Julio Comesaña sigue en la búsqueda de valores añadidos para su Atlético Junior. Su más reciente probatura había sido la incorporación de Luis Díaz en la delantera y con él lograr una suerte de réplica del ‘Cha-Teo’: esta vez por izquierda y asociando a Gutiérrez con Díaz. Anoche, para sellar su paso a la gran final de la Copa Águila, el entrenador uruguayo probó un esquema poco habitual en nuestras tierras: un 4-2-4 que poblara el frente de ataque reduciendo el mediocampo a su mínima expresión.

Pese al gol, Junior no tuvo un buen ataque en la primera parte

Aunque el dibujo rojiblanco suponía un equipo ultraofensivo, no lo fue en la práctica, al menos en los primeros 45 minutos. Atlético Junior no supo encontrar una dinámica suficiente en ataque como para inquietar al Patriotas de Diego Corredor, a lo que contribuyó precisamente el dibujo táctico tiburón. Al prescindir de una segunda línea en el medio, la ofensiva local se redujo al pase de los centrocampistas a los delanteros, sin pases intermedios ni recepciones entre líneas que desordenaran al rival. Si el balón llegaba a los delanteros, Patriotas sólo precisaba controlar los duelos individuales. Y conforme pasaban los minutos, la monotonía tiburona se hizo más y más fácil de defender.

Pero el mediocampo despoblado de los de Comesaña no sólo se tradujo en un equipo plano en campo rival, sino presumiblemente vulnerable en terreno propio. La invitación para Patriotas transitar a placer se antojaba irresistible: sólo con sumar tres centrocampistas y mover decentemente el balón superaría numérica y posicionalmente al Junior en el medio. La noticia descorazonadora es que Patriotas sumó todavía más efectivos, pero ni así supo vulnerar al tándem Cantillo-Pico. Simbólica fue la actuación de Omar Vásquez, que en ningún momento mostró un desmarque que diera fluidez a su equipo.

Cabe señalar, eso sí, que no todo fue demérito de Patriotas. La transición defensiva rojiblanca mostró garantías dentro de lo que cabía exigir gracias a Leonardo Pico, que viene demostrando con creces el dominio de dicha fase del juego. Sus cortes en carrera o en segundas jugadas dio vida a un Junior que no hallaba la manera de apropiarse del partido.

Unas cuantas caídas de Chará al centro desatoraron el partido

Hasta que Yimmi Chará señaló la luz. Hasta entonces, el equipo de Comesaña era un conjunto de piezas fijas que no se atrevían a tomarse ninguna libertad. Pues bien, Chará, con un par de apariciones en la mediapunta que parecía no existir, dio inicio a una jugada de gol. Y no precisamente porque el caleño sea el colmo del juego por dentro, sino porque desde ahí activó a Teófilo Gutiérrez.

La segunda parte fue un Patriotas mostrando más de lo mismo y un Junior reviviendo su mediocampo. El ingreso de Jarlan Barrera significó más control pero la salida de Luis Díaz se llevó la profundidad. En líneas generales, el partido de anoche fue mucho más que un paso a la final. Julio Comesaña cada vez conoce más y mejor a su equipo por la manera en que busca soluciones y resuelve problemas. Y eso, en el fútbol colombiano, no es una virtud que se encuentre a la vuelta de la esquina.

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