La mano de Santa y el pie de Cano

Jhony Cano es un futbolista que reúne características distintas, es una mezcla de toques, regates y chispas de creatividad. Su inteligencia para moverse en el campo es infravalorada y pasada por alto hasta por algunos de sus rivales; pero si hay alguien que le conoce y estima su talento, ése es José Fernando Santa. Se conocieron en Cartagena y ahí empezaron un romance deportivo que ha visto sus frutos en un par de años. A pesar de la distancia que existió entre ambos en 2014, el feeling es el mismo o aún mayor, se han vuelto a encontrar, y ahora juntos han llevado a Atlético Huila a instancias finales.

José Santa potenció en Cano un mediapunta y “falso 9”

En el último mejor año que tuvo Real Cartagena en la segunda división –año 2013– contó con un tridente estelar y que marcó una diferencia ante el resto. Jhony Cano, Yorleys Mena y Yesus Cabrera fueron los protagonistas de un equipo que desplegó un fútbol vistoso y enamoradizo. Santa encontró en el equipo heroico a Jhony como extremo. Su velocidad y cambio de ritmo le permiten jugar pegado a la cal y hacer diferencia en el uno contra uno, pero sus cualidades técnicas, calidad en el pase y su buena lectura de juego llevaron a ubicarle como mediapunta para fortalecer el juego interior. No le costó nada al futbolista cartagenero adaptarse al estilo de Santa, pues, por su paso en La Equidad había jugador como interior adelantado bajo las órdenes de Alexis García.

Jhony es uno de los más participativos e influyentes en el juego de Atlético Huila.

Cano reúne música y baile en todos sus géneros. Dependiendo el equipo que esté al frente decide qué ritmo poner y a qué velocidad jugar. Jhony cuenta con la facilidad de armar juego y sostener la posesión del cuero sin muchos inconvenientes, esconde la pelota y la muestra para dar un último pase que termina siendo diferencial en los partidos. La facilidad que tiene para retrasar un par de metros e ir organizando las jugadas pensando en el espacio atacante le permiten ir al compás de David Ferreira y hacer de Huila un equipo ordenado con la pelota en 3/4 de cancha.

 Quienes más gozan de los movimientos de Cano son Ferreira, Lerma y Chávez

Cano puede ser tranquilidad y calma al conducir los ataques, o ser intenso y punzante cuando ya ha detectado el espacio vacío. Su elección es correcta generalmente. Busca siempre el sitio para recibir libre, lo encuentra, pasa a un compañero y pica al espacio vacío anteriormente creado. La zona izquierda –estando perfilado– es su preferida, gestando los mejores instantes de su equipo. La movilidad de Cano libera y entrega espacios a Lerma, Chávez y Ferreira, entre ellos permutan posiciones y los defensores pierden la referencia de cada éstos provocando desorden y hallando sitios para rematar. Él ha repartido asistencias y ha mostrado su lado más inteligente y pasador. En lo que va de la temporada ha participado directamente en 14 anotaciones de las 33 que ha marcado su equipo (6 goles y 8 asistencias).

El punto flaco que tiene Jhony (y su equipo) es el juego aéreo, salvo los zagueros. Sumado a la poca labor defensiva que realiza Cano. Si bien su repliegue no es lento, hacer el esfuerzo de retroceder y añadir ayudas defensivas le desvía y le roba la oportunidad de manejar los contragolpes. Jugar de espaldas al arco tampoco es su fuerte. Retiene bien, pero su giro es aceptable y le cuesta desenfundar de media distancia en dichas condiciones. Detalles que seguro ya están trabajando e irán mejorando: la mano de Santa y el pie de Cano están conectados.

Enredado en sí mismo

En el Bernabéu se vivió una partida de pinball.  El terreno se inclinó de un lado a otro lo que ponía en ventaja a quien atacaba. La pelota se coló dos veces en cada arco; pero el Valencia contó con ventaja; la paleta para evitar que la bola se filtrara tenía imán sobre esta y dominó el juego. Lo controló con sus manos.

