Los goles del Huila fueron anotados por Lozano y Hechalar, el del Once Caldas por Johan Arango

Al ver a su equipo tan lejos del arco rival Flabio Torres decidió poner en cancha a Johan Arango y Patricio Pérez. Estos lograron darle un vuelco al equipo, más con rebeldía y acciones individuales que por mejoría del sistema colectivo, en el final del partido. La defensa del Atlético Huila tuvo su único tramo anárquico y Johan Arango aprovechó un buen desborde de Fausto Obeso para poner el 1-2 que pudo haberse convertido en 2-2 cuando Arango y Perez combinaron en velocidad para que Johan quedara de cara al arco. Lastimosamente para el Once Caldas el balón fue al poste, 1-2 el resultado final. El conjunto opita cumplió una excelente campaña pero por el punto invisible se quedó por fuera de la final del fútbol colombiano.

El fortín opita

Desde que Fernando Castro tomó las riendas del Club Atlético Huila, el Estadio Guillermo Plazas Alcid se convirtió en un fortín del que ningún equipo ha logrado sacar 3 puntos. Atlético Nacional no fue la excepción en la quinta fecha de los cuadrangulares. Los locales ganaron 1-0 con un gol de Juan Fernando Caicedo y todavía cuentan con una chance clara de clasificar a la final. En Manizales se jugarán su última oportunidad de volver a una final después de 5 años.

Para jugar la final, Atlético Huila debe ganar y esperar que Santa Fe no lo haga en Medellín

El “Pecoso” mandó un 1-4-3-1-2 con el que buscó atorar la salida verdolaga, incomodar a los mediocampistas rivales cuando recibieran el esférico y aprovechar las recuperaciones rápidas de balón para generar oportunidades de gol. En efecto, 2 minutos fueron suficientes para que los opitas anotaran en el arco de Cristian Bonilla. Tras recuperar el útil, los atacantes del Huila aprovecharon su velocidad para atrapar a los defensores visitantes mal parados. Una triangulación perfecta entre Blanco, Hechalar y Caicedo fue suficiente para llegar al 1-0.

Con el resultado a su favor, Atlético Huila mantuvo el planteamiento inicial y estuvo cerca de aumentar el marcador. La presión ejercida por los atacantes locales empezó a surtir efecto. El problema que ha aquejado a Nacional durante todo el semestre se hizo evidente una vez más. Los opitas dominaron a su antojo el primer tiempo e hicieron ver muy mal al finalista sudamericano. Las intervenciones de Bonilla en el arco y de Alexis Henríquez en el área evitaron que su rival terminara el primer tiempo con más goles a favor.

De los once de hoy, Henríquez fue el único que jugó la final de la Copa Sudamericana

Caicedo se puso el overol y comenzó a trabajar. Él bajó hasta el centro del campo, comenzó las jugadas, tiró diagonales que le sirvieron a su equipo y, con la ayuda de sus compañeros, desarticuló la medular verdolaga. Si bien es cierto que Diego Arias estuvo muy solo porque Pérez y Valoy no estaban bajando a hacer bien los apoyos, el Huila mostró un juego fluido, preciso e inteligente.

En el segundo tiempo, los opitas se replegaron y le dieron el balón a Nacional. Con su 1-3-3-1-3, Osorio buscó las bandas para hacer daño desde allí. Sin embargo, Guisao y Valencia no desbordaron, razón por la cual los centros fueron una constante que le facilitó todo al rival. Los verdolagas estaban desconcertados y tuvieron una noche oscura. Atlético Huila ganó con autoridad y se consolidó como la sorpresa del torneo. En su fortín, el equipo del Fernando Castro hizo la tarea y sacó 7 de 9 en los cuadrangulares y dejó abierto el grupo. Medellín todavía no tiene rival.

Un gol de Guisao y poco más

Los cuadrangulares de la Liga Postobón II arrancaron con una victoria del tricampeón, Atlético Nacional, frente al sorpresivo Atlético Huila de Fernando “Pecoso” Castro. El partido, que se jugó en el Estadio Atanasio Girardot, no dejó muchas cosas. Los locales lograron derrotar a un rival que no mostró, ni siquiera, una dosis pequeña del fútbol que lo catapultó a la fase final del campeonato.

Armani, Bocanegra, Bernal, Mejía, Cardona, Cárdenas y Ruiz no estuvieron disponibles para el partido

Nacional dominó un partido en el que el adversario se replegó e intentó contragolpear. El ya característico 1-4-3-3 del equipo de Juan Carlos Osorio buscaba causar daño por las bandas. Guisao y Copete aparecían allí para ganar la raya y enviarle balones a Santiago Tréllez. Esta idea no estaba funcionando, razón por la cual los extremos verdolagas comenzaron a buscar juego interior con Pérez y Valoy. Con esto, los locales se acercaron al arco de Ernesto Hernández ya que los volantes se encontraban con mucha libertad para rematar de media distancia. Los centrocampistas huilenses no estaban oponiendo mayor resistencia y así fue como llegó el gol de Guisao al minuto 67.

De ahí en adelante, los verdolagas lograron mantener a su favor el resultado. Huila dependía mucho de lo que hicieran Hechalar y Caicedo, cosa que no los favoreció porque a los dos les costaba mucho recibir con comodidad. Así mismo, el mediocampo opita vivió un partido para el olvido en el que Lerma y Guazá estuvieron lentos para presionar, pasar y retroceder. Por su parte, los extremos verdolagas volvieron a las bandas y desde allí acercaron a su equipo al segundo gol. Copete fue un dolor de cabeza constante para Elvis Perlaza, que se estaba viendo superado.

Ernesto Hernández fue el jugador más destacado del Atlético Huila

Al final Nacional ganó con el gol de Guisao. El planteamiento huilense le facilitó todo al equipo de Juan Carlos Osorio que, sin hacer mucho, arrancó comenzó con el pie derecho el camino hacia su anhelado tetracampeonato. Huila, por su lado, tendrá que replantear lo hecho en el Atanasio Girardot para no perderle el paso al equipo que le ganó en el partido adelantado de la segunda fecha del cuadrangular A.