La Selección no tiene quien le escriba

Son pocas las ideas capaces de mover al ser humano como la noción de identidad. Es instinto, dirían algunos. Parte de la condición. En un mundo de realidades tambaleantes, es apenas normal que, en nuestro delirio, acudamos a la pulpa de lo que más conocemos en nuestra sofocante búsqueda de alguna quintaesencia verdadera: a nuestra sangre.