Atlético Junior ganó un partido en el que no fue superior a su rival. Más allá de esto, para Julio Comesaña no ha de ser el mejor síntoma que Colón luciera tan cómodo como lució en el partido de ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana. Los argentinos jugaron en el Metropolitano sin despeinarse, con la seguridad de tener en frente a un equipo espeso e impotente hallando gestos técnicos de calidad. Y cuando todo era confusión, Comesaña apeló a esa figura que todo lo hace ver simple: Teófilo Gutiérrez.

Junior insinuó dos planes, pero no se decidió por ninguno

Se puede decir que, hoy por hoy, los recursos individuales que más acercan al Junior a la victoria son el drible de Luis Díaz y la zurda de Jarlan Barrera. No obstante, el equipo de Comesaña se encuentra todavía lejos de ofrecerles el escenario ideal para relucir. Algo pudo mostrar Díaz transitando endiablado en jugadas donde Colón se había abocado al ataque; pero como los argentinos no tardaron en corregir su arrebato, el guajiro pronto se quedó sin espacios.

Con Colón replegado, situación que se presumía constante, era el momento para el escenario Jarlan Barrera. El samario disfruta hoy del balón más que nunca, se involucra como no hacía antes y se siente un organizador en plenitud. No obstante, sus intenciones se toparon con dos grandes conflictos. El primero: su equipo ofreció muy, pero muy pocos desmarques para sus pases. La actuación de Sebastián Hernández fue representativa, pues su posición, lejos de rodearlo, resultaba ahogando a Barrera, y fue muestra de un Junior rígido.

Cuando Jarlan tuvo quien le devolviera los pases, Junior mejoró

El segundo: las pocas veces en las que Jarlan tuvo el panorama para lanzar lo hacía desde la derecha con un envío al segundo palo. Esto fue en detrimento con el fútbol de Luis Díaz, extremo izquierdo del 4-2-3-1 de Junior, el cual reclama balones al pie para desbordar y es ajeno al remate en el área.

Entre correr con Luis Díaz y tocar con Jarlan Barrera, el entrenador tiburón se resolvió por lo segundo. Con el ingreso de Teófilo Gutiérrez, Barrera tuvo ese socio que pedía a gritos. ‘Teo’, que todo lo entiende, supo de inmediato dónde lo requería Jarlan para echar a jugar. Moviéndose por aquí, por allá, devolviendo de primera moviéndose de nuevo, ‘Teo’ hizo ver simple la solución a los problemas rojiblancos. Y precisamente eso, jugar simple, está siendo lo más complejo para el Junior de Comesaña.

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