James, el eslabón perdido entre la defensa y el ataque

El Madrid es un equipo roto. El desbalance entre defensa y ataque hace que marque y reciba muchos goles. La desproporción mostrada por el equipo generó la necesidad de buscar un enlace, Ancelotti escogió a James pero el 10 colombiano parece no responder.

Clavado en banda izquierda para defender y con un poco más de libertad para actuar en el frente de ataque el colombiano debe ser el encargado de unir los dos bloques merengues. Sus compañeros en la línea de mediocampistas, Kroos y Modric, suelen retrasarse un poco más para ayudar en marca y liberar a James.

El 10 de la Selección jugó 74 minutos en la victoria de su equipo frente al Villarreal

El partido en el Madrigal representaba la prueba perfecta para probar las habilidades del 10, que venía en alza. Pero el colombiano volvió a mostrar que no ha terminado de adaptarse al Real Madrid. James, acostumbrado a un ritmo más cansino, donde él era el encargado de cambiar los tiempos del juego con pases que diluían fácilmente, debido al cambio de velocidad e intención del juego, las defensas rivales, se encontró con un equipo falto de intensidad para defender y excesivamente vertical a la hora de atacar.

A pesar del vuelco que le dio la dirigencia a la plantilla merengue el equipo sigue con muchos vicios de la temporada pasada, abusando del juego largo y del poder individual de sus jugadores. Con Di Maria y Xabi Alonso tenía mucho más sentido pero con James y Kroos en cancha un cambio en el estilo de juego es más que necesario.

Contra el Villarreal el 10 merengue sufrió mucho, casi no tocó el balón y en marca su trabajo fue de lo peor que ha mostrado hasta ahora. Su andar lento en el terreno de juego le impidió conectar con las transiciones en ataque de sus compañeros y en defensa, al igual que todo el Madrid, corrió muy poco y sin inteligencia. El Villarreal explotó su banda durante todo el partido.James tuvo un mal partido pero demostró que aún en sus malos díases un jugador sumamente peligroso. Le bastó un contragolpe parademostrar que sus habilidades de pasador están intactas. Con un pase vertical de 60 metros gestó el segundo gol del Madrid. Rodríguez es un jugador que puede ser clave para el funcionamiento del equipo merengue. Es quien tiene la calidad para romper las defensas estáticas y la precisión para jugar en largo cuando contragolpee el Madrid, sin sacrificar la solidez defensiva del equipo. Es ese eslabón perdido que le falta a la cadena de juego del equipo merengue.

¿Dónde está el 9?

En una noche como cualquiera en el Pascual Guerrero América saltó a la cancha para enfrentar al Cortuluá. Como es costumbre saltaron 22 jugadores y 4 árbitros al terreno de juego. Se entonaron los himnos, los jugadores se saludaron, todo parecía indicar que sería un partido convencional. Se ubicó el balón en el centro del terreno de juego y el juez principal indicó, con el pitido estridente emitido por su silbato, el inicio del partido. El juego arrancó y de un momento a otro el partido dejó de ser normal.

América saltó a la cancha sin referente de área

Nectalí Vizcaíno miró confundido a Jonathan Muñoz, su compañero de zaga, quien le respondió con una mirada de clara desorientación. El partido acababa de iniciar y los centrales del equipo panelero no encontraban su marca. Desentendidos, trataban de buscar en las periferias de su zona al hombre referencia del ataque americano. Pasaron unos cuantos minutos hasta que finalmente desistieron, levantaron la vista hacia los costados y finalmente se dieron cuenta de lo que sucedía: América había salido sin “9”.

Tratando de darle un vuelco al irregular andar del equipo, el técnico John Jairo López puso a trabajar la pizarra e intentó una formación un tanto sorpresiva en el elenco escarlata. Salió a la cancha con Cristián Lasso y Diego Cascón como referencias ofensivas, pero no para trabajar con alguno de los dos en el centro de ataque y que el otro lo acompañara. Los escoró a los dos hacia un costado y le otorgó el centro del terreno a sus cartas más fuertes, Stiven Tapiero y John Pérez.

