Cuando todo cambia

Atlético Nacional cambiará el enfoque que le da a su manera de defender a partir de este segundo semestre. Lo que era una labor un poco de todos puede recaer sobre la espalda de un sólo jugador. La partida de Alex Mejía tras finalizar la participación del equipo en Copa Libertadores es un gran detonante para este volantazo de Reinaldo Rueda, pero no el único.

Numerología: Nacional, la pelota y el dominio

El análisis estadístico es, casi por definición, un asunto controversial; en su más pura expresión, representa una especie de prisma por medio del cual se captura una percepción de la realidad que -más o menos precisa- suele ser distinta a la que atrapa el ojo. De igual manera, poco resulta tan satisfactorio para el analista como cuando los números y las pupilas apuntan en la misma dirección. Sesgo de confirmación. Y aquello es el caso cuando se observa a Atlético Nacional.

Bajo el liderazgo de Chará

Yimmi Chará es el gran artífice del paso de Atlético Nacional a la final de la Liga Águila II. Bajo su guía, el elenco verdolaga le dio vuelta a un marcador adverso frente a un rival que lo dominó durante los 90 minutos del primer encuentro. Debe destacarse, además, el rendimiento de Óscar Murillo y Alexander Mejía, que jugó su mejor partido desde que se volvió a poner la camiseta verde.

Alejandro Guerra volvió a ser titular

Medellín salió al gramado del Atanasio Girardot sin Goma Hernández y eso se evidenció desde el minuto 1. Nacional llenó el campo de volantes y comenzó a hacer estragos. Macnelly y Chará formaron una sociedad en la zona derecha para atraer a Daniel Torres y a Frank Fabra. La idea era abrirle el carril derecho a Gilberto García, que se encontraba con bastante espacio de maniobra en la banda derecha. Por la izquierda, Didier Moreno tenía la tarea de referenciar a Alejandro Guerra.

Ante el peligro que esto generaba, ninguno de los dos pivotes salía a acompañar las jugadas y a juntarse con Christian Marrugo y Hernán Hechalar, que se diluía con el paso de los minutos. Sumado a esto, la presión de Nacional fue agresiva y al poderoso le costó deshacerse de ella. Mejía y Pérez mordían, recuperaban y pasaban.

Mejía recuperó 3 balones, realizó 3 intercepciones y despejó 2 balones

En este contexto, Chará comenzó a hacer lo que Reinaldo le pidió desde el primer día: conducir el balón desde el centro de la cancha y asociarse con su compañero de turno, en este caso Macnelly, que ocupó el carril central. El ritmo impuesto por ellos dos, sumado al trabajo de Guerra por la izquierda y a los movimientos de Duque entre los centrales, hizo de Nacional un equipo supremamente peligroso que anotó dos goles en menos de 25 minutos.

Con el resultado en su contra, Leonel sacó a Félix Micolta a los 25 minutos y metió a Fabio Burbano. Su idea era que el recién ingresado arrancara desde más atrás y fuera el socio ideal de Marrugo. El plan no le funcionó porque Nacional no cedió y mantuvo la presión agresiva con la que desarticuló los ataques del Medellín.

Independiente Medellín no generó opciones de gol en el primer tiempo

En el segundo tiempo, Nacional bajó el ritmo pero mantuvo el orden. Los rojos no tuvieron éxito para acercarse al arco. Caicedo y Hechalar se encontraron con dos muros impasables cuando recibieron el balón, Murillo y Henríquez; Marrugo y Burbano con Mejía y Pérez que no cedieron espacio en ningún momento del encuentro. El 2-0 reflejó lo mostrado por ambos equipos en el gramado del Atanasio Girardot

Y es que de la mano de Chará, Nacional completó un partido de ensueño frente a un rival muy complicado. El vallecaucano ha sido la ficha clave del paso de los verdolagas a la Final y del esquema con el que Reinaldo Rueda dominó el torneo de pies a cabeza. Frente a Junior, los antioqueños jugarán su undécima Final de torneos cortos y tratarán de repetir lo hecho hace año y medio, cuando Valoy forzó los penales que los llevaron a la estrella 14.

La sociedad Guerra-Chará

La lesión de Macnelly Torres le cambió el plan de juego a Reinaldo Rueda. Si bien el equipo no estaba mostrando su mejor rendimiento, el eje verdolaga era el 10 barranquillero. Todo el fútbol pasaba por sus pies y el ritmo que imponía, determinaba al conjunto.  Así entonces apareció Guerra como su remplazo y con él, Nacional comenzó a jugar a un nuevo ritmo, impuesto por el venezolano y por Yimmi Chará. Esto coincidió con la baja de Alejandro Bernal que le abrió un hueco en el once a Sebastián Pérez. El antioqueño no perdió la oportunidad  y se convirtió en una pieza clave del sistema.

