Tigres y América no se sacaron ventajas en el duelo señalado con rojo en el calendario por el tema del descenso. El 0-0, inútil para ambos, sentenció prácticamente a los de Bodmer y hundió anímicamente a los del Polilla, quienes ya no dependen de sí mismo para asegurar su permanencia. Tigres, conjunto con una idea de juego muy clara y muy bien asimilada, puso la primera piedra para el calvario que está por vivir el América de Cali en las cinco jornadas restantes.

Tigres salió con un repliegue total de sus líneas y al América le faltó movilidad

Jhon Jairo Bodmer saltó al Metropolitano de Techo con un repliegue que daba importancia tanto a la amplitud –cinco defensas– como a una zona central –tres medios y dos delanteros súper comprometidos en fase defensiva– en la que ahogar cualquier opción de pase entre líneas, destapando sus opciones ofensivas, sin comprometer un sólo minuto la salida de balón escarlata y defendiendo su campo y su área con todos los efectivos de los que dispone un equipo de fútbol. Puesto en práctica su planteamiento, América nunca pudo girar y desordenar su 5-3-2. Todo lo contrario. Además de no generar peligro, vio como Tigres amenazó a la contra corriendo con Denis Gómez y Santiago García en soledad.

América también tuvo un significativo grado de culpabilidad para el control impuesto por los de Bodmer. Falto de imaginación en el centro del campo, de desequilibrio individual y de desborde grupal, Jorge da Silva apostó por Alejandro Bernal casi a la altura de segundo punta para asentarse en campo contrario desde la pelota larga. Y lo consiguió, pero más por el juego de espaldas de Martínez Borja que por la cabeza de Bernal. Asimismo, América volvió a tener dificultades en todas las fases del juego, pues le costó iniciar, le costó manejar y le costó llegar a puerta de César Giraldo con continuidad. Ningún rojo se movió por delante del balón, la quietud resultó total y nadie, a excepción de Juan Camilo Angulo, se atrevió a romper la rigidez de su sistema.

Da Silva acertó con las sustituciones en el entretiempo, pero…

Para los segundos 45 minutos, da Silva buscó una reacción ofensiva con los cambios de Olmes García y Carlos Lizarazo. Desde lo puramente objetivo, tuvo su choque. El América vio cómo su circuito asociativo creció en ritmo y su ataque en altura con el posicionamiento de Angulo, pero esto no fue más que un espejismo. Si América en el primer tiempo había respetado en demasía su dibujo táctico, en el segundo masticó menos la posesión. Le faltó un par de pases en cada avance, un poco más de claridad. Precipitación justificada por la roja de Carlos Lasso a media hora del final.

El único que puso cierta calma a la hora de elaborar, parándose o habilitando, fue Angulo. El lateral derecho americano acumuló pases de salida, de administración y de creación. Fue al único, nuevamente, que no le superó el escenario de presión por la necesidad de ganar para no quedar tocado en la tabla del descenso. Se relajó y puso la dosis de fútbol que América, de no ser por los palos, habría concretado en tres puntos.

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