#VivamosEl87: Colombia sueña con Seúl

24 de abril de 1987

En el Estadio Ramón Aguilera de Santa Cruz de la Sierra, la selección Colombia sub-23 se clasificó primera de su grupo con siete puntos en el Preolímpico camino a Seúl ’88. Lo hizo luego de vencer por la mínima diferencia al combinado de Paraguay, sumando así su tercera victoria en el torneo y ampliando el invicto en lo que va de la era Maturana.

#VivamosEl87: Empieza la era Maturana

Al cumplirse treinta años de los primeros pasos de Francisco Maturana en la selección Colombia con las participaciones nacionales en el torneo preolímpico de Bolivia 1987 y la Copa América de Argentina del mismo año, El Dorado Magazine ha decido homenajear tanto a ‘Pacho’ como al grupo de jugadores y directivos que pusieron la primera piedra para todo lo que vino después a través de un #hashtag en redes sociales (#Vivamosel87) y una serie de contenidos web que invitan a nuestra generación a vivir el 1987 de la selección por primera vez y a los que sí alcanzaron a vivirlo en tiempo real a revivirlo.

La incoherencia y Alexis Mendoza

Alexis Mendoza es de esos nombres que, si bien muchos reconocen como parte del folclor futbolístico añejo, la mayoría no asociaban con una relevancia fuera del mismo (o con su rostro conspicuamente similar al de Barack Obama) hasta hace un par de semanas. No obstante, el Junior de Barranquilla, lo ha presentado como nuevo entrenador. Alexis llega a reemplazar a Julio Avelino Comesaña, quien estuvo apenas un semestre, convirtiéndose en el cuarto timonel del cuadro barranquillero en apenas dos años. Aún así, Don Fuad Char confía plenamente en que la cuarta es la vencida. «Esperemos que Alexis se quede en Junior los 10 años que pasó con Reinaldo Rueda,» comenta con admirable seriedad durante la presentación.

Cómo es evidente, quedan incógnitas. Entre los que no se preguntan quién es Alexis, la mayoría al menos indagan: «¿Qué hizo con Rueda por 10 años?» Y, realmente, es válido -tanto la pregunta, como la respuesta-. Mendoza fue la mano derecha de Rueda desde el 2005, tanto en la Selección Colombia como en las selecciones de Honduras y Ecuador. Estuvo en el banquillo durante los mundiales del 2010 y el 2014 y hasta dirigió a la categoría olímpica del seleccionado centroamericano durante la eliminatoria al 2008.

Alexis Mendoza, en el papel, es un tipo preparado

Pero el propósito de su llegada no queda tan claro. Teóricamente, debería ser parte de un proceso: Hace años que la directiva juniorista viene hablando de querer reformar al equipo -han dicho que buscan establecer un trabajo a largo plazo, sacando paralelos con lo que ha conseguido Juan Carlos Osorio con Atlético Nacional-. Pero su métodos han sido algo confusos. Se probó con Alexis García, quien venía de seis grandes años con La Equidad pero eso no duró ni dos semestres. Se probó con «El Zurdo» López, quien venía de ser bastante amigo de los directivos, y los resultados fueron, una vez más, fatales. Y entonces se regresó a un bueno conocido: Comesaña. Pero nunca se le apoyó.

Y si en 10 años a Alexis Mendoza se le ha pegado alguna que otra maña de Reinaldo Rueda, la historia con él podría ser la misma. Sin haber dirigido todavía, Alexis Mendoza no puede ser descifrado fácilmente, pero sería razonable asumir que éste querrá el mismo nivel de rigor táctico para el cual Junior simplemente no ha tenido paciencia. En otras palabras, que necesitará el mismo periodo de implementación de conceptos que le costó el trabajo a Alexis García y, en esta última ocasión, a Comesaña. Julio Avelino, por ejemplo, más allá de alguna que otra decisión rara tenía una estructura y una idea definidas que no pintaban mal a largo plazo, pero que resultaron insostenibles después de que cinco de sus futbolistas más importantes desertaran. Sin embargo, a él se le achacó toda la culpa, y la prensa lo tildó de «defensivo» y afirmó, como siempre, que «los jugadores no sienten la camiseta».

Para los procesos más metódicos, Junior no ha tenido buena contemplación

Y eso, señor lector, es precisamente lo más preocupante de todo este asunto. Que mientras otros equipos en Colombia progresan hacia un estilo de dirección táctica y estructural más teórico y ortodoxo, Junior -en su contexto más general- continúa aferrado a los viejos conocidos y a los argumentos orgánicos y sin fundamentación.

Si Alexis Mendoza llega a establecerse como un estratega riguroso, es posible que no reciba el tiempo y el apoyo necesario como para montar un proceso a largo plazo y fracase. Y si llega simplemente como un motivador en su condición de ídolo y exjugador, entonces ni hablar de un proceso, y su éxito quedará a la merced de la suerte y de alguna contratación espectacular hasta que la directiva lo despida para traer por octava vez al «Zurdo» López. Pero eso no es lo más grave. Lo más jodido, es que de darse cualquiera de esos dos escenarios, el fracaso no será achacado a problemas con el método, ni se hablará del proceso; sólo se dirá -márquelo- con notoria animosidad hacia tipos como Giovanni Hernández y Sebastián Viera, que «a Junior le fue mal porque hace falta un 10», y que «hay que traer más jugadores costeños porque los que están no muestran amor por el equipo.»

Fortaleza

Jorge Luis Ramos anotó el gol que dejó a Fortaleza con la primera chance de mantener la categoría. Frente a Atlético Nacional, Alexis García, entrenador de los “atezados”, obtuvo un gran resultado siendo fiel al estilo que ha mantenido desde que es entrenador. El gran trabajo defensivo realizado por sus jugadores fue fundamental a la hora de evitar el gol verdolaga.

Fortaleza saltó al campo en un 4-4-2 y sus intenciones eran claras: defenderse y encontrar en alguna contra la oportunidad de anotar. El plan se desarrolló con mayor intensidad después de que Jorge Ramos mandara el balón al fondo del arco tras una serie de rebotes en el área defendida por Nacional en los primeros minutos. Fue ahí donde se comenzó a construir la fortaleza.

Los locales dominaron sin el balón

Los locales se replegaron liderados por los experimentados Alexander Jaramillo y Gerardo Bedoya. Nacional, con su ya habitual 4-3-3, no lograba generar superioridad adelante. Con Otálvaro perdido y con Sebastián Pérez solo en el centro buscando receptores que no había, los verdolagas no hicieron daño.

Nacional no logró romper las líneas de Fortaleza porque se encontró con una doble línea de cuatro compacta que supo mantener la compostura durante 90 minutos. Más allá de las ausencias de Cardona y Cárdenas, los verdolagas no tuvieron una noche buena y su clasificación quedó pendiente para la última fecha. Por su parte, el conjunto “atezado” supo aprovechar su gol tempranero y las deficiencias del rival para depender de sí mismo para mantener la categoría. Frente al Deportivo Pasto en el Estadio Libertad, el conjunto bogotano debe volver a construir esa fortaleza que le permitió acercarse a su objetivo.