Días después de superar los 23 años y próximo a finalizar su vigente contrato con Atlético Junior, Jarlan Barrera está creciendo de forma imparable como centrocampista. La séptima llegada de Julio Comesaña, y su consiguiente paso de revulsivo a hombre intocable, ha impulsado su capacidad para ser determinante tanto en el marcador como en el juego. Ciertamente, hasta este punto, el samario había tenido problemas de continuidad, tanto entre partidos como durante los mismos, y también en las sensaciones emitidas desde su debut en el fútbol profesional —para nada satisfactorias para su talento bruto­—, pero lo más importante aquí es que Barrera atraviesa un momento de forma realmente soberbio. Y más que un estado de forma, el canterano rojiblanco parece estar cambiando de piel.

Ver jugar al Jarlan de los últimos dos meses y medio invita a preguntarse asiduamente un “¿por qué no supimos verlo antes?”. Pues bien, el mapa táctico de este Junior hoy se configura alrededor del 10, algo impensado hasta hace apenas una temporada. Muchas veces el samario parte desde la franja derecha, pero su libertad y papel son claramente de organizador. Echando la vista atrás y repasando el perfil de futbolista que ha sido desde su irrupción en el primer equipo de Junior, Barrera, por su pie de seda y su físico, parecía necesitar la banda o una altura intermedia entre la base de la jugada y la zona de aceleración para ver el juego claro y de frente. Sin embargo, actualmente estamos viendo a alguien que lidera una ofensiva indistintamente de la zona en que recibe. Si el gran conflicto en su carrera había sido su indefinición respecto al jugador que quería ser, hoy el fútbol de Jarlan Barrera declara que quiere serlo todo.

Este 2018 está siendo el año del salto esperado del 10 tiburón

Presumiendo de su nueva función y de cromos como Marlon Piedrahita y James Sánchez, que ocupan espacios en campo adversario para cederle la administración de todo el ancho del ataque, o Víctor Cantillo y Teófilo Gutiérrez, socios a la altura de su calidad técnica, Barrera hoy se ve especialmente optimizado. Se comprueba en su nivel de confianza, en su atrevimiento, en la agresividad mostrada cuando recibe el balón o en su ofrecimiento para producir. Caracterizado por ser muy diesel en cada arranque de semestre, en este no ha necesitado prácticamente nada para agarrar ritmo.

Sus virtudes difícilmente podrían estar mejor enfocadas de lo que lo están en este contexto. Porque sumado a su poderoso repertorio individual, su mente sabe más cosas. Y esto, aparte de su creatividad en el pase, su juego entre líneas y su sentido mixto del juego, hacen oro de Jarlan Barrera y su serie de recursos. No en vano, club y jugador han priorizado trabajo y paciencia a cantidades industriales para no perder el proyecto por el camino. Y en el presente, los frutos están. Es el timonel de Junior de Barranquilla.

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