Ganar y no convencer

Independiente Medellín atraviesa cada jornada de Liga con problemas a la hora de mostrar el fútbol vistoso de la campaña pasada. El equipo de Hernán Torres carece de claridad con la pelota. Ante Equidad el equipo antioqueño continuó mostrando las falencias y dificultades que tiene para sacar con limpieza la pelota desde atrás.

Jhon Hernández es el más extrañado en el modelo del DIM y su ausencia no ha podido ser cubierta del todo

Otro de los detalles que nos truncan para ver al Independiente Medellín de la pasada campaña es que uno de sus pilares –Marrugo- sigue careciendo de la precisión acostumbrada. El juego interno del equipo no viene siendo su fortaleza a pesar de cambiar tácticamente en medio del partido de 4-3-3 a 4-2-2-2 y suelen columpiarse en exceso sobre el costado derecho donde caen siempre Valencia, Marrugo y en ocasiones Hechalar. Vladimir suele mostrar profundidad en cada encuentro pero la falta de sorpresa de su equipo no le lleva a ser mejor. El equipo de Hernán necesita de cambios de frentes que descongestionen el juego y aprovechen los espacios brindados por sus rivales –que ahora son pocos-.

La movilidad de Cano y sus continuos y casi perfectos desmarques no logran ser igualados a los sumados entre Caicedo y Pérez

Cuando hay alguien con la capacidad de poner la pelota donde quiere el trabajo de los delanteros suele ser más fácil. Brayan Angulo hizo con una facilidad lo que para unos podría tomarles toda una vida de hacer. Lanzar un pase entrelíneas y entre un montón de piernas con una naturalidad que solo tienen aquellos a quienes les sobra talento. Caicedo pintó la obra que maquetó Angulo. Brayan viene moviéndose bastante bien en cada oportunidad que tiene de entrar al campo y divertirse. Marcar la diferencia.

Hoy ganan a base de chispazos, muestran una sorprendente contundencia a la hora de ir al ataque. Parece ilógico pero es razonable. No crea en exceso ni marca mucho pero le alcanza para llevarse los partidos. DIM aprovecha las pocas oportunidades que viene creando y eso le permite quedarse con los partidos y dormir como líder. El equipo de Hernán Torres viene mostrando algo que tanto extrañó el semestre anterior. Efectividad. Hasta el momento le alcanza pero no se sabe hasta dónde ni cuándo. Siguen sin convencer pero continúan ganando.

Construcción de espacios

En el fútbol si tienes la pelota puedes generar peligro y estás sujeto a que no te ataquen. Patriotas reconoce que si tiene el cuero en sus botas puede ser un equipo que traiga muchos problemas a sus rivales. Harold Rivera, técnico del equipo boyacense, reunió en mitad de campo a los jugadores mejor dotados técnicamente para jugar ante Cúcuta, que cuenta con jugadores experimentados pero que carecen de un buen estado físico, pues, para jugar en la altura. Y se les dificulta mantener la intensidad al menos 75 minutos de partido.

Patriotas formó tácticamente 4-2-3-1 con dos mediocentros, Vásquez junto a Pico y más adelantado Alan Navarro con quien armaban un triángulo. En el frente de ataque estaban Rivas –abierto por derecha- y Elton Martins –con mucha libertad- acompañando a Carlos Renteria. Patriotas pobló la zona del mediocampo con jugadores que hacen un magnífico uso de la pelota y aprovechó cada espacio que dejaba Bedoya – Arboleda para generar peligro.

Patriotas le sacó provecho a las deficiencias del rival

El dominio del partido fue absoluto por parte del equipo local, Pico entregó y distribuyó de manera perfecta cada pelota que recuperaba. Su pase horizontal y en ocasiones vertical que rompía la floja presión de la segunda línea de Cúcuta fue vital para que se reunieran a jugar plácidamente Vásquez, Alan Navarro y un encendido Martins que no paraba de moverse junto a Rivas.

