El de anoche en El Campín fue un partido que confirmó las dos constantes de la temporada del Santa Fe de Guillermo Sanguinetti: lo mucho que le cuesta encontrar caminos al gol y lo poco que basta para derribar su confianza. El entrenador cardenal fue protagonista nuevamente en el envite, probando cosas interesantes y mostrando una aguda lectura de juego, pero como esto va de futbolistas, y los suyos no son precisamente los mejores, sus intenciones han vuelto a quedarse en eso: intenciones. A Santa Fe no le bastó con generar ocasiones como no había hecho en el semestre para evitar la debacle ante un discreto Deportivo Cali.

Nuevamente Sanguinetti supo cambiar la baraja en el encuentro

Los mejores minutos del Deportivo Cali fueron aquellos en donde se sintió cómodo con la pelota defendiendo su ventaja tempranera. Fueron minutos en los que Macnelly Torres y Nicolás Benedetti flotaban, combinaban y se ofrecían tan bien que los demás futbolistas verdiblancos no debían pensar mucho para tomar buenas decisiones e hilar posesiones de calidad. Entre ellos, quien más lo agradeció fue Andrés Pérez.

Guillermo Sanguinetti no tardó en hacer un ajuste en las bandas que mejoró notablemente a Santa Fe. Invirtiendo los perfiles de Hernán Darío Burbano y Facundo Guichón para que éstos interiorizaran su posición desde los extremos, las laterales albirrojos gozaron de un mejor panorama pasando al ataque. Así Santa Fe activó a Víctor Giraldo y pasó a dominar con su juego por las bandas. Su volumen ofensivo echó en falta, eso sí, mayor química entre Carmelo Valencia y Rubén Bentancourt para repartirse las acciones en el frente de ataque. Tal vez fue el único lunar del buen partido del uruguayo.

Más allá del ajuste táctico, la clave de Pelusso fue Camilo Vargas

En consecuencia, el doble pivote verdiblanco se vio muy superado durante un tramo largo del encuentro. Tanto las carencias físicas de Andrés Pérez como los desaciertos interpretativos de Kevin Balanta resultaron en un mediocampo al que le costaba montones defender hasta la banda. Con el oficio de Kevin Velasco, quien ingresó para remplazar a Nicolás Benedetti, Pelusso dio con el parche que pedía su equipo en la cal.

Pero si el Cali ganó en un partido que no le fue sencillo fue por los guantes de Camilo Vargas. El bogotano exhibió un tremebundo dominio en los mano a mano e hizo tan pequeño como pudo el arco donde se declaró por primera vez contendor de David Ospina.

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