Los laterales, no es ningún secreto, son motores ofensivos de una importancia incuestionable en el fútbol contemporáneo. Síntoma de todo esto es que estamos viviendo una época en la que a los laterales se les pide más peso creativo, más implicación en el juego y más calidad individual que nunca. Pero esto va más allá de haberle dado por completo la vuelta a aquello de que “los laterales primero deben defender y luego atacar”. Va mucho más lejos. Ahora, la labor de los laterales es más compleja y, sobre todo, mucho más heterogénea. Cada técnico busca en ellos algo diferente, como bien se puede comprobar echando un ojo a lo que Comesaña le pide a Piedrahita en comparación de Fuentes. O a lo que le daban Angulo y Andrade a Pelusso, que se traducía en que frecuentemente fueran dos de los futbolistas de su equipo que más pases dieran en cada encuentro. O, por supuesto, a lo que le ofrece Giraldo a cualquier Santa Fe, pero sobre todo a este de Sanguinetti tan carente de desborde general.

Muñoz destaca por igual tanto de marcador como de atacante

En este caso, el 2018 de Daniel Muñoz no tiene nada que envidiar a ninguna otra competencia en su demarcación en el fútbol colombiano. Porque desde un primer momento se asentó, sus buenas actuaciones le consolidaron y, finalmente, esta campaña ha dado el paso de nivel definitivo, aumentando su ascendencia e impacto en el juego colectivo del Rionegro de Jorge Luis Bernal. Porque a esa solidez, equilibrio y sobriedad tan características, el antioqueño les sumó en ataque todo lo que había aprendido durante estos dos años: comenzó a lanzar transiciones,  a sumar pases desde el fondo, a atacar el lado débil, a doblar por fuera a su extremo, a incorporarse por dentro… Es decir, una serie muy variada de movimientos que, además, están acompañados por la calidad y la lectura que se exige hoy en día.

Muñoz destaca desde muy joven porque sabe lo que hacer; se trata de un lateral que maquilla su fútbol incluso con pausa, lo que le permite atraer presiones, limpiarlas luego con un pase y hacer que Camilo Ayala, Francisco Rodríguez, Jhonny Vásquez o Daniel Giraldo encuentren a un extremo en ventaja. Conceptualmente, Muñoz es uno de los atacantes más importantes del conjunto de Bernal. Pero por si fuera poco, es un marcador soberbio. Físicamente es perfecto para ello. Tiene un centro de gravedad bajo, es potente en la arrancada y resistente chocando. Técnicamente, además, es muy hábil tanto metiendo el pie como orientando su cuerpo para ponerse por delante del rival. Y todo sumado a un grado de madurez impropio de su edad.

A fin de cuentas él es un lateral moderno, sí, pero distinto. Como lo es Rionegro Águilas y la adecuación temporal de su entrenador, pues Daniel Muñoz es, junto a Freddy Hinestroza, el resumen más certero de lo que es el equipo sorpresa de la Liga. Y para el futuro, quiere serlo con la selección absoluta.

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