La final de ida de la Copa Colombia se jugó en un barrizal. Sí, el fútbol colombiano tiene estas cosas. Son escenarios que invitan a imaginar al deporte rey en sus orígenes: un universo de caos donde la única certeza es el error, y donde no hay otra ley que la ley del monte. Pero es nuestro fútbol y así nos gusta: manchado de barro o gozoso en la arena.

Como el de ayer es un escenario un tanto habitual en nuestra canchas, las consecuencias son bien conocidas: los futbolistas pierden el control sobre sus cuerpos. Lo que en principio parecen acciones calculadas resultan en sendos trancazos. Y esto merma la técnica. Así, por ejemplo, futbolistas con prodigiosa técnica defensiva como Felipe Aguilar erran metiendo el pie. Gambeteadores como David Lemos, por su parte, sufren el mismo destino: procuran menos regates porque, o se resbalan acelerando, o el balón se encharca, se frena y les huye.

Con el estado del campo, lució mejor el equipo que menos depende de la técnica

En conclusión, partidos como estos condenan a los equipos que dependen excesivamente de la técnica, como es el caso de Atlético Nacional. El mediocampo de su 4-1-4-1, con Campuzano como volante ancla y Candelo, Castellani, Ramírez y Hernández por delante, carece de la dinámica de otros tiempos. A los verdolagas les cuesta imprimirle ritmo a su juego porque, o sus futbolistas no ocupan posiciones que generen triángulos, o se quedan cortos controlando y tocando con intensidad. Por eso Nacional depende de alguna acción técnica iluminada que rompa el molde, y que traiga alguna solución que sea todas las soluciones.

El Once Caldas, por su parte, es justamente lo contrario. Andrés Felipe Correa no es Alexis Henríquez, pero tampoco necesita serlo. Su equipo le brinda amplitud a su panorama, movilidad para sus pases y ritmo a sus ataques. El ‘Pecoso’ está en condición de crear situaciones de gol desde su campo porque tiene a su servicio la salida de balón más rica de nuestro fútbol. Los de Bodhert saben saldar con fútbol sus deudas individuales. Y el Once Caldas lució mejor en la primera final de Copa Colombia porque su juego también está para el barro.

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