El fútbol vertiginoso y campeón del Deportes Tolima se topó en El Campín con un rival que lo superó hasta hacerlo ver mal. Esta vez no contó con Rafael Carrascal en el mediocampo y seguramente eso fue un gran condicionante, pero no deja de ser un indicio que se haya visto tan superado por un equipo que habla su mismo idioma: verticalidad, agresividad y transiciones a pleno pulmón. El Independiente Santa Fe de Guillermo Sanguinetti, a pesar de disponer de una nómina alterna, supo correr más y mejor en un partido resaltado en rojo en su calendario y sus aspiraciones a meterse en los playoffs.

Pero lo más justo sería decir que Santa Fe brilló, precisamente, por su nómina. A partir de lo visto a lo largo de la temporada, no es casual que los partidos en los que el expreso rojo ha producido más llegadas al arco rival sean aquellos en que ha acudido a un equipo mixto. No es que cambie mucho su estilo, el cual, desde hace varios años, es ya una escuela. Pero con futbolistas asociativos como Víctor Giraldo, Sebastián Salazar y Rubén Bentancurt, Santa Fe suele encontrar 3 o 4 toques extra que, lejos de lastrar sus ataques, los mejoran. Con esos toques de más, su consabida verticalidad se vuelve también claridad. Así, los cardenales mostraron posesiones de mucha calidad que desordenaban una y otra vez al Tolima.

Santa Fe le supo restar peligro a las transiciones del vinotinto y oro

Para llegar a ello, además de la mencionada calidad asociativa, Santa Fe primero se hacía con el balón donde quería y como quería. El trabajo de Baldomero Perlaza y Sebastián Salazar en el carril central fue colosal: si no lograban robar arriba, orientaban los ataques pijaos hacia las bandas. Esto redujo las salidas del Tolima a los pases de sus laterales a sus extremos. Y como estos pases eran siempre frontales, los extremos recibían todo el tiempo de espalda. Así el Deportes Tolima no pudo girarse en todo el primer tiempo, algo más en el segundo, pero, en líneas generales, lució impotente de cara al ataque.

Santa Fe, por su parte, logró una victoria importantísima ante uno de los candidatos de la Liga, lo que era un asunto pendiente para Sanguinetti hasta hoy. Por las sensaciones que dejó el equipo mezclando presión y vértigo con buen pie, el entrenador uruguayo comprobó que dispone de una paleta de recursos que bien pueden enriquecer su plan de cara a la fase determinante de la temporada.

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