Hay una jugada en la que el Junior de Comesaña se siente todopoderoso. Toda vez que el balón se perfila hacia una banda, el jugador de ese costado, sea Teófilo Gutiérrez o Yimmi Chará, se asoma al centro para participar en la jugada mientras el otro se lanza en sentido opuesto o, en el mejor de los casos, rumbo a portería. Esta sinergia la conocemos como ‘Cha-Teo’ y su puesta en escena ha representado nada menos que 16 goles en lo que va de temporada.

Pero en la noche de Copa Sudamericana de ayer ante Cerro Porteño las condiciones necesarias para el ‘Cha-Teo’ prosperar no se dieron de entrada. En parte porque el equipo de Leonel Álvarez hizo bien su trabajo y en parte porque Julio Comesaña tuvo otras prioridades. Dicho esto, el partido fue uno mientras Teo y Chará estuvieron controlados, y otro cuando pudieron hacer de las suyas.

Los de Comesaña no pudieron jugar de cara al arco rival en toda la primera parte

Contrario a lo que cabía esperar de Cerro Porteño y su gen paraguayo, el equipo de Leonel Álvarez dejó atrás la prudencia y propuso una línea de presión alta e intensa. El entrenador colombiano olió sangre en la retaguardia rojiblanca para sacar el balón y su intuición se vio recompensada durante todo el primer tiempo. Fueron contados los pases con los que el tiburón supo romper la presión guaraní —amén de Cantillo— y todos ellos encontraban a los suyos recibiendo de espalda al arco rival.

Valga señalar que no todo fue mérito de Cerro Porteño. La falta de proyección del lateral David Murillo no permitió la liberación de Yimmi Chará en la banda derecha, cosa que separó considerablemente al aclamado ‘Cha-Teo’. Por la mejora que mostró Murillo en el segundo tiempo en este aspecto cabe temer que lo suyo no obedeció a un problema de lectura, sino a un respeto un tanto excesivo de Comesaña por Hugo Aquino, lateral guaraní por aquel sector. Sea como fuere, la poca participación de Murillo en la gestación de las jugadas dio como resultado situaciones de apenas 4 atacantes de Junior: ni siquiera la mitad del número de defensores paraguayos.

Jarlan Barrera dominó el segundo tiempo

Con problemas colectivos no menores y cuando peor lo pasaba, Atlético Junior se fue arriba en el marcador. Sumado a esto, si planeó reservarse lo mejor para el final, la noche para Julio Comesaña fue redonda. La mencionada incorporación en ataque de David Murillo permitió a Chará, por fin, asociarse con Teo. Además, el ingreso de Jarlan Barrera sacudió el partido y les dio a los suyos el control del juego. Con mucha actividad, recibiendo ahí donde Chará no pudo en 45 minutos, lanzando misiles que se frenaban en el momento justo y, en definitiva, abriendo grietas en la defensa paraguaya.

Esta vez el ‘Cha-Teo’ necesitó un empujón, y Jarlan Barrera se lo dio.

Fotos: RAUL ARBOLEDA/AFP/Getty Images

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