Arbeloa y Coentrão no tuvieron peso ofensivo para su equipo

El ingrediente de distintas necesidades hizo de la partida un evento fascinante. Real Madrid y Valencia caminaban el ring dándose ligeras opciones de golpearse: uno buscando mantenerse en la lucha por La Liga y otro seguir disputando cupo directo a la Champions. El visitante pegó primero; dos golpes certeros que pusieron contra las cuerdas desde muy temprano a un Madrid que no estaba jugando nada bien, pero que creaba peligro por ósmosis. Los de Ancelotti no encontraban receptores entre líneas, exponían el cuero en la salida y brindaban la oportunidad al Valencia a salir de contra. En esta fase del juego quien más sacó provecho fue André Gomes. El portugués tenía pista libre para llegar donde Casillas, notó los desmarques de Alcácer, y Paco se encargó del resto. No contar con Marcelo ni Carvajal en el primer tiempo le restó al Madrid el posicionamiento de sus laterales en campo contrario a la altura de los interiores. Solo sacó provecho en el uno contra uno de Bale frente a Gayà en la primera mitad, pero abusó del centro de costado. Los chés tapaban muy bien a los posibles receptores que más pudieran hacerle daño, James e Isco mal ubicados y bien cubiertos no eran opción viable, lo que obligó a salir en largo y rifar la pelota.

 Diego Alves brindó un repertorio de atajadas. Parecía imposible anotarle

Los intentos de abrir el marcador, empatar e incluso ganar el partido se vieron frustrados por una actuación brutal de Diego Alves y los tres postes. El portero brasileño paró lo que parecía imposible de detener, incluyendo un penal a Cristiano, al que ya le había atajado desde los once pasos. Las oportunidades de marcar del Madrid se vieron limitadas a la pelota detenida. El ataque posicional del Madrid fue desorganizado por la presión y ahogo de los de Nuno Espírito Santo. No hubo conexión entre Ramos – Kroos – James – Cristiano, el juego fue ralentizado y dominado por el Valencia. La desventaja del Real Madrid creó la necesidad de marcar a como diera lugar fomentando el enredo con la pelota y el desequilibrio en su defensa. Lo ratificó el físico pese a las numerosas bajas entre marzo y mayo, los meses más importantes y decisivos de la temporada.

James sumó más en defensa y en apoyos a Illarramendi

Los pocos avances posicionales del Madrid pasaron por Isco y James. Alcanzaron a ordenar tan solo un par y la sensación que transmitían era distinta, comodidad para los más talentosos y mayor fluidez en las transiciones. El colombiano es más fundamental en el estilo del Madrid de lo que él cree, su verticalidad en el momento oportuno y el pase final son condiciones esenciales para abrochar los partidos. James es el fútbol en estado puro en Madrid; lee, interpreta, dirige, asiste y marca. El miércoles enfrentarán a la Juventus, están en desventaja, y para llegar a Berlín desde Madrid soló se necesita el toque de James.

El toque de James

El partido del Vicente Calderón jamás finalizó, quizá solo presionaron ‘pause’, se fueron a merendar y siguieron jugando. En el Santiago Bernabéu el hilo de la historia fue el mismo: Real Madrid controló la pelota y el encuentro. Ante las bajas de Marcelo, Modrić , Benzema y Bale, el panorama pintaba complicado; Carletto debía armar un nuevo once, nombres distintos que brindasen la misma dinámica, sin que afectasen el sistema, aunque éste iba a estar sujeto a dos de ellos: Toni Kroos y James Rodríguez. Alemán y colombiano tenían la obligación de armar el juego y activar los ataques junto a Isco.

James tuvo los mejores minutos jugando como mediapunta

Ancelotti ante las bajas planteó su caprichoso 4-3-3 que mudó a 4-3-1-2 mostrando el invento de Ramos como interior derecho. El técnico italiano no sólo consiguió someter a su rival, sino que sus jugadores dominaron el partido con creces. La posesión nunca corrió riesgo, los laterales situados a la altura de ¾ de cancha rival permitieron el pase en diagonal que generó de vez en cuando ventaja de dos contra uno en los costados colchoneros. James entregó pases cortos y cambios de frente que fueron una opción válida, pero no muy efectiva para intentar sorprender a un equipo del Cholo que al ser superado no entregó muchos espacios a causa de lo replegado que estuvieron. El ‘10’ cafetero tuvo libertad de movimientos; cayó al medio y también a la banda donde estaba Carvajal dándole ocasionalmente profundidad a los ataques de su equipo.

