La gira asiática dejó por saldo una sacudida en la pizarra de José Pékerman. Con más novedades ante Corea del Sur que ante China, eso sí, pero la sensación es que el seleccionador argentino está al corriente de los males que adolece el combinado patrio y se ha puesto manos a la obra.

Esta vez, en el Estadio de Chongqing, Colombia formó en una suerte de 4-2-2-2 con aires de aquel sistema primoroso que se hizo un lugar en el Mundial de Brasil. Esto no solo por cuestiones meramente geométricas, pero también por cierta dinámica que recordó a aquellos días de sol: el regreso categórico de la banda derecha.

Los mejores minutos de Colombia fueron por cuenta del triángulo Lerma-Aguilar-Pardo

Y es que la lesión de Santiago Arias sirvió de excusa para probar nuevos aires en una banda sumida en la discreción a lo largo de la Eliminatoria. Esta vez el turno fue para Jefferson Lerma en el lateral, posición que conoce bien desde sus primeros pinos como profesional en el Atlético Huila, y su actuación fue tal vez la más interesante que dejó la gira. Lerma se reencontró como lateral mezclando esas cosas que sólo saben hacer los centrocampistas (donde se desempeña hoy en el Levante de Muñiz). Ahí estuvo la clave de su actuación destacada.

Así, con un Lerma siempre puntual en la banda ofreciendo vías de escape, Colombia dio inicio a una sociedad fluida en la banda derecha. Abel Aguilar fue el continuador que su fútbol y edad permiten (suficiente por lo menos ante China) y Felipe Pardo, mezclando apoyos con diagonales al espacio según la ocasión, ofrecieron salidas al seleccionado de Pékerman. No tantas como las vistas ante Corea del Sur, por lo que los centrales se vieron más exigidos, pero a Dávinson Sánchez y Yerry Mina no les falta técnica y carácter para hallar caminos.

Los lunares de Colombia no fueron menores

En este punto, Colombia estuvo nuevamente lejos de bordar un ataque consistente. A la delantera se le vio sin ton ni son, seguramente por su incompatibilidad de perfiles. Ni Carlos Bacca ni Duván Zapata mostraron acierto en movimientos que dieran continuidad a la dinámica de los de atrás. Este último lo intentó, eso sí, aunque se vio obligado a pivotear muy abajo (por el mencionado roce con Bacca), cosa que le restó peligro a su participación.

Un segundo lunar no menor aquejó la ofensiva ‘tricolor’ y fue su asimetría. Si bien pasaban cosas interesantes en la derecha, la izquierda era literalmente la nada. En condiciones normales el puente entre ambas orillas sería James Rodríguez, pero no por ello dejó de preocupar la falta de soluciones en su ausencia. Llamado a llevar un rol más protagónico, esta vez sí dejó reservas Giovanni Moreno, sumada a la nuevamente notable falta de participación en ataque de Carlos Sánchez. La ofensiva inconexa fue una constante en la gira y una materia pendiente de aquí a marzo.

Colombia goleó por pura calidad individual, pero fue en lo colectivo que la gira asiática dejó un saldo positivo

Por lo demás, Colombia fue contundente ante un rival que no fue la mejor vara para medir. China sólo ofreció oposición cuando se atrevió a nublar la línea de pase hacia Abel Aguilar y, aunque logró incomodar (vale preguntarse si Aguilar sea capaz hoy por hoy de destacar a un nivel sin tantas libertades como en la primera media hora), no hubo nada que Pékerman no pudiera remediar tirando de la calidad de su banquillo. El ingreso de Miguel Borja por Duván Zapata dio desenvoltura al juego en el último tercio, el cambio de Matheus Uribe por Carlos Bacca liberó a Giovanni Moreno de la banda –para ejercer de James– y la entrada de Avilés Hurtado por Felipe Pardo sentenció a un rival regalado en defensa.

En líneas generales, la gira asiática dejó todas las noticias positivas que no llegaron en la Eliminatoria. Hubo mejoras. Stefan Medina y, sobre todo, Jefferson Lerma dieron un peso a la banda derecha que se echó en falta durante tres largos años. Felipe Pardo y Avilés Hurtado fueron la sobriedad que olvida Juan Guillermo Cuadrado cada que viste de amarillo. Pero, sobre todo, en el prueba y error hubo tiempo para divertir. Síntoma del regreso a los mejores días. Síntoma del regreso al futuro.

Fotos: STR/AFP/Getty Images

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