El Millonarios que conocemos hoy nació en una noche de clásico capitalino. Tomando las precauciones del caso ante la presión de Santa Fe, Miguel Ángel Russo dispuso de un equipo con posiciones muy fijas, en las que cada jugador se hallara en cada punto ciego de su rival y así asegurar el progreso en campo contrario. La medida prosperó hasta el punto en que Santa Fe resignó su defensa agresiva y Millonarios se gustó controlando el partido con el balón en sus pies. Desde entonces, el equipo de Russo devino en un sistema altamente posicional, con puestos muy fijos que garanticen que ningún ataque pierda fluidez y ningún contraataque lo tome por sorpresa.

El hombre libre ha sido la cereza del postre para el sistema posicional de Millonarios

Sin embargo, esto no tardó en desembocar en cierta rigidez colectiva que difícilmente podía desbordar a su rival. La respuesta de Russo tampoco se hizo esperar. El entrenador argentino estuvo dispuesto a que uno de sus futbolistas gozara de plena libertad, recibiera en zonas insólitas para el rival y administrara los tiempos del partido desde su vuelo. Santiago Mosquera, el extremo izquierdo, fue el elegido. A la postre Millonarios bordaría su fútbol de control con el título de la Liga Águila.

Con la marcha de Mosquera a la MLS, cuando todas las apuestas estaban en David Macalister Silva como sucesor, los pronósticos volaron por los aires con la explosión de Ayron Del Valle. El otrora delantero ariete había dado rienda suelta a una versión inédita, enérgica, hiperactiva y contagiosa. Para Russo, enfocarlo al remate sería tirar por la borda una diversidad de recursos nada despreciable. Así, entonces, Del Valle pasó a ser el hombre libre de Millonarios desde el extremo derecho.

Para la temporada en curso, Miguel Ángel Russo se volcó en la búsqueda de un update para su posición de hombre libre que no dependiera de la contingencia de los estados de forma, como resultó ser el caso de Ayron Del Valle. Para reencontrarse con el control, el entrenador argentino acudió a Christian Marrugo, un veterano de guerra al que, creerá Russo, todavía le resta una noche de gloria.

Marrugo transformó la dirección de campo de Russo

Con la lesión de Macalister Silva, Marrugo ha asumido plenamente la figura de vuelo en Millonarios y, no menos importante, lo ha hecho en el centro. Desde ahí, el cartagenero impone su técnica (bastante superior a la media del FPC) y junta al equipo a través del toque. En pocos meses, la ascendencia de Marrugo en el equipo ha sido tal que, como comenta nuestro compañero Carlos Cortés, «estamos ante el Russo menos interventor en la fase final del juego, el más abierto a la creación individual».

La espontaneidad de este Millonarios, a merced de su enganche, así lo demuestra. El cartagenero ha llegado para romper los grilletes del verso en virtud de la prosa. Y Miguel Ángel Russo se ha hecho a un lado. Todo sea por su fe en este, el último equipo de autor de Christian Marrugo.

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