Para Jorge da Silva no hay otro acertijo ahora mismo que dar con un plan preciso para mantenerse en Primera. El entrenador uruguayo recibe un equipo invadido de dudas, y es apenas lógico que su plan contemple, antes que nada, una reacción anímica de los suyos. Dicho esto, el acertijo está en el camino que da Silva elija para el fútbol del América de Cali. Cabe esperar, eso sí, que todos los caminos conduzcan a la figura de Cristian Martínez Borja.

Con Hernán Torres, Martínez Borja se encontró con su verdadero fútbol

A Cristian Martínez Borja lo conocimos por su impensada detonación en el súper Santa Fe de Wilson Gutiérrez. Vistiendo la camiseta cardenal, Borja impresionó por su juego en la banda, un tanto carente de velocidad, pero plenamente compensado por su explosividad y buen driblar. Hernán Torres fue testigo en primera fila de esto y, desde entonces, quiso aquel futbolista todo para él. Sin embargo, Torres, como si viera el otro lado de las cosas, hallaba en Borja un fútbol más complejo que aquella soledad en la línea de cal.

Así, una vez tuvo lugar el anhelado encuentro, Cristian Martínez Borja vio la oportunidad para expresar un juego que antes ni siquiera se sospechaba de él. Partiendo como segundo delantero, el chocoano dio inicio a una danza entre líneas que el Torneo B poco pudo hacer para detener. Se movía de maravilla, hallaba espacios, pausaba con suma audacia y, sobre todas las cosas, llevaba la pelota pegada al pie en el balcón del área, un auténtico tesoro para las aspiraciones de cualquier equipo.

Sea en una dinámica propositiva o reactiva, Martínez Borja sólo suma

Lo cierto es que, una vez en Primera División, el América no estaba en capacidad de llevar el balón a Borja con la misma facilidad. Obligado a resistir más y proponer menos por una cuestión de calidad de su nómina a comparación del resto, los diablos rojos empezaron a apostar con cierta frecuencia por el contraataque. Y si Martínez Borja es el jugador diferencial en el Pascual Guerrero, el líder escarlata, es porque se hizo indispensable también en ese plan.

Tocando el balón muy abajo, incluso detrás de la línea divisoria, sus toques de primera, sus pausas, su movilidad bastaba para poner a jugar de cara a los suyos y encauzar cada contragolpe. Cuando hablamos de Martínez Borja hablamos de un jugador cerebral y acertado en sus decisiones. Sea cual sea el plan que elija el ‘Polilla’ da Silva, con el de Quibdó lo tendrá más fácil.

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