James lució más horizontal, pero acertó en el momento de ser vertical

La calidad en el último pase de James fue lo que más creó ventajas para su equipo. A pesar que el colombiano no es buen regateador, creó ventajas sacando jugadores y gestó las mejores opciones para sus compañeros. Y como está dicho: “Una defensa cerrada se destruye construyendo con una pared”, James se acordó del libro del fútbol, dio con la página y aplicó lo aprendido. Los movimientos de Cristiano y el peligro que representa tenerle cerca más el brillante partido de Chicharito que tiró desmarques hasta que marcó y se lesionó fueron claves para obtener el tiquete a semifinales. James fue quien los invitó, él dio el pase para estar una vez más entre los cuatro mejores de Europa. De la Copa de Europa. Nada más. Nada menos.

Rodeando a Yesus

La posición en la que un jugador se desenvuelve en el campo puede ser más determinante en su juego de lo que podríamos creer. Hay unos que se adaptan fácilmente a las necesidades -o caprichos- de sus técnicos, pero hay otros que en definitiva les cuesta mucho más, a lo mejor, ni logran hacerlo. Yesus Cabrera padeció de ese mal, no tuvo buenos minutos a principio de temporada, sus habilidades técnicas y lectura de juego no podía presumirlas, pero desde que Jhon Jairo López, técnico de Real Cartagena, se diera cuenta que armar el equipo para él iba a proporcionar más oportunidades de marcar y opciones para ganar, el rendimiento individual del ‘10’ creció, y por ende, el nivel de sus compañeros fue en aumento.

Yesus fallaba muchísimo en consideración del número de pelotas que recibía

A principio de temporada con López, Yesus estuvo como volante por derecha e izquierda en un esquema de 4-4-2 en el que ocasionalmente acompañó en ataque a Wilmer Parra Cadena como mediapunta. Le costó adaptarse a un estilo directo. Las transiciones eran cortas, entre dos a tres toques y caían como rayos al área rival. El juego fluía por los laterales y a pesar de que Yesus arrancaba por fuera no existía el deseado contacto con el balón. En esa labor de encarar hacia afuera y lanzar centros en movimiento, Cabrera lució incómodo y su cuerpo lo transmitía; debía desprender la pelota de sus botas lo más rápido posible, la imprecisión se hizo constante. Yesus no estaba acostumbrado a ello.

J.J. López obligaba a sus jugadores a ser intensos desde muy temprano en los partidos

Real Cartagena obtenía el pico de su fútbol en los primeros 30 minutos, pero el desgaste físico le llevaba a rifar los partidos. El equipo solía producir opciones de abrir el marcador y ampliarlo en la primera mitad, aunque el desequilibrio en el centro del campo hacía de Real un equipo bipolar. Las espaldas de Amilkar Henríquez y Umaña eran fácilmente vulneradas, la ausencia de apoyos de sus volantes externos más el desorden táctico generaba nerviosismo, contagiando a los defensores que poca seguridad transmitían.

Medina ha brindado calidad a la plantilla y competencia entre Parra y Echeverri

López realizó algunos cambios sistemáticos y el manejo de la pelota se vio notablemente mejorado. Unas piezas se modificaron por otras, hubo un ensamble distinto que generó mayor confianza y alteró la actitud del mejor jugador cartagenero. Yesus Cabrera. Ahora como organizador de juego y respaldado por jugadores de buen pie como Jairo Umaña y Xavier González ha mostrado una mejor versión de su resplandeciente fútbol. Cabrera goza jugando detrás de Parra Cadena y Medina. Los delanteros disfrutan, las pelotas que les lanza Yesus son golosinas.

