En líneas generales, la segunda convocatoria de Arturo Reyes trae más sorpresas que calidad. Este llamado puede servir de para distinguir entre lo que es una carrera notable y un futbolista con nivel de selección. Es el caso de Didier Moreno, por ejemplo, quien se encuentra con una vara muy alta en la posición a la que sus vicios difícilmente puedan hacer frente. Nos encontramos, eso sí, con un nombre que seguramente sea habitual más pronto que tarde en las convocatorias de la selección. Juan Camilo Hernández, con su fútbol de avanzada, pinta para marcar época en el frente de ataque colombiano.

Álvaro Montero

El portero guajiro es, sin lugar a dudas, una de las grandes revelaciones en lo que va del año. Dotado de unos brazos muy largos y sacando provecho de su 1.95 metros, Montero tiene un excepcional dominio del área pequeña, donde además se vale de virtudes técnicas como el salto o el perfilarse ante el centro que explican su gran condición sobre el resto. Asimismo, cuenta con un saque muy fuerte, que vale en muchas ocasiones para buscar correctamente al hombre más avanzado —en clave Falcao y por su juego de espaldas, esto suena muy bien— o para lanzar contras.

Juan Daniel Roa

Al canterano de Independiente Santa Fe le llega su primer llamado a la selección de mayores 8 años después de su debut. En este lapso, Roa ha pasado por posiciones tales como el lateral derecho, mediocentro, interior y extremo. Gracias a un despliegue físico importante, que ha sido la gran constante de su carrera, el bogotano se ha ganado el rótulo de futbolista polivalente, el cual merece ser puesto en duda.

Y es que Roa, luego de pasar por una gran cantidad de posiciones, no ha terminado de brillar en Santa Fe en ninguna. Por sus vicios técnicos, su juego reclama mucho espacio para desenvolverse satisfactoriamente, lo cual reduce drásticamente sus posibilidades de aportar. Algo similar al caso de Santiago Arias —teniendo él mayor calidad en las cosas que hace— y señal de que Colombia, hoy por hoy, va muy justa de talento en la posición.

Didier Moreno

Ante la importante lesión de Carlos Sánchez, en la actual selección Colombia se ha abierto un espacio concretamente para la posición ‘5’. Sin el control táctico anhelado para el fútbol moderno, ‘La Roca’ garantizaba presencia, cuerpo y acción en la primera línea del mediocampo. Y su baja, más notoria por ser protagonista en días subrayado con rojo en el calendario tricolor que por una importancia cotidiana, ha encontrado sustituto temporal en Didier Moreno.

En primera instancia, el centrocampista chocoano comparte el mismo defecto posicional de Sánchez: su principal valor reside en su capacidad para estar en todos lados y no en defender un espacio establecido. Confía enormemente en juego físico, restándole espacio y autonomía a su(s) compañero(s) de zona. Sin embargo, esta cualidad le ha permitido ganar recorrido en el Dépor como interior derecho de un rombo, deber que le viene mejor a su lenguaje corporal, a su lectura de juego y a su prestancia.

Juan Camilo Hernández

Al ‘Cucho’ le benefició su pronto traspaso al fútbol español, donde se ha destapado como ‘9’ y ha ganado una constitución ideal para desempeñarse como tal. Sirviéndose de la amenaza constante que representa a 20 o 50 metros de la portería y de la exigencia que demanda con o sin espacios, Hernández crea jugadas desde lo menos remoto y confecciona un sistema ofensivo desde la individualidad, donde gracias a su cadera y su tren inferior ya ha demostrado tanto en el Pereira como en el América y el Huesca su suficiencia para generarse oportunidades de gol. Es uno de los talentos colombianos más puros, uno de los que más leña echa al fuego.

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