El proyecto de Octavio Zambrano en el Independiente Medellín no tuvo un inicio fácil. Al equipo le costó encontrar su punto, los resultados no llegaron superada la primera mitad de competición y, en general, existieron pocos motivos para la ilusión. Sin embargo, entre más negras que blancas, el técnico ecuatoriano recibió la buena nueva de la aparición de Bryan Castrillón, un futbolista de la casa que, sin lanzar tampoco las campanas al vuelo, está funcionando estupendamente por varios motivos.

Partiendo de las limitadas opciones tras un mercado de contrataciones desatinado, el DIM parecía alejado a transitar por fuera. Desde la sencillez, la verticalidad y la hiperactividad, el poderoso de la montaña –hasta la jornada 11, día en el que debuta nuestro personaje– era un conjunto protagonista y muy ofensivo donde el juego apenas transcurría por los costados con Elvis Perlaza y donde brillaba la ausencia de victorias, llevando la propuesta hasta el punto de pensar si era la más conveniente o no. Y a pesar de existir dudas en torno a su entereza en una situación proclive al nerviosismo, el desembarco del extremo antioqueño está resultando positivo.

Castrillón tiene la humildad para fundirse defensivamente y ejecutar un rol secundario

Aunque Castrillón no es un futbolista demasiado creativo ni muy virtuoso, su fútbol cuenta con las herramientas necesarias para compensar ciertos déficits colectivos que venían arrastrando los de Zambrano: velocidad, agresividad, desborde y complementariedad. Por todo esto, desde el primer día su aportación ha sumado, y más que lo va a hacer a poco que gane ruptura al área e intimidación.

Aparte, en lo táctico también está alcanzando un peso relevante. Por movimientos ofensivos y hasta por entrega sin balón, Castrillón parece innegociable para Zambrano. Primero, porque está ayudando a impulsar una idea que adolecía de conducciones, bandas veloces y jugadas rápidas, respondiendo y, en parte, dándole la razón a su entrenador por apostar por él; pero también porque con esfuerzos físicos duraderos es muy capaz de cumplir un rol defensivo constante, dedicado y concentrado.

En definitiva, Bryan Castrillón hace parte de esa nueva camada de extremos que viene produciendo el país. Su nombre se adhiere a los Luis Díaz, Duván Vergara, Luis Sinisterra, Johan Carbonero, Marcelino Carreazo, Jorge Suárez, Johan Caballero, Deiber Caicedo, Yeison Tolosa y Juan Peñaloza, entre otros. Su encaje en la estructura del DIM, tan fantástico como puntual, ha resuelto un problema de configuración de plantilla y ha significado un salto cualitativo para la puesta en escena de su equipo.

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