Agrupar a los jugadores de mejor pie alrededor de Yesus Cabrera ha potenciado el colectivo

El dibujo táctico 4-3-1-2, que tiene como sostén a Amilkar e interiores a Umaña y González, ha brindado una leve mejora en lo defensivo. Henríquez se siente amparado con Jairo y Xavier aunque el retroceso de estos tampoco sea fluido, les cuesta bastante regresar a cubrir los espacios cedidos cuando atacan en estático. Yesus es la clave y la piedra angular de un equipo que ha venido evolucionando en su juego. Cabrera es el jugador más técnico y talentoso que tiene Real Cartagena, sus fintas en media baldosa y efectivos regates hacen de él un jugador impredecible con el cuero pegado a las botas. Yesus además cuenta ahora con un panorama amplio, al frente, Medina revolviendo la defensa rival y tirando desmarques que generan el espacio propicio para que sus compañeros logren chutar de media distancia. Gira a un costado y encuentra receptores por doquier, Umaña y Xavier son quienes mejor se ofrecen, las subidas constantes y productivas de Copete y Murillo hacen de los ‘heroicos’ un equipo que consigue ser profundo y peligroso si Yesus Cabrera se encuentra inspirado. Yesus bascula frecuentemente del lado derecho para sorprender por el costado opuesto. Jairo Umaña le acompaña en las transiciones e intentan estar a la misma altura con el balón, ahí el juego se hace más seguro y productivo. En estático, Umaña es un jugador exageradamente inteligente y que fácilmente podría estar de titular en un equipo grande de la primera categoría.

Los avances ofensivos, las oportunidades de crear líos y tener opciones de vencer a un Atlético Bucaramanga que es el equipo que mejor juega en el Torneo Águila va a depender de tres factores: 1) Mendoza no debe ser quien se encargue de transportar la pelota en zona defensiva -Humberto abusa de los pelotazos-. 2) Coordinación empírica en el centro del campo. 3) Yesus esté inspirado para lanzar y entregar el último pase a Parra y Medina. Si todo esto sucede, Real Cartagena tendrá opciones ante la mejor escuadra del torneo; de lo contrario, Bucaramanga tendrá una noche plácida en la que puede derrumbar la muralla auriverde.

Pagaría por verte nuevamente

El Atanasio Girardot vivió una noche llena de emociones, errores, talento y goles, pero aun más de fútbol. Fue un partido de esos que siempre imaginamos cuando escuchamos decir que «es el partido de la fecha» y en esta ocasión lo fue. DIM y Cali fueron los protagonistas de una performance que deseamos revivir cada jornada.

DIM, como siempre, quiso ser el protagonista principal. Se hizo con la pelota y la movió bastante bien, excepto en el último tercio de la cancha, donde falla muchísimo al momento de buscar el pase final. Las transiciones de defensa-ataque fueron realmente buenas, Didier Moreno y la Goma Hernández retrasaban su posición para recoger la pelota y llevarla hasta los pies de Daniel Hernández, Cristian Marrugo o Hernán Hechalar. Del otro lado de la cancha esperaba un Cali bastante corto y que entregaba pocos espacios en línea defensiva.

Las pelotas detenidas son el dolor de cabeza de Hernán Torres

El 4-2-3-1 le permite tener al DIM por mucho tiempo el cuero y, de hecho, hace un buen uso de éste, pero al momento de intentar verticalizar y ejecutar el último pase, erran. Hay un excesivo uso del pase horizontal hasta tal punto de crear el espacio y no notarlo. Marrugo es quien mejor lanza verticalmente el pase al vacío, pero cuando lo hace ya es tarde y el rival ante la recuperación de pelota arma contragolpes peligrosos, pues, Medellín sube ambos laterales y los fija bien arriba costándole el retroceso. Ayer Cali no tomó ventaja de los metros cedidos por parte del DIM, pero sí lo hizo en el punto más flojo de los de Hernán: las pelotas detenidas.

Cali estando en ventaja 0-1 arriba defendió a placer. ‘Pecoso’ Castro armó un equipo para tener transiciones cortas y rápidas, a lo que planteó un 4-3-1-2 que tuvo a Andrés Pérez como mediocentro posicional recortando espacios laterales y hacia adelante que entregaron mucho equilibrio de la mano de Guazá y Cabezas. Juan David ha mejorado considerablemente en lo táctico, ahora cubre mejor los espacios y posee un poco más de precisión en los pases cortos. Los tres centrocampistas del Cali fueron el sostén y el puente entre defensa y ataque. En la primera línea defensiva Nasuti y Mera estuvieron impecables y brindaron seguridad en el juego aéreo, especialmente en los centros de costado -aunque fallaron dos veces-. En ataque la rapidez e inteligencia de los de arriba generó opciones claras desde el inicio. Mendieta lanzaba a Preciado y a Santos Borré. Los dos puntas movieron bastante bien a la defensa rival, pero no aprovecharon del todo los espacios de un DIM mandado al ataque.