En ataque estático agita asiduamente Patriotas. Elton ha encontrado más libertad para jugar y correr –en el DIM jugaba pegado a la banda- a partir de esto empiezo a inyectar veneno -sus pases y gambetas habituales-. Hay un excelente trato del balón a ras de pasto de Navarro por quien religiosamente pasan todos los balones, es el puente que deben cruzar para llegar a forjar un mejor ataque. Su lugar preferido es el costado derecho donde se encuentra el “el eléctrico” Rivas, que suele sacar ventaja de su velocidad y regate. A pesar de que en estático es un equipo que empieza a fortalecerse al final apuesta por la rapidez de sus hombres de arriba.

En Patriotas, Alan Navarro está encontrando su mejor fútbol

Rivas y Rentería son jugadores que pueden armar lío por sus fortalezas físicas pero que carecen de técnica y precisión a la hora de tirar centros laterales y dar en el blanco contrario. Ante Cúcuta han sido contundentes y han contado con puntería pero resta lo más difícil; mantener el nivel mostrado ante el equipo motilón y arreglar algunos detalles de equilibrio entre mediocentros y defensas.

Saber y hacer

La inteligencia y la lectura de cada partido llevaron a Cúcuta de vuelta a la primera división del fútbol colombiano. Su director técnico Alberto Suárez quien ya había sido campeón del primer campeonato del año en el Torneo de la ‘B’ con Jaguares, hizo una lectura clara y completa de las debilidades de su equipo, y buscó cómo mejorarlas.

Cúcuta vuelve a primera división después de un año

Una de las líneas reforzadas fue la delantera; era uno de los puntos más débiles del equipo Cucuteño. Había una notoria escasez de goles en cada partido del torneo de segunda división. Para ello, el equipo contó con las incorporaciones de Edwards Jiménez y Marcos Lazaga. En defensa el refuerzo más importante de Cúcuta fue la llegada de Franco Sosa – ex Boca- quien marcó un gol clave para que su equipo lograra el ascenso.

Cúcuta tuvo jugadores experimentados que sabían qué se estaban jugando y cómo debían hacerlo. “Gerardo Bedoya, quien carga en su lomo ya casi dos décadas de fútbol, necesitó un toque para hacerse con el partido, dos para sentenciarlo y unos cuantos más para exhibirse. El antioqueño ha dedicado, literalmente, la mitad de su vida al fútbol profesional, y en el primer partido de los cuadrangulares de ascenso a la Liga Águila se paseó sobre el césped de Techo con aura de general, de quien tantas batallas sólo le han dado más sabiduría. Contó con la complicidad de Edwards Jiménez, otro viejo zorro, para golear a Real Cartagena, un equipo joven que demostró ligereza ante un conjunto sólido con dos jugadores bien curtidos en las canchas colombianas”. Sebastián Duque.

La veteranía de Bedoya y Jiménez pesó en el ascenso motilón

El equipo Motilón desde un 4-4-2 clásico encontró el equilibrio necesario en cada juego y pudo ganar los partidos apoderándose del medio campo. Bedoya estuvo acompañado casi siempre de Arboleda quien le apoyó en marca y brindo aire en los momentos necesarios. Gerardo tenía mayor exigencia en sus pies, pues, era el  encargado de armar y destruir el juego. Cúcuta no solo halló solidez defensiva con el doble pivote de Bedoya – Arboleda sino mucha explosión y desequilibrio con Diego Espinel, quien fue el más inquieto al atacar por las bandas. Espinel no paró de moverse, apoyar en defensa a Sosa y asociarse con Bedoya, Edwards y Lazaga.

Sin la pelota el equipo de Suárez no se siente tan incómodo. Repliega sus líneas defensivas cerca de su portero y deja poco espacio para que sus rivales se muevan e intenten rematar al arco. Con la pelota y espacios al atacar, los jugadores y en especial Gerardo Bedoya, juegan a placer. Cúcuta puede ser un rival incómodo para cualquier equipo pues se adapta a todo tipo de partido. Puede ser dominado, jugar a la ida – vuelta o someter a su rival. Los motilones son un equipo que debe mejorar y potenciar cada línea de su campo, pero que entiende qué debe hacer y lo hace bien.

