Hubo una época en que los laterales de la tricolor eran el corazón del juego. Es decir, no eran ni marcadores de punta al uso, enfocados estrictamente a labores defensivas, ni extranjeros en la banda relegados a relacionarse con el juego exclusivamente por su despliegue físico. Por el contrario, esta generación exótica se hizo con un papel preponderante en la gestión. Así, los Wilson Pérez, ‘Chonto’ Herrera y Diego León Osorio brillaron por su notable creatividad. Camilo Zúñiga se alzó como el gran heredero y, desde su decadencia, podemos decir que nuestro país ha entrado en un periodo de escasez de laterales generadores.

Sin embargo, algo de ilusión nos vienen dejando los últimos tiempos. A los Frank Fabra, Deiver Machado, Luis Manuel Orejuela y Helibelton Palacios, jugadores transferidos al fútbol internacional por su patente talento, se les han unido otros. Y en El Dorado Magazine nos dimos a la tarea de compilar esos cinco laterales que con sus buenas maneras podrían traer nuevos y buenos aires para la posición.

La posición de lateral ha recobrado vida tras un extenso periodo de estancamiento

– Nicolás Carreño (Patriotas, 1993). El canterano patriótico se ha hecho un nombre en el fútbol profesional colombiano desde su trabajo. Carreño es un lateral contracultural, sólido en la marca, de poco o nada sorprender por dentro, muy de integrarse al ataque unido sobre la cal y con apenas atributos con el balón. No obstante, es un hecho importante para Diego Corredor, pues junto a Mauricio Gómez compone la directa banda izquierda de Patriotas, clave para ganar profundidad y así poder producir peligro.

– Andrés Felipe Correa (La Equidad, 1994). Le costó afianzarse desde aquel duro golpe en la final contra Millonarios en 2012, pero a Correa le ha bastado poco menos de un año para convertirse en uno de los laterales más codiciados del mercado local. El surgido de la cantera del DIM e internacional con la sub-20 tricolor representa de manera global dicha demarcación, con oficio atrás, timing para cruzar la divisoria y sentido para ocupar una altura diferente. Y si con facilidad suele doblar a Blanco o Cortés y encontrar a Motta y De Alba, lo hace súper productivo.

– Christian Mafla (Atlético Nacional, 1993). El caleño, de escaso protagonismo el presente semestre a causa de las lesiones, exhibe por encima de todo un don innato para conducir y regatear, sin dirección predefinida, que distrae rivales, genera desborde y salta presiones sin aparente nerviosismo. El lateral zurdo sale por un lado concreto, transporta, imana y suelta para un jugador libre. Posteriormente, corre a profundidad, busca línea de fondo y tira buenos centros. Esa es su jugada. Para más inri, Mafla parece desarrollar día a día una capacidad asociativa e interpretativa en ambas mitades nada desdeñable.

– Daniel Muñoz (Rionegro Águilas, 1996). Sin hacer mucho ruido, Muñoz ha causado sensación en la Liga. El lateral derecho destaca por su templanza en defensa, por sus ganas de protagonismo en ataque, por su actividad durante todo el partido y por saber rasear la pelota. Sin aún exprimir del todo una habilidad específica, Daniel se dispone a cualquier tarea que le indique Diego Edison Umaña, de ahí su valor actual y real para una banda tan indefinida.

– Mateo Puerta (Cortuluá, 1997). A sus 20 años, el paisa ha llegado al primer nivel del fútbol nacional para quedarse. Hablar de Puerta es relacionar su notable potencial para seguir creciendo con el lateral más rápido de Colombia. Desde el costado derecho, Mateo es un auténtico avión. Es velocísimo, vertical, explosivo e incisivo. Además, la constante competencia le está permitiendo adquirir una sensata moderación en la incorporación que logra explotar mejor su cualidad como llegador.

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