Cuando el futbolista se convierte en profesional y se descubre a sí mismo, las posibilidades de hacer carrera en Primera División son muy altas. Es ahí donde se conoce la calidad del jugador, sea para adaptarse a la máxima categoría y/o para descubrir su verdadero potencial, concretarlo en fútbol y hacerlo transformar. En este caso, Andrés Felipe Roa es uno de los nombres propios que explica la ininterrumpida evolución. Acusado por una desconexión dilatada a nivel de juego, el de Sabanalarga ha dado un valioso paso al frente en el sentido futbolístico, pues a nivel competitivo nunca estuvo en tela de juicio su generosidad defensiva y, mucho menos, su precisión en días clave.

En este segundo campeonato del año 2017, Roa ha demostrado ser el jugador que mejor describe la propuesta del Deportivo Cali de Héctor Cárdenas, que en la teoría guarda mucho sentido pero en la práctica… no tanto. Porque se trata, seguramente, del hombre más versátil de la nómina en cuanto a quehaceres, tanto defensivos como ofensivos. De esta guisa, que el cuadro azucarero pretenda cambiar su dibujo a diario, quiera acelerar en salida para transitar y busque silenciar a su oponente, es encuadrar a Roa perfectamente, pues es agresivo, autosuficiente, dúctil, recursivo, laborioso y tiene desborde.

Tras la caída en Copa Sudamericana, Roa está liderando al conjunto de Cárdenas

Ahora, en esta caída a precipicio sin fondo que vive el Deportivo Cali, Andrés Felipe Roa ha tanto brindado un desahogo, un aire renovador y un punto de ilusión para creer, en el muy corto plazo, con la clasificación a los playoffs, como ha sido el que mejor ha interpretado ese tropiezo para hacerse valer. Porque Roa ha sacado cosas positivas en escenarios donde se ha visto alejado de un costado a otro con Benedetti, donde Duque no ha propiciado una sola activación de cara y donde los pivotes han marrado toda clase de ventajas espaciales por su falta de ritmo. Entre su adaptación y su tremenda confianza, el extremo sabanalarguero está completando actuaciones como un tipo que elimina rivales, crea jugadas de gol, la toca en zonas más centradas y da pases al espacio en una misma acción. Es decir, Roa apareció cuando no asomaba otro que Benedetti. Y necesitado más que nadie de repercusión y resurgimiento, lo aprovechó.

Favorecido o no, debido a que coincide en plantilla con Nicolás Benedetti, Andrés Felipe Roa parece preparado para coger el mando del equipo, no sólo desequilibrando sino mostrando continuidad (con asistencias, paredes, chuts o conducciones expectante de la subida de Jeison Angulo) una vez el regate se ha producido. Roa integró parte del juego que aún le falta por destapar al Cali en general; por eso su incremento de volumen en la generación de juego y su pequeño declive en la generación de ocasiones. Detalle no menor que le ha permitido en los últimos dos meses ser la pieza que hace carburar la ofensiva azucarera.

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