El Santa Fe de Guillermo Sanguinetti dio un paso enorme de cara a conquistar la presente Copa Sudamericana. Gracias a los goles de Wilson Morelo y Diego Guastavino, el cuadro cardenal doblegó al Deportivo Cali en Palmaseca de una manera sencilla pero a la vez inteligente, sacándole el máximo partido a su orden defensivo, valiéndose de una mentalidad competitiva intacta y aprovechando todo el contexto de dificultad y distracción que mostraron los vallecaucanos. El técnico uruguayo lo mezcló todo, desde presiones muy altas hasta repliegues bajísimos, y se llenó de razones para dar por exitoso su plan de juego. Independiente Santa Fe fue claramente superior, sobre todo en la parte inicial.

El Cali ofreció una cara ciertamente desdibujada

Ya desde el primer momento la predisposición azucarera fue bastante peculiar, siguiendo los pasos de Santa Fe y entrando en un escenario que no le convenía: la ida y vuelta. Los de Pelusso andan cojos de presencia y de iniciativa en todo lo que hacen con la pelota, pero además, sin la intensidad y concentración defensiva que ha caracterizado a los equipos del entrenador verdiblanco, su sistema de juego, indispensable en esta clase de campeonatos, no tiene un camino reconocible. Y Santa Fe, ante un conjunto que no encontró el ritmo adecuado ni la elaboración idónea para tener ventajas a la hora de defender, supo castigar.

Apretando arriba como un kamikaze, ganando metros en cada arremetida o encontrando socios con un solo pase a espaldas de cada línea azucarera, Baldomero Perlaza brilló. El tulueño tiene una valiosa habilidad cuando posee la pelota: siempre vuelca el juego hacia el lado donde hay mayores facilidades para dañar y, a su vez, descansar entre la pérdida y la transición ataque-defensa. Para Sanguinetti, un entrenador que anda algo escaso de jugadores desequilibrantes desde la arrancada o el pase, y queriendo a la vez no detenerse demasiado en circulaciones exhaustivas, Baldomero es una mina ante equipos desorganizados. Con su explosividad y lectura, Perlaza puede convertirse en un referente en este Santa Fe.

Baldomero Perlaza fue el gran dominador del encuentro

En la segunda mitad se vio la fase de mayor igualdad de toda la noche. Si bien Santa Fe decidió que fuera así confiando en su defensa del área chica, el Cali no encontró el ritmo ideal y tampoco los cambios tenían la intención de transformar dicha realidad, sólo Macnelly Torres recogiendo balones a la altura del doble pivote y buscando pases que eliminaran líneas escondió, sin duda, las deficiencias verdiblancas para probarse e intentar comprobar si estaba al mismo escalón copero que Santa Fe.

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