Borré nuevamente fue el más claro de su equipo, adornó su partido con una joya de gol

«Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto». Proverbios 4:18. Si había una frase que pudiese resumir lo que pienso de Santos Borré sería este Proverbio que encontramos en la Biblia. Rafael es un jugador sobrenatural en el fútbol colombiano, la diferencia que marca entre los que juegan en su posición y él, es abismal. Los movimientos del barranquillero son tan buenos que en ocasiones creeríamos que deja en ridículo a los defensas, hasta tal punto de expresar, «¡qué regular es este central!». La culpa es de Santos Borré. Si pensábamos que el punto menos fuerte de Rafael era el remate de media distancia, ayer nos dejó con dudas. Colgó la pelota de un ángulo imposible para Silva. Sigue cumpliendo en cada partido y va dejando más detalles que nos llevan a pensar, entre otras cosas y tan temprano, cuál será el techo de un chico de tan solo 19 años que en cada jornada se nos escapa de lo que estamos acostumbrado. Sin duda, como la luz de la aurora, el nivel de Rafael Santos Borré va en aumento, resta esperar el día que alcance la perfección.

Con los cambios realizados por el cuerpo técnico de Hernán Torres su equipo encontró más espacios y tuvo mayor profundidad con la verticalidad de juego en los últimos 20 minutos. Juan David Pérez y Brayan Angulo fueron piezas claves para que DIM lograra adquirir un juego más directo y conveniente para el comportamiento tímido de los del ‘Pecoso’, a quienes les cuesta administrar casi siempre la ventaja. Al final, Medellín tras dos pelotas detenidas, encontró el empate en su debilidad. Nos queda en la retina un partido emocionante y con un fútbol vistoso por ambas escuadras, y dos equipos que podrían encontrarse más adelante en busca del título.

Muevo y desordeno

Si existe un jugador del Sevilla que represente peligro para un contrario ese es Carlos Bacca, y necesariamente no se piensa en cómo pararle, sino en llegar a tiempo para alcanzarlo. Generalmente saca ventaja. Bacca posee potencia para pelear entre defensores y salir victorioso, pero más allá de los enfrentamientos que siempre tiene, su mayor habilidad ante los grandes es moverse.

Bacca estando de cara a sus compañeros le da sentido al ataque

La movilidad de Bacca activa a sus compañeros. Carlos juega de espalda y descarga vertical u horizontalmente, dependiendo de la dirección que él desea llevar, y sale disparado al espacio vacío que obliga dejar. Piqué sufrió los desmarques constantes del colombiano. Carlos le sacaba de su posición para que fuese aprovechado por Vitolo, pero Víctor Machín no tuvo la mejor noche y no pasó cuenta de cobro por cada salida y hueco que dejó Gerard.

Carlos no estuvo finísimo, pero aportó peligro a los ataques de su equipo

La puntería de Bacca ante Barcelona no estuvo nada acertada, las opciones más claras que tuvo su equipo en la primera mitad nacieron y acabaron en sus botas. No tuvo oportunidad de marcar e igualar el marcador en la primera parte. Sin embargo, Carlos fue vital para desordenar la defensa culé que pocas opciones brindó en un primer tercio de partido que dominaron a placer. Barça se hizo con la pelota y se ordenó con ella, dándole pocas opciones a Sevilla de salir a la contra, pero los balones en largo lanzados a Bacca eran oxígeno ante la presión asfixiante de Barcelona. A través de protecciones y controles, Carlos ordenó a su equipo y desordenó al rival.

No fue como lo pensamos

Atlético Nacional recibía a Barcelona de Ecuador a quien hace una semana le había vencido 1-2 en Guayaquil. Juan Carlos Osorio para esta ocasión había planificado un partido con mucho control y posesión por parte de los suyos. Se vio un fútbol vistoso por parte de Nacional y un dominio notable –hasta que Guerra estuvo-, pero todo se vino abajo muy rápido. Un error garrafal de Camilo Vargas más unos minutos del pletórico Brahian Alemán le alcanzaron a Barcelona para revivir en la Copa Libertadores.

Desconcentraciones y errores en defensa siguen costándole partidos a los verdolagas.

