En uno de esos partidos que revalidan cualquier propósito u objetivo para la temporada, el Deportivo Cali logró la clasificación a cuartos de final de Copa Sudamericana. Tácticamente, el partido será un antes y un después para Gerardo Pelusso. Y lo será porque, contra todo pronóstico y contra lo visto en la práctica, la fusión entre Benedetti y Macnelly, primera vez inicialistas juntos en el semestre, está lejos de fluir o de encontrar la conexión deseada.

El Deportivo Cali fue claramente inferior en la primera mitad

Liga de Quito, al contrario que cualquier equipo que sale de su recinto para el enfrentamiento de vuelta con ventaja en la eliminatoria, asaltó Palmaseca con la intención de no encerrarse en su propio campo y de guardar sus posibilidades para rematar el cruce. Para ello, dispuso de un 4-4-1-1 en término medio, es decir, ni agresivo ni pasivo, sin negarse a tener sus fases amplias de posesión y con el arco de Camilo Vargas presente en más de una ocasión. Y lo consiguió, en parte, por un trabajo muy correcto de todas sus piezas, pero también por la intimidación que ejerció Jhojan Julio con sus arrancadas y por la serenidad de Christian Cruz. El Cali no pudo robarle el balón a ellos dos.

Por si fuera poco, el Cali protagonizó un guion muy relacionado con la ejecución sin fruto y la frustración por no cumplir con lo previsto. Con una problemática a nivel de colocación para progresar en ataque, con dudas de ir a la presión nada más perder la pelota y sin priorizar marcas o decisiones ante el buen quehacer de Liga, el cuadro azucarero se quedó con una sensación de escasez ante el escenario más exigente del año hasta el momento.

Benedetti se encontró muy incómodo con el sistema

Además, la gran apuesta de Pelusso defraudó como no se esperaba, pues son más los pros que los contras que puede llevar dicha dupla de enganches. Sin embargo, este primer test tiene su causalidad estratégica. En primer lugar, un lateral como Daniel Giraldo, que no gana altura en terreno rival, que no varía sus arremetidas ofensivas –posiblemente por el desconocimiento a fondo del rol– y que se ofrece poco para la combinación, obliga a Benedetti fijar su posición en la banda. Por otra parte, como Nicolás no siente el desarrollar gran parte de su juego por fuera, su irresistible tendencia a centrar su posición genera una incomunicación con el carril derecho y también un caos de repartición de tareas, espacios y alturas con Macnelly Torres.

Pero el Cali cuenta con José Sand, un futbolista que penetra tanto en la mente del rival como en la nuestra. En Sudamérica, esto resulta súper épico. Es casi como ganar un partido necesitando media oportunidad de gol, tal cual como se originó la victoria verdiblanca de anoche. Con la gran virtud física que lo personaliza como delantero centro y lo distingue sobre los demás, ‘Pepe’ cuajó unos destacados 90 minutos con sus dejadas, sus anticipaciones y sus protecciones. De no ser por él, Vargas no se habría disfrazado de héroe en los penaltis, porque no por accidente el dato arroja que siempre que marcó el Cali nunca perdió (11 victorias y 1 empate).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *