Si hay partidos que bien pueden explicarse desde la posición del mediocentro, el de anoche en el estadio Metropolitano fue justamente uno de ellos. Atlético Junior e Independiente Santa Fe, dos de los grandes aspirantes a la Liga Águila, protagonizaron un envite en el que Víctor Cantillo y Baldomero Perlaza resumieron a grandes rasgos el desarrollo del juego. El primero, amo y señor de la primera mitad, lideró un dominio sin parangón en lo que va de la temporada rojiblanca; mientras que el segundo, que en principio fue un problema para su equipo, terminó siendo clave en la victoria cardenal.

Santa Fe saltó a la cancha del estadio Metropolitano dispuesto a retar al gran tabú de los equipos de la capital, esto es: que en Barranquilla gana quien se dosifica mejor. Es bien sabido que los bogotanos suelen renunciar a la vía del juego físico para resistir en Curramba. Pero el equipo de Gregorio Pérez, ni corto ni perezoso, propuso una presión alta de entrada. Sin embargo, no fue precisamente el derroche de energía lo que pasó factura al expreso rojo, sino la tremebunda superioridad táctica de Víctor Cantillo.

El recital de toques de Cantillo fue in crescendo

En menos de 10 minutos, el magdalenense frustró cualquier esperanza de presión cardenal: primero tocando para esconder la pelota, luego haciéndolo para burlar las líneas albirrojas y, finalmente, tocando para señalar el gol. Cantillo dio muestra de todo su repertorio de pases y fue tan indiscutible con el balón como en sus días volcánicos.

Santa Fe poco pudo hacer para contener el encierro del mediocentro juniorista. Sus decisiones en defensa se debatían entre ir a por él o vigilar a los receptores, y en ninguno de los dos escenarios hubo acierto absoluto. Por el contrario, los arrebatos de Baldomero Perlaza hicieron de su espalda pura carne de cañón para los mediapuntas tiburones y forzaron una serie de ayudas imprecisas en defensa. La imagen de Javier López saliendo a cazar mariposas mientras Teófilo Gutiérrez invadía el área a placer se repitió una y otra vez.

Santa Fe estuvo lejos de ser reconocible en defensa

En el segundo tiempo el equipo de Gregorio Pérez no hizo otra cosa que insistir en su plan inicial, con la diferencia de que el ímpetu de Baldomero Perlaza sí tuvo recompensa. El tulueño esta vez sí lograría hilar una serie de victorias en su duelo con Luis Narváez y, lo mejor, encontró espacio para contraatacar como no había hecho antes. El balance fue suficientemente generoso, pues una vez pasó a defender la ventaja el expreso rojo mantuvo sus desaciertos en defensa.

Y es precisamente por eso que la victoria de ayer vale más que tres puntos. El equipo de Gregorio Pérez todavía tiene cosas por mejorar desde la eliminación de Copa Sudamericana, pero siempre será más fácil reencontrándose con una dinámica ganadora. Más en Barranquilla. Más ante un rival directo en el sueño decembrino que está por comenzar.

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