Derrota con clasificación auténtica

La tercera y última prueba en fase de grupos finalizó con derrota por 2-1 ante la Selección de Inglaterra. Las dirigidas por Taborda se encontraron con un seleccionado bien plantado en sus distintas zonas durante toda la primera parte. La poca organización en los primeros instantes del partido fue determinante para que las inglesas lograran ajustarse con facilidad entre las centrales Nataly Arias y Clavijo, quienes se vieron notoriamente afectadas por insistentes llegadas.

Colombia sufrió por las bandas

Transcurrían los minutos y las insistentes apariciones de las europeas por las bandas traían consigo un enorme peligro que sintieron notablemente las laterales Carolina Arias y Velásquez, a quienes se les complicó de gran forma bloquear los ataques y asimismo tomar protagonismo por esas mismas zonas de la cancha. El costado izquierdo, exactamente, fue el sector favorito para las rivales, teniendo a Scott como jugadora concluyente de jugadas realmente destacables, capaz de filtrar pelotas y lanzar centros laterales peligrosos que incomodaron más de una vez a la zaga colombiana. Llegó el gol de Inglaterra y posterior a ello la línea defensiva dio paso a innumerables desaciertos tanto al robar la pelota como a la hora de salir. A las cafeteras se les dificultó abrir el campo e intentar crear contraataques que provocaran incomodidades en las británicas.

Andrade, una vez más, se convirtió en jugadora clave si de jugadas individuales se trata. Las defensas inglesas fueron víctimas de repetitivas amenazas de ataque por parte de la delantera bogotana, quien también de alguna manera buscaba encontrar bien ubicadas a sus compañeras.

El dominio de Inglaterra fue evidente durante los primeros 45 minutos. Los espacios que concedió Colombia fueron esenciales para que Inglaterra tuviese la comodidad necesaria para moverse entre las centrales colombianas. Las pocas asociaciones fueron determinantes en la creación de juego; sin embargo, hubo intenciones por parte de Gaitán y Rincón, quienes pretendieron en diversas circunstancias estirar la cancha para encontrar a las mismas Andrade y Usme. Catalina Usme, por ejemplo, debió bajar más de una vez para recibir al ver que no le llegaba la pelota. Tal situación reflejó los inconvenientes que tuvo Colombia en el momento de filtrar con acierto balones ofensivos.

En el segundo tiempo se vio una Colombia con mayor iniciativa

La segunda parte fue distinta, el despliegue físico fue notorio, constantes aperturas por la banda derecha aportaron ciertas soluciones en la llegada. Colombia propuso un juego más ofensivo e intenso, el ritmo fue dinámico, pero la falta de profundidad y precisión en los pases perjudicaron al seleccionado colombiano.

Pese a la derrota, Colombia consiguió la clasificación a la siguiente ronda del torneo (Octavos de Final) como mejor tercera y se verá las caras ante la candidata y potencia femenina, Estados Unidos, el 22 de este mes en Edmonton.

Victoria histórica

La Selección Colombia, líder del grupo F, conquistó su primer triunfo en un Mundial Femenino luego de imponerse por 2-0 frente al seleccionado francés.

Tras haber conseguido un punto de oro en el debut frente a México, las chicas de Colombia debían medirse frente a una selección francesa que, sin duda alguna, cuenta con un gran número de virtudes, siendo así una de las candidatas a llevarse el título que se disputa en territorio canadiense.

Los primeros minutos fueron difíciles para Colombia

Los primeros minutos en el estadio de Moncton jugaron en contra, las futbolistas francesas lograron plantarse con autoridad en zona perteneciente al combinado patrio. Francia dominó de gran manera las primeras instancias del partido, llegando a generar con gran mando peligro por las bandas, sectores que se vieron notoriamente afectados por constantes ataques. En el mediocampo colombiano llegaron a instalarse cinco jugadoras para intentar destruir y bloquear alianzas entre las mismas delanteras Thiney y Le Sommer, exactamente. En el intento, Colombia buscó disputar un juego bastante defensivo, reforzando a la pareja de centrales (Nataly Arias y Ángela Clavijo) y compactar líneas. Sin embargo, poco funcionó ese soporte, pues las francesas lograban insertarse en zona ofensiva con facilidad y sin dificultades.

Transcurrieron los minutos y la selección colombiana comenzó a buscar asociaciones que de alguna forma conseguían inquietar a la zona defensiva francesa. Leidy Andrade, autora del primer tanto, quien partía desde la banda izquierda, logró incomodar en varias ocasiones, teniendo de igual forma el apoyo de una jugadora y referente como lo es Yoreli. Rincón, mientras tanto, con una espléndida capacidad asociativa, encontró el momento adecuado y preciso para romper líneas, como es costumbre en ella, y filtrar un genial pase que supo aprovechar maravillosamente la delantera bogotana definiendo con calidad.

El deseo de Taborda fue concedido por sus dirigidas y con destellos de toques cortos e inteligentes lograron abrir la cancha y distraer con poderío rotundo al rival.

Por otro lado, la aparición de Diana Ospina en la conducción fue trascendental más de una vez, trabajo que no realiza exactamente ella. Con sutileza supo tomar protagonismo en jugadas individuales que facilitaron la búsqueda de situaciones en ataque. Asimismo, las transiciones rápidas permitieron ver ciertamente la interacción constante que tiene con sus compañeras Rincón y Andrade.

Colombia ha convertido la presión en mandamiento

Entre otros puntos, siempre da de qué hablar la presión categórica que ejercen las colombianas sobre las defensas rivales, dispuestas a pescar algún error que se transforme en oportunidad considerable para dar la sorpresa y convertir.

Para destacar una vez más las combinaciones entre Daniela Montoya y Yoreli Rincón. Uno de los mayores peligros que causa esta selección colombiana parte de esa conexión que contribuye con la salida del balón y la gestación en tres cuartos, respectivamente.

El próximo partido que disputará la tricolor será frente a la Inglaterra, encuentro que se llevará a cabo el próximo 17 de junio en Montreal.