El Deportivo Cali dio con la clave. Entre todos los partidos posibles, el que eligió jugar ayer fue, sin lugar a dudas, el que más daño le hace a Santa Fe. Con esta convicción, los dirigidos por Gerardo Pelusso afrontaron el encuentro por los cuartos de final de la Sudamericana dispuestos de principio a fin a incomodar al local, aunque aquello les costara resignar sus aspiraciones ofensivas. Por esto el partido del Cali no fue precisamente vistoso, pero en términos competitivos fue acertado y serio. Muy serio.

Santa Fe volvió a quedar expuesto llevando la iniciativa

La coherencia del plan del Deportivo Cali estuvo en su paciencia, en saber estar y en guardar la posición. Esto tuvo sentido porque Santa Fe, desde hace ya varias temporadas, presenta serias dificultades para asumir el protagonismo con la pelota en sus pies. El Cali forzó al rojo capitalino a dar tantos pases como fuera posible, escenario que, lejos de ser un estímulo, trae confusión. Así se vio Santa Fe, a pesar de las precauciones que había dispuesto Guillermo Sanguinetti.

Porque el entrenador cardenal esta vez añadió un plus de iniciativa a su 4-4-2: los extremos, Luis Manuel Seijas y Diego Guastavino, tuvieron carta blanca para recoger el balón donde el doble pivote. El resultado fue Guastavino haciendo las veces de lanzador, quien con su técnica, aunque mucho menos pulida de lo que parece, mostró pases rasantes en un ataque que no conoce otra vía que la aérea. La medida no terminó de prosperar porque tanto Perlaza como Roa no supieron ofrecerse por delante cuando Guastavino bajaba, así como el impreciso Bentancourt no pudo enlazar con sus lanzamientos. Las llegadas de Santa Fe fueron más por insistencia individual que colectiva.

Durmiendo la pelota, el Cali terminó de sacar del partido a Santa Fe

La ilusión cardenal expiró tan pronto el Deportivo Cali puso en marcha la segunda parte de su plan. Los azucareros bordaron el control del juego eligiendo muy bien qué hacer con el balón. Con la sublime técnica de Darwin Andrade colando balones en campo contrario, Christian Rivera y Nicolás Benedetti prolongando posesiones y José Sand poniendo el cuerpo, el Cali llevó el partido a un ritmo extremadamente bajo. Y esto, al menos en el juego, hundió a Santa Fe. El equipo de Pelusso se lleva consigo a Palmaseca la fórmula perfecta contra este Santa Fe: congelar el tiempo, obligarlo a que corra menos y piense más.

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