En los mejores partidos de Nacional este semestre jugaron Mejía, Pérez, Chará, Guerra, Moreno y Duque

Esto último supuso el primer cambio estructural en el equipo. Pérez ha tenido un rendimiento bastante alto durante los partidos en los que ha jugado. Sus entregas precisas, gracias a la velocidad mental que tiene para encontrar al primer receptor que aparece delante de él, y a sus movimientos correctos, haciendo énfasis en que ha mejorado sus retrocesos y se suma de manera constante a los ataques, han sido fundamentales para que la circulación de balón de Nacional sea más eficiente y productiva, sobretodo si Chará y Guerra aparecen delante de él.

Venezolano y vallecaucano reciben, tocan de primera intención y comienzan a correr. La importancia de su labor radica en que sus pases están bien direccionados y sus movimientos sin balón son hacia el espacio que liberan Jefferson Duque reteniendo a los centrales y Gilberto García distrayendo al lateral izquierdo. Allí comienza la fiesta porque la defensa rival está desacomodada y el margen de maniobra es mayor.

La sociedad Guerra-Chará lo gesta todo desde la banda derecha

Frente a esta situación en la que Nacional manda todo su peso ofensivo hacia la banda derecha, el extremo izquierdo aparece como una alternativa para desahogar el juego. El jugador que allí aparezca tiene más espacio para actuar porque todo el juego está concentrado en el otro lado de la cancha. Y ahí ha estado una de las claves del momento del equipo antioqueño porque Marlos Moreno, que se ha ido consolidando en esa posición, está siendo resolutivo y efectivo.

Con el regreso de Macnelly, Nacional pierde el vértigo que imprime la sociedad Guerra-Chará pero gana en precisión. Reinaldo Rueda tendrá que valorar cada una de las cosas que le podrán aportar unos y otros para los partidos que se vienen. El éxito o estará en sus decisiones y en el trabajo que realicen los jugadores, que al final de las cuentas son los protagonistas de esta historia.

Palabra de rey

El Rey volvió de su exilio para retomar el control. Y su equipo respondió, porque ahora se tiene que jugar al tiempo que dicta el diez. La revelación del torneo no podía permitirse de entrada una declaración de intensiones sumisa. Salió a imponerse, presionaba con intensidad y en bloque y atacaba los espacios comiendo cada metro con cada avance aplicando su ley y sacando de la comodidad al líder. Pero el rey volvió para ponerse al frente de su ejército. Lentamente, con la experiencia de tantas batallas en su espalda, fue entrando en calor. La valentía es también esperar el momento más apropiado para atacar. Y así lo hizo. Si se apresuraba iba a perder, porque no logró entrar en ritmo de inmediato. Eso sí, dejó grandes destellos de calidad técnica, sobre todo desairando sus marcadores y desahogando la presión hacia los costados con un conocimiento del juego excepcional.

Macnelly retomó el liderazgo del ejército verdolaga

Las tormentas pasan y esta no fue la excepción. Pero Alianza Petrolera reculó en la presión sin querer perder el control del partido, le hizo una jaula a Macnelly Torres. Cerró el espacio entre líneas con sus dos defensores centrales y sus dos volantes centrales. No importa si los costados quedaban desprotegidos en los mano a mano: el 10 no recibiría cómodo. Reinaldo Rueda reaccionó y empezó a utilizar las bandas. Marlos Moreno y Yimmi Chará empezaron a darle amplitud a los ataques con el fin de sacar ventaja y con ello obligar a Alianza a descubrir su centro del campo, pero no hubo caso. Perdieron los duelos.

Es un muy buen entrenador Rueda, y no se descubre nada con esta afirmación, pero vale reconocerlo porque acá rompió el partido para siempre. Envió a Chará a abandonar su posición en una contraorden, pero cuando un entrenador tiene ascendencia, se le obedece. Así que el extremo se fue al centro y explotó el mediocampo de Alianza Petrolera. Empezó a darle una altura más al ataque posicional de Nacional. Allí, ayudó a Macnelly en la descarga y a crear líneas de pase generalmente para Sebastián Pérez que custodiaba la base con Alexander Mejía. No hubo manera de evitar la sobrecarga de paredes, pases filtrados y juego en espacio reducido, porque el diez empezó a crear, entró en ritmo y como es distinto, hizo la diferencia. A los jugadores de su categoría hay que propiciarles las condiciones adecuadas y ellos estarán a la altura. Allí estaba la clave y en el segundo tiempo se iba a exagerar. Mención especial para Farid Díaz que ventiló la banda izquierda ante el repliegue interior de Alianza para suturar las heridas de la explosión. También cabe destacar la labor de Henríquez que en la salida de balón puso dos pelotas magistrales: una al espacio y otra al pie, que demostraron una técnica envidiable para un 6.

