El paso de Baldomero Perlaza por Independiente Santa Fe ha dejado más sombras que luces. La razón: en sus 3 años como cardenal, el tulueño no ha tenido a su cargo resolver problemas con regularidad. Esto no sólo ha opacado su jerarquía en el equipo, sino que le ha restado oportunidades para mejorar. Porque en el fútbol no hay cosa que beneficie más el progreso como los grandes retos, y de esto, salvo una excepción, Baldomero Perlaza no ha tenido mucho.

La salvedad de su carrera tuvo lugar en el proceso de Gregorio Pérez en Santa Fe. Bajo sus órdenes, Perlaza expuso una versión inédita, haciendo las veces de interior de gestión en un 4-3-3 decididamente vertical. Sí, Baldomero gestionaba. No lo hacía desde su técnica, la cual es bastante discutible. Lo hacía porque se sentía el único capaz de hacerlo. Se sentía importante.

Con Pérez, Baldomero Perlaza se perfiló como el abanderado del estilo

Con un plantel tan dominante desde lo físico, la cuestión no es cómo correr, sino cómo correr bien. Cómo no confundir verticalidad con precipitación, ni vértigo con ceguera. Lo cierto es que, en un equipo que sólo miraba al frente, el tulueño cayó como agua de mayo ofreciéndose en horizontal, interpretando los momentos y procurando otros caminos.

Con sus pases de desahogo (que son la medida de su inspiración), Baldomero Perlaza ha sido lo más cercano a la pausa que ha tenido Santa Fe en los últimos años. Y eso, en el equipo de hoy, sigue siendo urgente. El conjunto de Guillermo Sanguinetti necesitará, más que cualquier otra cosa, transitar con criterio en Palmaseca y obligar a correr al Deportivo Cali. Sea Andrés Pérez o Christian Rivera el pivote izquierdo azucarero, nuestro protagonista está ante una oportunidad inmejorable para sacarlos de su posición y obligarlos a llegar tarde.

No se podrá quejar. Esta noche tiene por delante un nuevo problema por resolver en Santa Fe. Y en Copa Sudamericana, el torneo que lo vio nacer. Si bien lo normal es que el himno de las 7:45 le infle el pecho, será capital que también le ilumine el bombillo.

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