Teo, el artista

Teófilo Gutiérrez es la máxima figura del equipo River Plate, del campeonato argentino –sin discusión- y uno de los mejores de la Copa Sudamericana. Su juego encanta a aquellos entendidos del fútbol que consideran que el jugador colombiano es más que un delantero o un goleador.

Teófilo con sus movimientos desajusta y confunde a los defensas. No permanece en el área, de hecho son escasas las veces que pisa esa zona rival pero es ahí donde arma el desorden y sus compañeros aprovechan la confusión.

Teo puede hacer daño a Nacional desde su libertad

La libertad para moverse por toda la cancha es una de las cosas que más le fascinan a Teo y la cual su equipo adora de él. Gutiérrez permuta constantemente su posición con Pisculichi, Rojas, y Mora.

Los primeros minutos de cada partido para Gutiérrez son dedicados a jugar por las bandas. Ama la derecha pero le es infiel con la izquierda, no tiene preferencia entre éstas; le dedica casi el mismo tiempo. Cuando cae a recibir la pelota a los costados, la posición de todo el equipo varía. Todos entran en constante movimiento. Su zona preferida dentro del campo es estar entre la mitad y los ¾ de cancha rival, es ahí donde mejor desenvuelve su fútbol.

Gutiérrez activa algo con cada movimiento

La pelota tiene un imán a las botas de Teo. Los jugadores de River le buscan en todo momento porque conocen la calidad que tiene el colombiano para devolver la pelota de manera limpia, precisa y al espacio vacío. Teófilo jugando de espalda al arco es tan peligroso y virtuoso como si jugara de frente. Si el número 9 le da la espalda al portero rival, sus compañeros –Sánchez, Rojas…- se acercan para armar juego y sus amigos –Mora y Pisculichi- se alejan a buscar el espacio en donde seguramente les llegará la pelota.

No es Shakira ni Beyoncé, pero Teófilo con sus movimientos en toda la cancha encanta a los que van a ver su show. Si su equipo toma ventaja en el marcador todos sus rivales se acercan con la ilusión de sacarle el balón. Teo al contrario, protege la pelota y los saca a bailar uno por uno e inclusive por parejas. Ahora viene un equipo con el mismo ritmo pero con un gusto musical distinto, eso sí, Teófilo se adapta a cualquier tipo de escenario e incluso puede crear situaciones a capella.

Pulpos verdes

La característica más asombrosa del pulpo es, con diferencia, el amplio abanico de técnicas que emplea para evitar o malograr ataques de sus enemigos. Así lo ha hecho Juan Carlos Osorio Arbeláez. Sus directrices fueron quizá muy similares a las técnicas de defensa por parte de los octópodos.

El partido ante Sao Paulo no fue nada fácil para el equipo de Antioquia. El onceno brasileño se hizo con la pelota desde el primer minuto y la mantuvo bajo su poder hasta el último. Fue lo más incómodo para el equipo ‘paisa’ que está acostumbrado a defenderse y a atacar de esa misma manera –con el cuero paseándose en sus botas-.

Osorio quiso taponar pasillos interiores

Juan Carlos Osorio intentó cerrar nuevamente el juego interno que de manera sencilla suelen ejecutar Ganso, Kaká y Souza pero que no había dado frutos en Medellín. Armó un 1-5-2-2-1. Dos mediocentros fijos, Mejía y Arias encargados de taponar el juego en la mitad. Cubrían las espaldas de ellos, los 3 centrales que dispuso Osorio. Nájera, Henríquez y Murillo, quienes achicaban de manera rápida cuando sobrepasan la línea defensiva de los mediocampistas. Ante el bloqueo que halló Sao Paulo en la ida, Ramahlo, decidió utilizar bien abierto a Bastos y darle salida al lateral derecho Hudson –de magnífico partido- buscando así profundidad por los costados e intentando finalizar en el medio. Sao Paulo desacomodó a Nacional,  movió la defensa rival con el transporte horizontal de la pelota y pases entrelíneas. Esa fue la manera en que llegó Sao Paulo a crear jugadas llenas de peligro.