Los rojos de Cali sufrieron por su salida de balón

A pesar del fuerte cambio en el plan de juego Escarlata, la visita no se dejó intimidar y concentró sus fuerzas en entorpecer la salida americana, que normalmente no es muy segura. De esa forma desconectaron el nexo con los peligrosos Pérez y Tapiero, complicando de sobre manera a los diablos rojos que por momentos se dedicaron a pelotear en busca de un fútbol más directo. Pero el sistema planteado por el timonel escarlata comenzó a dar sus frutos la movilidad de Cascón y Lasso por banda sacó de posición a la defensa rival y permitió que John Pérez recibiera con libertad, el “10” de los diablos rojos tuvo una noche inspirada y de sus botines nació el gol de la victoria.

Una recuperación rápida en el centro del campo le otorgó a Pérez el tiempo y espacio necesarios para destruir la defensa rival, control orientado con derecha, pase en profundidad con la zurda. Recepción de Cascón escorado en la derecha, control y centro al corazón del área donde entró lanzado en ataque Tapiero. Este remató fuerte, el golero Pablo Mina ataja de manera impresionante pero el fútbol, que algunas veces es tan cruel, llevó el rebote a los botines de John Pérez quien fusiló al arquero visitante y puso el 1-0 en el marcador.

Para el segundo tiempo América retrasó las líneas y esperó al Cortuluá que poco pudo hacer contra la defensa escarlata. Tres puntos que dejan al equipo caleño muy cerca de la cima y una formación que dejó muy buenas sensaciones.

El Tolima en fase inofensiva

El domingo 7 de septiembre significó un punto de quiebre para el Deportes Tolima 2014-II. La caída 5-0 contra Independiente Santa Fe confirmó el mal momento que está pasando el plantel comandado por Alberto Gamero. Con la confusión que genera perder así, porque nadie trabaja toda la semana para caer 5-0, el técnico samario optó por una decisión un tanto extrema. Saltó a la cancha del Guillermo Plazas Alcid con un 5-3-2 la primera línea conformada por tres centrales muy pesados -Bonilla, Valencia, Monsalve- y dos carrileros con buena salida: el juvenil Omar Albornoz y Henry Obando.

El Tolima cambió su idea y no resultó

Teniendo en cuenta la idea del sistema, la primera línea tiene mucho sentido: hacerse fuerte en el medio para dar más libertad en salida a los carrileros con la intención de estimular el ataque por banda. Los problemas comienzan en el medio campo. El tridente conformado por Alejandro Mahecha, Wilmar Barrios y Jhon Hurtado fue contraproducente. Pasivos en marca y estáticos en ataque convirtieron al Tolima en una roca impenetrable pero absolutamente inofensiva.

Los sacrificados fueron Yimmi Chará y Héctor Acuña quienes, sin apoyo, eran los encargados de atacar el arco rival. La autosuficiencia de Yimmi ayudó a generar la única jugada ofensiva del Tolima en 90 minutos.

Para el Atlético Huila el partido fue tortuoso. Se esforzó constantemente con la intención de penetrar la coraza del vinotinto y oro pero falló una y otra vez. Lastimosamente el equipo opita tomó la peor decisión para intentar hacer daño al Tolima, el centro desde los costados. Con Hechalar, Murillo o Perlaza desbordando constantemente el equipo huilense cayó en la tentación de buscar una y otra vez a Juan Fernando Caicedo en el centro de área. Uno tras otro los centros del Atlético Huila fueron despejados por el tridente de centrales tolimenses.

El juego directo no le dio réditos al Huila

En el segundo tiempo la cosa pintó un poco mejor para los opitas que lograron combinar en zona central para sacar de posición a los zagueros pijaos y encontraron así dos oportunidades muy claras de gol. Una desperdiciada por Caicedo y la otra errada bajo el arco por Marcelo Bergese. Más que eso no pudo conseguir el Atlético Huila que en la segunda parte del segundo tiempo se dejó llevar por la impotencia de no conseguir el resultado y decidió dejar a un lado las jugadas elaboradas para cambiarlas por el juego directo donde, por obvias razones, la zaga tolimense fue quien venció.

