Atlético Junior es el rival a vencer. Su partido ante La Equidad de Luis Fernando Suárez, un hueso duro de roer, fue una gran vara de medida para las aspiraciones del tiburón. Su exhibición radicó en la facilidad con la que logró aquella acción que más acerca a la victoria en el fútbol: el desborde. En los cuartos de final de ida de la Liga Águila, Junior, al menos durante el primer tiempo, fue desborde tras desborde. Y de muchas maneras. Abrumador.

Julio Comesaña ha logrado por fin que pasen cosas al rededor de ‘Teo’

Teófilo Gutiérrez es el corazón de su equipo. En el momento justo en que se ofrece para Víctor Cantillo nace el Junior, se ilumina el Metropolitano y enciende el carnaval. La sociedad Cantillo-Teo es todo lo que necesita el rojiblanco para romper a jugar. Pero, a diferencia de la dinámica en la última era de Alexis Mendoza, este Junior sí potencia esa jugada, la enriquece y le ofrece variantes. Los días de buscar a ‘Teo’ por desespero parecen quedar atrás.

Cuando Gutiérrez recibe en el interior izquierdo —la zona que más busca—, los de Comesaña dan inicio a toda una puesta en escena para rodearlo y brindarle soluciones. Jarlan Barrera tiende a ofrecerle una línea de pase diagonal (muy difícil de defender) y por dentro; Luis Díaz llena el área y James Sánchez ataca la banda opuesta expectante por un cambio de frente. Esto por reseñar las piezas más destacadas; porque, si el sistema ofensivo del Junior es verdaderamente complejo,  se debe a que sabe hacer uso de todos sus futbolistas en cancha, algo poco habitual en el FPC.

La segunda virtud loable del equipo de Comesaña es la diversidad de líneas de pase: las hay en horizontal o en diagonal, en corto o en largo. Hay caminos para todos los pies y todos los gustos. Ni siquiera es imperativo que Teófilo Gutiérrez caiga siempre al interior izquierdo, pues las veces que lo hace Luis Díaz para que descanse el primero, el sistema no se resiente. Así, Junior produjo situaciones clarísimas de gol ante un Equidad que tuvo idea de cómo salir de su encierro, pero que echó en falta explosividad para generar peligro real. El 1 a 0 a favor de los de Julio Comesaña se quedó corto en La Arenosa.

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