El Santa Fe que enfrentó anoche Hubert Bodhert por Liga no es el mismo que enfrentó por Copa. Tras la inyección anímica del clásico capitalino por Sudamericana, el león es otro y se siente capaz de replicar el ritmo de juego de la crema y nata del FPC. Tanto así que, en el estadio de uno de los candidatos de la Liga Águila, pudo imponer su intensidad por pasajes e inquietar al Once Caldas. Así fue como Santa Fe precipitó una faceta de Bodhert poco habitual, pero que contó con gran inspiración de su parte: sus ajustes en la pizarra.

Bodhert supo sostener la fluidez colectiva del Once Caldas pese a las trabas de Santa Fe

La salida de balón del blanco-blanco es, sin lugar a dudas, la más exquisita del fútbol colombiano. Lo es porque, pese a que el Caldas no es el colmo del caudal ofensivo, sí está en condición de colar balones en campo rival cada vez que quiere. Lo es porque su engranaje colectivo le ofrece seguridad ahí donde una pérdida puede ser letal, y le da licencia para tomar riesgos ahí donde puede permitírselos. Con sus centrales bien abiertos, su mediocentro entre ellos, sus laterales cerrados y sus interiores flotando a placer, el Once Caldas crea alturas y líneas de pase con una naturalidad fascinante.

El problema esta vez fue que el mediocampo cardenal, en especial Baldomero Perlaza y Sebastián Salazar, expusieron una intensidad suficiente para que las lagunas técnicas del blanco-blanco, esas que su engranaje colectivo se propone maquillar, fueran puestas en evidencia. La salida de balón del Once Caldas procura una armonía tal que no dependa de individualidades, pero Santa Fe lo obligó a mostrarlas.

David Lemos fue el comodín de Bodhert

Y Hubert Bodhert aceptó el desafío. Cambiando de perfil a David Lemos, el entrenador albo apostó por ganar los duelos hombre a hombre que propuso Santa Fe. Lemos, extremo izquierdo que pisa mucha área (es el goleador del equipo), pasó a ser interior derecho, desde donde recogía el balón y atacaba al doble pivote albirrojo. Un regate por el centro siempre herirá más que uno por la banda, razón por la que Lemos, superando a Baldomero Perlaza, tiró al traste la confianza del expreso rojo. En adelante, el Once Caldas pudo ser lo que es: Juan Pablo Nieto mezclando apoyos por detrás del balón con caídas a la banda y recepciones en la frontal del área, Juan David Rodríguez combinando desmarques de apoyo con rupturas y, en general, mucha movilidad en el blanco-blanco.

Con Santa Fe replegado, el duelo de David Lemos ya no era con Baldomero Perlaza sino con Edwin Herrera, quien le sacaba ventaja siendo diestro y cerrándole su regate hacia dentro. Nuevamente Bodhert atendió con prontitud, devolviendo a Lemos a la banda izquierda y emparejando a Johan Carbonero con Edwin Herrera. Así el Caldas pudo exponer la pierna débil de Herrera y recuperar la amenaza de Lemos en el área. El gol, además de exponer lo anterior, fue prueba de la lúcida noche de Hubert Bodhert. Su noche más inspirada en lo que va del curso.

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