Ante Atlético Junior, Guillermo Sanguinetti volvió a apelar al sistema que mejores sensaciones le ha dejado en la Liga esta temporada. Y no le falta razón. Con el 4-4-2, con Seijas y Guastavino en las bandas y Morelo y Valencia en punta, Santa Fe se siente más auténtico que nunca. Pero sobre todo: su estrella, el rejuvenecido Morelo, resulta favorecida.

Por su posición más que por su calidad, Carmelo Valencia le facilita las cosas a Morelo

Tan veloz como siempre, Wilson Morelo ha añadido a su fútbol el plus de madurez que guía sus buenas decisiones y le permite brillar en otros registros además de la mera explosividad. El cordobés hoy goza de una autosuficiencia capaz de liderar un sistema ofensivo por sí mismo, como ha demostrado en Copa Sudamericana. Si bien está siendo indispensable que todo ataque pase por sus pies, mejorar la calidad de sus intervenciones, pasando de sobreexigirlo a cobijarlo, se ha convertido en un asunto de primera importancia para Santa Fe.

En este sentido, con la compañía de Carmelo Valencia en el 4-4-2, la amenaza de Morelo se está viendo potenciada. Juntos alcanzan una velocidad frenética que exige una técnica impoluta en las defensas rivales, pues no da tiempo a correcciones. De igual manera, la presencia de Valencia ya no limita a Morelo al pase atrás u horizontal, sino que le permite hacer gala de su giro. Pese a que Carmelo sufre mucho jugando de espalda, Wilson agradece no ser el único en hacerlo.

Aunque el 4-4-2 resta control, Santa Fe no pierde la compostura

Colectivamente, el 4-4-2 también favorece a Santa Fe al liberar de cargas interpretativas a sus futbolistas y enfocarlos a la pura ejecución, cosa que cae muy bien entre las piezas que tiene. No obstante, reducir las dos líneas del mediocampo (4-2-3-1) a una sola (4-4-2)  exige mayores esfuerzos en defensa para recuperar la pelota. Frente a individualidades como Jarlan Barrera y Víctor Cantillo ayer, esto puede traducirse directamente en perder el control del partido.

Por su determinación a la hora de entrar en el ida y vuelta, cabe suponer que Santa Fe confía en que tiene mejor pegada con Morelo. El 4-4-2 es coherente en este sentido. Sin embargo, su acompañante ideal en ataque, ese que le devuelva las paredes y lo interprete mejor, es todavía una incógnita.

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