El Tolima sigue sin ganar y aunque Gamero logró consolidar una roca difícil de penetrar ahora tendrá que buscar la manera de que ésta sea capaz de buscar el arco de enfrente. Con el medio campo que propone el samario la misión se ve difícil pero con un par de cambios en la zona medular este Tolima, que prometía tanto al inicio del torneo, podría llegar a dar la sorpresa. El problema es que el tiempo se agota.

La órbita de Teo

Sentado en el escritorio, donde seguramente descansa después de su muerte, se encuentra Nicolás Copérnico. Hace pocos minutos comenzó a sentir que sus párpados ganaban peso y notó que su cabeza comenzaba a inflamarse un poco. En ese instante se dio cuenta de que aquella jaqueca que venía aquejándolo hace ya varios fines de semana estaba volviendo a manifestarse.

Bastante lejos de ahí, en el mundo de los vivos, salta a la cancha un delantero colombiano. Cuando el botín de Teófilo toca el césped la jaqueca de Copérnico comienza a agudizarse. Con el correr de los minutos el delantero centro de River Plate entra en calor y cada vez contacta más con la pelota. Mientras tanto, el astrónomo del renacimiento se retuerce del dolor y trata de buscar una respuesta a su malestar. Entonces decide asomarse por su ventana, que conecta directamente al planeta tierra y ahí, en exactamente 9 segundos, lo entiende todo.

Teófilo Gutiérrez goza de mucha libertad para moverse.

Teo recibe abierto, realiza una doble pared con Tomás Martínez y define con un toque sutil frente al portero. Copérnico cierra su ventana y se sienta nuevamente en su escritorio, saca sus estudios sobre la teoría heliocéntrica y comienza a despedazarlos mientras murmura: “Todos estos años convenciendo a la humanidad de que la tierra gira alrededor del sol para que aparezca uno entre 8.000 millones que es capaz de generar su propia órbita en torno a una esfera de 70 cm de circunferencia”.

El América y sus maquinistas

Empezó septiembre y como viene siendo costumbre, para nosotros los hinchas escarlatas por estas épocas, también inició el sufrimiento. El arranque de la parte final del año revive el nerviosismo que causan las ansias del tan esperado ascenso.

Cada vez que veo al equipo las dudas comienzan a llenar mi cabeza y contra el Dépor no fue distinto. La promesa del ascenso parece disiparse, porque a pesar de que fue una victoria 3-0 el equipo arranca todos los partidos con un ímpetu descontrolado, que roza la desesperación.

Es normal que los jugadores que componen uno de los equipos más grandes del país sientan presión cuando salen al terreno de juego. Pero esto no significa que tengan que salir lanzados como si comenzaran perdiendo cada partido 2-0. La intensidad es buena hasta cierto punto pero cuando un ataque se convierte en una serie de rebotes sin sentido se entiende que la pausa es necesaria.

Pausa que la otorgan muy pocos jugadores en el plantel, siendo realmente estrictos, sólo dos. Stiven Tapiero y John Pérez, porque cuando el ataque americano parece carecer de sentido aparecen “21” y “10” para encausar el ritmo en un equipo de trenes. Cada vez que sus compañeros de equipo atacan el área rival con la única idea ir hacia el frente, atropellando a quien se ponga en su camino, e intentando realizar combinaciones en velocidad, fallidas claro está, surgen estos dos jugadores como una bocanada de aire fresco.

Se convierten en maquinistas y controlan los impulsos viscerales de esos trenes, que tienen todo el potencial para romper la defensa rival pero se ven traicionados por su incesante deseo de hacerlo, lo que termina por ensuciar sus buenas intenciones.

El problema radica en que el equipo no podrá depender siempre de sus maquinistas, quienes son humanos y pueden lesionarse o tener un mal día, por eso surge como una prioridad organizar las ideas del equipo que los acompaña. Para que no se pierdan en al andar del partido cuando sus guías no les muestren el camino.