Nacional demostró una vez más que sabe mucho con la pelota. O que tiene jugadores que pueden darle un trato fascinante al cuero. El primer tercio del partido estuvo lleno de un fútbol exquisito por parte de Mejía y Guerra, estos vienen siendo los más destacados en cada partido. Como ante Medellín, por Liga, Nacional en el inicio arrolló a un tímido Barcelona que no sabía ocupar la zona defensiva del campo y que ante la movilidad de los de Osorio brindó muchos espacios.

Las botas de Mejía dominan y dan mejor control en cada partido.

Osorio dispuso en mitad de campo de quienes cree que son los más técnicos y talentosos con el balón. El esquema táctico de Juan Carlos fue 1-3-5-2. Palomino como mediocentro, Bernal y Mejía como interiores. Guerra y Copete de carrileros. Y en punta de lanza estuvo Zeballos, con mayor libertad que Ruiz. Este modelo le permitió a Nacional ser profundo por la banda derecha. El pase diagonal de Mejía a Guerra brindó mucha claridad al equipo, sobretodo porque Zeballos bajó a bascular en ese sector. Pablo retrocedió varios metros y conectó además con Bernal y Mejía, descargó siempre con precisión al jugador libre y a partir de ahí Nacional creció en el juego e inventó espacios. Yulián está siendo muy importante en la dinámica de este Nacional. Mejía se muestra siempre para recibir, se ubica entre líneas rivales y se encarga de darle circulación al juego. Se destaca en exceso la capacidad que tiene para dar el último toque. Puede ser al pie de su compañero o al espacio.

Nacional no logra hallar equilibrio entre defensa y ataque.

Mantener la concentración a lo largo del partido le viene costando mucho a Atlético Nacional. Ya había dado muestra de esto en Ecuador y en su último partido por el torneo local. Y en ellos, resolvió Osorio y su libreta. Anoche fue la excepción, en un par de minutos Barcelona empató el partido y tras el descanso logró ponerse en ventaja. Defensivamente Nacional no ha sido ordenado, siempre ha tenido fallas pero justo ahora se vienen haciendo más evidentes. El retroceso le cuesta mucho, no hay equilibrio en mitad de cancha. Cuando debe recuperarse la pelota Mejía y Bernal no presionan. En estático defensivamente no son los mejores, no saben morder y lo hacen poco. Nacional entregó muchos espacios en la última zona de su campo, no acumulaba gente y generalmente quedó 3×3. Con este sistema cualquier desconcentración y un posible desmarque rival los deja en desventaja. Y si se suma que tu mejor hombre en transición de defensa a ataque está impreciso el panorama se vuelve tétrico. Bocanegra no estuvo fino y en la oscuridad que viven sus compañeros en defensa remontar fue imposible.

Nacional llegó a soñar con la victoria, quedarse con el partido e incluso golear. La noche pintaba muy buena, romántica y encantadora. Nacional coqueteó para que fuese de esa manera y creímos que al final le iban a dar el sí. Cerró los ojos y cuando los quiso abrir ya la victoria no estaba, se había escapado. Sencillamente no fue como lo pensamos.

Una mejor mordida

Tolima es quizá el equipo con el sistema más sólido y estructurado del fútbol colombiano. La calidad de su fútbol es indiscutible y la triangulación que logra tener en los últimos cuartos de cancha y espacios reducidos es asombrosa.

El equipo de Gamero enamora con su estilo

Hablar del equipo de Gamero es imaginar inmediatamente a un grupo de jugadores en ofensiva corriendo ferozmente al espacio para hacer daño a su presa. Pero a pesar de que el equipo de Alberto domina y mantiene el control generalmente de los partidos, no importando a quien enfrente,  aún no logra dar las mordidas salvajes que dejen paralizado y sin oportunidad de escapar a su rival.

La falta de efectividad es el talón de Aquiles de los Pijaos

La mayor fortaleza del equipo tolimense es manejar la pelota en campo contrario. Las transiciones defensivas si bien no son las mejores, lucen bastante claras como para salir a ras de piso y que el cuero llegue sin tropiezo a pies de Uribe. Matheus es un mediocentro con un posicionamiento eximio. Una técnica que le sobra y alcanza para prestar a sus compañeros. Sus pases siempre van bien dirigidos, precisos y son trascendentales para la continuación de la batida tolimense.