Osorio tiene una gran capacidad para resolver problemas y eludir obstáculos. El risaraldense ante la desventaja que entregaba por las bandas, en una de las sustituciones realizadas, sacó a Nájera y dio ingreso a Copete. Bloquear la salida de Hudson y preocuparle en defensa fueron algunos de los motivos por los cuales realizó la inclusión de Jonathan.

Osorio estuvo acertado en la dirección de campo

El pulpo tiene la capacidad de desprenderse de uno de sus brazos cuando lo ha agarrado su atacante y regenerarlo más tarde sin sufrir ningún daño irreversible. Osorio actuó como el pulpo cuando parecía inminente la llegada del segundo tanto de los de Muricy Ramalho. Reconstruyó su equipo y dio el equilibrio necesario para llevar a definir el partido en los penales.

En esta fase de semifinal hubo alguien perteneciente al mismo reino animal que Osorio. Ese es Franco. Armani, logró salvar su arco en múltiples ocasiones y también lo hizo en la tanda desde los 11 pasos. El portero argentino extendió sus tentáculos y atrapó pelotas –un penal- que iban en busca de quedarse atrapadas en la malla. Nacional cuenta con octópodos que esta vez se defendieron y camuflaron muy bien ante el peligro al cual estuvieron expuestos, quizá ante los argentinos, sea River Plate o Boca Juniors, Osorio puede mostrar nuevamente la manera en cómo atacar e inmovilizar con su cruel veneno – Cardona, Ruiz, Berrio- a sus presas para luego propinarle dolorosos mordiscos.

Reminiscencia de su fútbol

Nacional mostró cualidades y un estilo parecido a lo que habíamos visto en los últimos semestres de su fútbol. El equipo de Osorio fue compacto en fases del partido, tuvo posesión del cuero, atacó generalmente y con profundidad las bandas. En la mitad se encontraban en ocasiones hasta 5 jugadores. Mejía como mediocentro, Bernal y Cardona como interiores más Bocanegra y Sherman – abiertos sin posición fija-. Patriotas hizo poco para clasificar a los cuadrangulares, de no haber contado por Nicolás Vikonis, su portero, el partido hubiera acabado en goleada.

Nacional terminó en la tercera posición de la Liga, Patriotas en la décima

Osorio organizó su equipo de defensa a ataque. Murillo volvió a ser titular junto a Peralta y el equipo notó su presencia. Óscar era el encargado de darle la salida limpia al balón. Murillo con precisión y seguridad transportaba la pelota pocos metros mientras la entregaba a los pies de Mejía que conectaba luego con Bernal, Cardona o Sherman. Cada uno de ellos se acercaba a Alexander que era el encargado de repartir el balón a sus compañeros. A esta faceta también se les unía Bocanegra. Desde el costado derecho, Daniel sumaba profundidad por su banda y tejía jugadas con Guisao además de Ruiz quien caía a los lados a servir de recepcionista.

Unos metros más adelantados estaba Luis Carlos Ruiz. El samario de 27 años ha mostrado toda su técnica para jugar de espaldas al arco y aportar colectivamente a su equipo. Su fútbol se ve alimentado por las pelotas que lanzan constantemente sus compañeros Sherman y Cardona, y a las cuales él responde de manera efectiva armando paredes o pasando de primera para seguir el juego. Ruiz ha sido una de las figuras en los más recientes partidos.

Ruiz se ha vuelto indispensable para Juan Carlos Osorio

Ya es conocido que el equipo de Juan Carlos Osorio en su ADN está hacerse con el balón y a partir de ahí armar su juego. Atlético Nacional recordó detalles y un fútbol que estaba casi olvidado. Para recobrar un poco más de la memoria futbolística el equipo “paisa” necesita usar las piezas –jugadores- esenciales en pro de un mejor juego.