En el segundo tiempo Rueda envió el mensaje de llevar la variante hasta las últimas consecuencias. Alex Mejía, de partido irregular y que solo se le vio plenamente cómodo con Bernal a su lado, se quedó en la base protegiendo el centro del campo, y de ahí en más, fue un festival de ocupación de espacios y pases entre líneas, descargas de primera y un juego de alto nivel técnico en el que sobresalieron Sebastián Pérez, Yimmi Chara y Macnelly Torres. El gol de Duque es arte. El diez barranquillero basculó mucho en ataque para liberar a Sebastián (y a Alex Mejía) de la generación y ubicar al volante antioqueño entre líneas. Hubo un entendimiento interesante entre los dos y una sociedad complementaria que puede dar que hablar.

¿Podrá Sebastián Pérez soportar este nivel y mejorar sus costuras?

La incógnita con Sebastián es si va a lograr pasar del preciosismo, del disfrute, del hedonismo al arte, al talento al servicio de una idea. Cuando lo hace, hay magia porque está muy bien acompañado y puede brillar y hacer brillar. Pero para que Sebastián sea fijo, debe añadirle un toque más de intensidad a la fase defensiva, porque cuando sale sin convicción a la presión, lo sufre Alex Mejía, ante todo si delante está un físicamente diezmado Macnelly que a estas alturas mide sus intervenciones sin la pelota y hay que hacer un esfuerzo físico extra para ayudarle.

El jugador más importante y que determinó el partido para los locales fue Chará. Hizo un gran trabajo sucio para Mac, durante gran parte del partido en ataque y, por momentos, en defensa. Incansable y trabajador pero con desparpajo y engaño, acompañado de técnica para el pase y la conducción. Un muy buen futbolista. En el debe del líder de la Liga, tiendo a pensar que con Sebastián, Alex queda más expuesto. Bernal tiene un posicionamiento táctico de ladero, más laborioso y agresivo y esto da más consistencia a un mediocampo que ante una exigencia más alta física y creativa, puede sufrir.

En los visitantes, Felipe Aguilar. Imperial partido del central paisa que se erigió como la figura de Alianza y en el podio del partido. Domina muchos registros del defensor central. El equipo aspirante estuvo a la altura. Rafael Carrascal mostró cualidades magníficas con la pelota y además logró ser un complemento perfecto con Víctor Castillo. Mateo Fígoli y Juan Pablo Nieto hicieron un partido interesante, mucho más en el arranque furioso del visitante dando tiempo dentro del ritmo elevado que propuso Óscar Upegui. Alianza demostró acople táctico y un buen funcionamiento además de valentía y agresividad, pero la palabra del Rey ejerce sombra sobre todas las cosas.

El regreso del 13

A préstamo por un año y sin opción de compra. Así regresa Alexánder Mejía a Atlético Nacional después de jugar medio año en los Rayados de Monterrey. El jugador barranquillero vuelve al equipo con el que ganó seis títulos y con el que recibió por primera vez una convocatoria a la Selección Colombia. De la mano de Reinaldo Rueda, el mediocampista tendrá la oportunidad de recuperar el nivel que dejó en su último semestre como verdolaga y podrá, de ese modo, convertirse en una de las piezas fundamentales de este nuevo proyecto.

El semestre pasado, Juan Carlos Osorio tuvo un gran problema con los mediocampistas de primera línea: la seguridad en la entrega de balones desde esa zona del campo. A lo largo de los campeonatos que su equipo enfrento, el risaraldense recurrió a Farid Díaz y a Daniel Bocanegra para que solucionaran sus problemas. Sin embargo esto solo lo resolvió a corto plazo porque los dos laterales no están acostumbrados a jugar en esa posición y cometieron errores a la hora de posicionarse y de retroceder.

Palomino, Arias, Bernal y Pérez tienen problemas a la hora de salir jugando

Así entonces, Mejía encuentra en su regreso a Atlético Nacional la oportunidad de hacer lo que mejor sabe. Cuando el balón llegue a sus pies, el barranquillero podrá mandar balones largos que busquen a los extremos y podrá buscar a Macnelly Torres con pases cortos. Si Alexander logra esto, el creativo verdolaga ya no tendrá que bajar a recibir el esférico al centro de la cancha y se encontrará en un contexto ideal para filtrar balones y asociarse con los extremos y con el delantero que estén en cancha.

El regreso del 13 va a ser muy importante para Nacional este semestre. En el clásico frente al Independiente Medellín, su labor puede ser fundamental si él logra salir de la presión que pueda ejercer el equipo de Leonel Álvarez en la salida de Nacional. Los de adelante recibirían con bastante espacio y sin lugar a dudas, aprovecharían esto para desequilibrar el encuentro a su favor. En la grama del Atanasio Girardot veremos qué tan rápido se ha adaptado Mejía a la idea de Reinaldo, ahí puede estar la clave del encuentro.