Dijo Arsène Wenger alguna vez que “la técnica es la base de un jugador y se adquiere a los siete u ocho años de edad”. No después. Luego la técnica no es solo el cimiento sobre el que construir un futbolista, sino que con el pasar de los años se resiste a ser aprehendida. Un tesoro.

En El Dorado Magazine esta vez nos fijamos en una dimensión fascinante de la técnica y repasamos sus grandes exponentes en la Liga. Las grandes pegadas del fútbol colombiano, las más notables técnicas de golpeo de balón que con templanza y precisión permiten una variedad exquisita de pases y remates. Toques, asistencias y goles. Veamos.

La varita izquierda de Juan Fernando Quintero

Describir la técnica de golpeo de Juan Fernando Quintero bien daría para un texto aparte. Esto porque el antioqueño maneja un sinfín de registros, por no decir la totalidad que permite el fútbol. Con todas las caras de su pie izquierdo, Quintero brinda desde toques de primera exquisitos y paredes venenosas hasta lanzamientos interoceánicos cargados de precisión y remates que son medio gol. Indistintamente de si es en corto o en largo, la paleta de golpeo de Quintero no pierde influencia en el juego.

Lo suyo es la tensión perfecta, la altura justa, el efecto más terrible para los defensores y porteros rivales. Prueba de ello son sus remates destinados a picar justo unos centímetros antes de llegar al portero, condenado a ceder un rebote suicida. Y todo esto porque goza de una visión prodigiosa. Sus toques rasos se filtran por rendijas imposibles y se da el lujo de probar al ángulo más cerrado al rematar. Su zurda es una varita mágica y domina todos los trucos.

Jarlan Barrera, una zurda promisoria

Pulir una zurda como la de Juan Fernando Quintero parece el resultado más de un mimo de dioses que de la formación y el trabajo. Pero si hay alguien que lo intenta es Jarlan Barrera. Sí, el samario ha demorado su consagración en el Atlético Junior, pero como el talento no se va —y él lo tiene— guardamos la certeza de que ese día está cada vez más cerca.

El sello diferencial de sus toques rasos es que, además de llevar buena tensión, se frenan en el momento justo para facilitar el control de sus delanteros. Barrera es buenísimo en esto y desde ahí se perfila como un gran lanzador de contraataques. Pero también tiene madera de asistente. En el balcón del área dispara su imaginación y, con sombreros o centros con efecto, lo normal es que deje un pasegol por partido. Es decir, piensa en el arco rival sin descuidar el espectáculo. Porque una vez controla con una semi-marsellesa es señal de que empieza el show.

Santiago Mosquera entre zurdos

El fútbol ha destinado para los zurdos un lugar privilegiado. Su perfil se ha asociado históricamente con labores creativas, con la cuota artística del fútbol de los equipos. También es cierto que toda regla tiene su excepción y el pie derecho de Santiago Mosquera quiere dar fe de esto.

Miguel Ángel Russo le cree y esta temporada le ha dado licencia para que toque el balón donde quiera y las veces que quiera. Así es como Mosquera ha demostrado su destreza con cada superficie del pie: empeine, borde interno y externo. A sus pases no les falta templanza y en el pico del área mantienen precisión. Sí, el de Buenaventura tiene técnica y visión para asistir. También cabe esperar que cuando Millonarios encuentre serenidad en los últimos metros, o la encuentre Mosquera por su cuenta, su remate a portería se verá consignado en la tabla de goleadores.

El cañón de Johan Arango

Hasta aquí hemos repasado técnicas de golpeo de balón que, si bien tienen o podrían llegar a tener gol, no descuidan el juego colectivo. Esto último, para Johan Arango, parece no ser una prioridad. Aunque goza de técnica suficiente para crear cosas desde el pase, el ego del caleño contempla únicamente su romance con las redes.

Dicho esto, sus cifras goleadoras se gestan en la potencia, sin ánimo de obviar la precisión que eso requiere. Pero si decimos que su fútbol vive de su potencia de tiro no es exageración. Aunque remate con su borde interno (la superficie más precisa de todo pie) sigue pareciendo que lo hiciera con el empeine. Sus cañonazos nunca pierden capacidad de intimidación. Mientras Arango vista de cortos, su pegada siempre condicionará partidos.

Juan Camilo Angulo, más misil que cañón

Si lo de Johan Arango es un cañón, lo de Juan Camilo Angulo es un misil teledirigido. Es decir, más que gozar de potencia, sus envíos tienen la virtud de cambiar su trayectoria durante el vuelo. No hablamos aquí solamente del efecto, que también sabe imprimir, sino de las repentinas y estrepitosas caídas de sus balones largos. Aunque levanten vuelo parsimonioso, caen como duplicando la fuerza de gravedad. Por todo esto, sus centros son un calvario para las defensas rivales, y sus tiros libres son siempre una amenaza para los porteros.

La técnica de golpeo de Juan Camilo Angulo no termina en el momento en que el balón se separa de su pie. El mismo vuelo del balón es toda su técnica de golpeo. Entre todos lo reseñados anteriormente, Angulo es el único que comparte esta virtud con Juan Fernando Quintero.

Fotos:

JOAQUIN SARMIENTO/AFP/Getty Images

NELSON ALMEIDA/AFP/Getty Images

3 comments

  1. @Yezid

    A mí, personalmente, el de Sebastián Viera. Aún en su carrera no hay un técnico que haya apostado decididamente por su golpeo, sobre todo a nivel de vinculación en el juego. Creo que tiene la tiene técnica suficiente y ajustada para pasar en largo, cambiar de orientación y ser una pieza más del circuito de pases. No todo es su pegada a balón parado. Y lo mismo diría de su saque en juego, donde ha demostrado tener ‘coco’ para montar transiciones. Me encanta el uruguayo y creo que es mejor jugador más allá de lo que hace bajo palos.

    1. De acuerdo acá con mi colega. Hay varias cosas que rescatar de los pies de Viera más allá de su balón parado. De sus saques puede dar fe Roberto Ovelar. Pero, como dice Ricardo, Viera no dio con una época en la que se trabajen las salidas de balón al punto de involucrar al arquero.

      Respecto a esto, por época y potencial, creo que Camilo Vargas sí puede llegar a hacer de su juego de pies algo reseñable en su carrera. Con la época me refiero a que ha tenido, está teniendo y tendrá entrenadores que Viera no tuvo. Lillo, sin ir más lejos, ya está dando señales de que tiene planes para él. Y supongo que será por su juego de pies; porque si se trata de lo que hace bajo los tres palos, me cuesta encontrar algo que haga Vargas que no pueda hacer Armani.

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