James y su evolución

En Valencia se presentaría lo último en moda y estaría el ‘staff’ de Carletto mostrando la calidad de su vestuario. Ancelotti tenía la labor de vestir a sus modelos, él debía escoger el traje que usarían sus dirigidos en el tapete verde.

Al escenario irían los que se encontraran en mejores condiciones y los favoritos por el diseñador. Ancelotti saldría con 4-4-2. En mitad de cancha Kroos y Modrić de mediocentros y abiertos estaban Isco por izquierda y James por derecha –quizá la posición más incómoda para él-. Arriba Chicharito y Cristiano.

El 10 blanco fue una de las fichas claves del circuito madridista

James pegado a la cal sorprendió desde inicio. El colombiano se movió por todo el frente de ataque e hizo de su zona la más activa en el primer tiempo. Rodríguez cosió cada jugada, le dio sentido, pausa y orden al ataque. Los desmarques de Chicharito fueron claves para que James lanzara pases entrelíneas y centros al área –con una rosca perfecta- que aprovechara el mexicano.

La primera parte del ‘10’ de la casa blanca fue digna de calificar con su dorsal. James estuvo presente en todas las jugadas que hilaba su equipo. Su zurda prodigiosa marcaba la diferencia y el cuero llegaba a sus botines con facilidad. Sus desmarques continuos para que la pelota llegara hasta él en zona de peligro fueron movimientos imposibles de captar por sus rivales. A pesar de encontrarse en una zona poco recorrida por el cafetero a lo largo de los últimos años, Rodríguez firmó una actuación notable. El magnífico control que tiene sobre la pelota y su pierna zurda de seda le permite dar asistencias y marcar goles de gran factura.

James anotó un gol e hizo una asistencia

La posición parece no ser inconveniente para que James pueda ser figura y pieza fundamental en el equipo de Carletto. Su esfuerzo y entrega es tomado por su entrenador cada vez más en serio. Su asentamiento en el equipo es mucho mejor partido tras partido, y quienes le acompañan se sienten cómodos y potencian el nivel del colombiano. Ancelotti, mientras llega el Clásico, seguirá tomando café, al cual le gusta más su sabor.

Cese al fuego

El ejército colombiano, reconocido por su espléndido ataque, está por eso entre los mejores del mundo, pero dentro de la milicia hay una tropa que mantiene turbado al comandante Pékerman. El bloque D -la defensa- quizá es el que más cuidado advierte en la milicia. En busca de hallar seguridad y respaldo al batallón luego de distintas bajas en combate, José Néstor Pékerman ya tenía en mente los posibles reemplazantes de ellos y buscaría la manera de ponerlos a prueba y juzgar sus condiciones. En la primera prueba que realizaba a uno de los nuevos defensores de la patria, el soldado Pedro Franco estaría acompañado de Álvarez Balanta y de los más adelantados, Armero y Arias.

Quedaron demostradas las falencias de Franco y Balanta

Características y cualidades muy buenas pudieron ofrecer los frescos jóvenes que iniciando este ensayo dominaban el enfrentamiento sin sufrir. Incluso al principio adelantaban sus líneas para ganar más espacios al rival pero el panorama fue tornándose distinto con el correr de los minutos. Así, la milicia de El Salvador fue acaparando confianza e hiriendo la defensa colombiana que ante las emboscadas, no hallaba la manera de defenderse y refugiarse, pues, estaba descompensada; sus soldados regresaban lentamente y además ocupaban de forma incorrecta el campo a defender.

Vivía en un atolladero el ejército colombiano y el comandante de este tenía una sorpresa preparada. Pedro Franco, de rendimiento regular, salía por Rambo -Murillo-, quien entró al terreno vestido de superhéroe y en medio de la selva entregó la seguridad a sus compañeros para que estos trituraran a su rival. Álvarez Balanta y Murillo hablando el mismo idioma comprendieron y establecieron la forma en la cual debía protegerse su base militar -el arco-. Esta sociedad Murillo-Álvarez Balanta y la posible Murillo-Medina o Medina-Álvarez Balanta podría traer incluso la paz que necesitamos.