Dos equipos trabajados. Santa Fe con más fuelle por una simple cuestión de tiempo de trabajo, pero un Millonarios contestón promete dar batalla. Van a ser protagonistas del torneo sin duda, y competirán por él, pues parecen hechos el uno para el otro, tienen lo que al otro le hace daño y saben ejecutarlo. Habrá Clásicos. Y muy, muy buenos.

El Torneo de pretemporada que recién termina sirvió de confirmación para ciertas cosas que habíamos dejado diluir en lo espeso que resultó el segundo semestre de 2018 para los equipos de la capital.

Independiente Santa Fe sigue siendo prácticamente imbatible en el medio campo. 
La baja de Yeison Gordillo suponía para los incrédulos un descenso en el ritmo físico del mediocampo, incluso iba a suponer ciertos ajustes defensivos en los volantes externos del 4-4-2 cardenal, porque sí, hasta allá llegaba Yeison a cortar. Podríamos decir que a priori y a nivel general habría una disminución de calidad, porque Gordillo daba libertad de acción, mejoraba las transiciones sin tocar la pelota, simplemente permitiendo a sus volantes estar más arriba a la hora del robo y además era todo un cerrojo. Bueno, pues nada de eso. Andrés Pérez corre menos, pero mejor, lo que permite al centro del campo albirrojo no bajar la intensidad defensiva, e incluso tiende a ser mejor que antes, más certera, la transición de defensa a ataque una vez la presión surte efecto y la pelota pasa a ser santafereña, porque el bogotano encuentra el punto neurálgico. Tal vez no haga falta robar todas las pelotas, tal vez solo sea necesario robar un pase mal dirigido o un riesgo innecesario, que hay miles. Pérez no será un huracán demoledor de todo lo que existe, pero sí es un francotirador de primera. Jugar ahí, en esa porción del campo va a ser casi, casi imposible para los rivales, como se demostró a lo largo del torneo. A pensar en otra estrategia.

Por su parte, 

Millonarios ejecutó a la perfección una variante táctica ideada por su entrenador para doblegar la presión albirroja. Miguel Ángel Russo, en la pasada eliminatoria de la Copa Sudamericana, había dejado explícito que competir contra esto con el arma noble de la pelota era imposible, y había buscado otra alternativa. Bueno, Jorge Luis Pinto no sólo piensa diferente, sino que ayer el fútbol le dio la razón. Jugó contra la presión, la enfrentó dándole una vuelta de tuerca más a su dispositivo, ese de los tres jugadores con más calidad con la pelota detrás del nueve. Distribuyó los roles en las alturas de juego, situando a su mejor pasador (Macalister Silva) en la zona central izquierda de su ataque, Salazar, Carrillo y Ovelar entre líneas, y Barreto estirando la posesión azul en el extremo derecho. Domó a la bestia. Millonarios no solo tocó, sino que juntó jugadores de ataque con balón en zonas bajas cardenales. Todo un despropósito pintiano. Bienvenido.

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