Amanecer en el cafetal

Recuerdo bien cuando la noche llegó, estaba sentado con la mirada fija en el televisor. Las piernas me temblaban y no atinaba a decir ninguna palabra, aquel 5 de Julio quedé mudo y a pesar de que faltaban varias horas para el ocaso la noche cayó frente a mis ojos. El pitazo final de Carlos Velasco Carballo anunció que el ciclo más exitoso de la selección Colombia en los mundiales había llegado a su fin. No fue sólo la desazón de ver a mi selección caer eliminada del mundial lo que me dejó pasmado, también fue el vacío que sentí al darme cuenta que la era Pekerman podría haber culminado.

Después de un largo periodo de espera, marcado por el juego mediático que hoy en día caracteriza toda negociación que se realiza en el deporte rey, José Néstor Pekerman oficializó su continuidad. Con el timonel argentino de nuevo al mando lo único que faltaba era ver quienes lo acompañarían en el inicio del nuevo proyecto.

Hubo mucha incertidumbre sobre la continuidad de Pekerman y su proyecto.

Entonces se produjo la tan ansiada lista, se comenzó a disipar la incertidumbre y las cosas estaban cada vez más claras. Hay una característica bastante diciente en esta nueva convocatoria: los cambios son mínimos. De los 24 convocados 21 conformaron la lista mundialista y los 3 que ingresaron hicieron parte la lista de 30, lo que nos deja entrever que se le apuesta, por lo menos de inicio, a una continuidad en el proyecto. Pero el hecho de que sean pocos los cambios no quiere decir que sean menores, hay una nueva camada con ganas de hacerse notar desde ya y Pekerman seguro les dará la oportunidad.

El gran abanderado de esta nueva generación es, sin dudas, Éder Álvarez Balanta. Al defensa central de River Plate se le abren las puertas de par en par en esta nueva etapa, las ausencias de Mario Alberto Yepes y Luis Amaranto Perea dejan ver que el técnico argentino tiene muy en cuenta al versátil zaguero. Su delicada zurda y sus anticipos a la velocidad de la luz perfilan a este joven jugador como una de las promesas más importantes del seleccionado colombiano, junto con el gran ausente de la convocatoria, Stefan Medina, a quién seguramente Pekerman sigue muy de cerca. No debería sorprender si esta dupla llena de buen fútbol y agilidad mental toma el mando en la selección en un futuro cercano. Están destinados a hacerlo.

La defensa es la más susceptible a presentar cambios. Balanta y Medina se perfilan como las alternativas más sólidas.

En la zona medular el regreso de Aldo Leao Ramírez es clave para la selección, el talento en creación y su habilidad para generar espacios y conservar la posesión de balón fue una de las cosas que más añoró la selección colombiana en el mundial. En el ataque regresa Falcao, la vuelta del tigre puede llegar a representar muchos cambios en la selección. Su presencia le traerá algunos problemas a Pekerman que ya había enseñado al grupo a jugar sin él. Con el problema adicional que genera el hecho de que James se haya apropiado la selección de la manera en que lo hizo, haciendo olvidar al samario. Ahora habrá que ver sobre quién se erige este nuevo proyecto, si James le devuelve el protagonismo a Falcao, o si él continua haciéndose cargo de la selección.

El regreso de Falcao supone una nueva disyuntiva: ¿Volverá a ser su equipo o seguirá siendo el de James?

Esta es la cara del nuevo proyecto, los primeros que se enfundarán la casaca dorada de la selección para defender los colores de nuestro país. A pesar de que el proyecto apenas empieza se puede ver la firmeza del mismo y aquella noche oscura que inició con el pitazo de Velasco Carballo parece llegar a su fin. Los primeros rayos de luz se vislumbran en el horizonte y junto a ellos llega la tan ansiada mañana, así que por ahora lo único que queda es sentarse a esperar que amanezca en el cafetal.