Gerardo Pelusso recibió un Deportivo Cali ciertamente agotado. Fuera por mensaje, por sistema y por ideas, lo cierto es que el combinado azucarero necesitaba pasar la página del ciclo Héctor Cárdenas y recibir estímulos que le hicieran saber que todo era pasajero y que a su alrededor brotaba no solo mucho talento sino calidad para abanderar. Pero nueve meses después, y tras bastantes y significativos cambios para aplicar sus ideales, la cosa no ha cambiado en una zona que reincide en los síntomas negativos de siempre: su pareja de centrales.

El Cali ha echado en falta un corrector como John Lucumí

Aparentemente, la consecuencia de estos males podría indicar una falta de jerarquía entre las distintas piezas disponibles para ocupar la zaga central, cuestión notoria como irrefutable, o también un tema de confianza, si tomamos en cuenta la sobriedad transmitida por Danny Rosero en sus primeros seis meses como jugador del Cali. Sin embargo, a día de hoy y con la información acumulada, ni Ezequiel Palomeque, ni Juan Sebastián Quintero ni el mismo Rosero están a la altura de un equipo que aspira entrar a las finales y disputar el título.

Para ello, Pelusso ha tocado varias teclas buscando encontrar un equilibrio entre su plan con el balón y defender en función de la pérdida de pelota de su equipo y del potencial contragolpe. Dicho de otra forma, es coherente la decisión del estratega uruguayo, aún con sus defectos posicionales y participativos, de juntar a Macnelly Torres y Nicolás Benedetti, pues el Cali cada vez ataca más, junta mucha gente por dentro e intenta finalizar la mayoría de sus aproximaciones. Por eso, Rosero y Palomeque acompañan más arriba que nunca antes a sus compañeros. Pero, en este caso, ¿cuál es la incógnita? ¿Están capacitados para seguir dicho camino y, a su vez, esconder sus costuras?

Más allá de los fallos de coordinación como dúo —a título individual está siendo lo más complicado de manejar y digerir—, a ellos les está pillando desprevenidos tener que vérselas más de la cuenta con que Andrés Pérez esté dejando muy solo su sitio y corriendo demasiado hacia los costados. Además de gestionar muchísimos metros a su espalda, su timing para anticipar, cerrar líneas de pase o acorralar a su par no es la más confiable. Y sin una convicción definida por defender arriba o defender abajo para prevenir situaciones de riesgo, ya que su defensa del área también les deja mal parados, ahora mismo no hay garantía que valga ante la necesidad de su entorno. Porque el Deportivo Cali podrá tener ya una idea, haber encontrado un sistema e igualmente un jugador determinante en la portería como Camilo Vargas, pero si su presente defensivo no comienza a dar señales de mejora… su futuro no arroja muchas luces.

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