Matheus da destellos de poder ser un Verratti

El Tolima que no modifica en su táctica, -el 4-2-3-1 parece innegociable- domina con criterio. El aporte de sus mediocentros es valioso pero el trabajo de Estrada es vital. El ritmo que imprime con espacios es admirable. Jonathan suele partir de la izquierda donde está Ibargüen, hacia al centro. Allí conecta con Ramírez que se muestra y aparece más fuera del área que dentro.  Robin es el puente para que Estrada conecte ahora sí en la izquierda con Ibargüen, que aprovechando su riqueza individual deja defensores en el piso y suele escoger bien a quien pasar nuevamente o lanzar un buen centro en carrera para que otro remate.

Todo parece perfecto hasta el momento y ojalá lo fuera. Pero no, Tolima no tiene quien estampe la firma de los negocios y grandes sociedades que viene creando. Ramírez es un jugador con poco gol, no es goleador y Gamero lo sabe. Tolima debe buscar soluciones dentro de su plantilla, pues, si quiere pelear por el título debe dar mejores y mayores mordidas. Hoy son candidatos y mañana ellos no saben.

Un nuevo camino

Atlético Nacional encaraba un duro reto, debía encontrarse ante el bien trabajado equipo de Patriotas. Los boyacenses venían mostrando mucho orden en defensa y electricidad en ataque. Llegaba a Medellín con buenas sensaciones y sabiendo que podía complicar la noche de un equipo paisa que venía de perder ante Pasto y convencidos de que las cosas no se estaban haciendo bien a pesar de algunos triunfos.

Nacional afrontó el partido con mucho criterio e inteligencia táctica

El equipo de Osorio conocía las cualidades defensivas de Patriotas, un equipo bien acoplado y que regala pocos espacios en los últimos cuartos de cancha, dicho esto, el equipo de Rivera quien reconoce sus fortalezas defensivas y al contragolpe decidió armar el partido a su estilo –ida y vuelta. Pero pasó algo con lo que ellos no contaban. Nacional había preparado un camino distinto al habitual. El equipo que comandó Yulián Mejía junto a Bernal y Palomino en mitad de terreno aprovechó el descuido de Patriotas en esta zona del campo para ensayar un juego interior que tomó por sorpresa a Loaiza y Pico, quienes se vieron superados en gran parte del cotejo y, sobre todo, en la primera mitad por lo hecho entre Guerra y Mejía.

Osorio,  ante el taponamiento de los costados por parte de su rival, preparó otra ruta para llegar hasta Castillo

Alejandro Guerra firmó un partido fantástico, sus primeros 45 minutos han sido lo mejor que ha mostrado su equipo en lo corrido de este año. Sus apariciones entrelíneas y ganando las espaldas a sus rivales fueron vitales para que Nacional lograra crear peligro y exponer el buen fútbol que escondían. Yulián se sumó a la ‘performance’ que había preparado Guerra mostrando toda su calidad con la pelota. Aparecía constantemente en cualquier zona del campo y se mostró siempre para recibir en solitario y darle orden a cada ataque de su equipo. Cada pase de Mejía llevaba un solo sentido, romper y agitar la doble línea de 4 que planteaba Patriotas. Zeballos fue otra pieza clave para descomponer el trabajo defensivo de su rival. Estiró para que Guerra aprovechara y se meneara a espaldas de los mediocentros. Se movía y obligaba a un doble marcaje defensivo que generaba espacios al inspirado Guerra que aprovechaba cada centímetro cedido.

El equipo de Osorio, o mejor, del que empieza a adueñarse Mejía, mostró varios dibujos tácticos en medio del partido como 3-2-4-1 o 3-4-3 cuando tenían la posesión de la pelota y 5-2-3 en defensa, atacando por los costados y jugando al contragolpe (sucedió un par de veces en la segunda parte). Sin duda lo más relevante ante Patriotas fue el juego interior que empezó a engranar Yulián junto a Guerra y Zeballos, y del cual supieron sacar provecho para crear más de 10 opciones claras de gol. Ante Patriotas, Nacional parece haber encontrado una nueva ruta distinta para atravesar el desierto y llegar al oasis.