Hay una zona del campo que el Atlético Junior domina como ninguno. La zona de aceleración, donde los ataques cobran sentido de gol mediante un vuelco de velocidad, es el lugar donde los dirigidos por Julio Comesaña prenden las alarmas del fútbol colombiano. Ahí, donde el ‘Cha-Teo’ hace de las suyas. Anoche no contaron con Yimmi Chará desde el inicio, pero su remplazante, Jarlan Barrera, es capaz de mantener el grado de impacto del carril central tiburón.

Pero el Tigres de Jhon Jairo Bodmer es un hueso difícil de roer. El bogotano ha diseñado un muro para resistir arsenales ofensivos como el de Comesaña. Ni más ni menos. Durante 40 minutos, Tigres hizo cuanto pudo para que los locales no pisaran zona de aceleración. Ese fue su gran acierto.

A Tigres le faltó poco para bordar un primer tiempo perfecto en defensa

A diferencia de Yimmi Chará, Jarlan Barrera es capaz de crear cosas en estático, recibiendo el balón parado, lo que significa que requiere menos espacios que el caleño. Dicho esto, su titularidad se antojaba más que interesante ante un rival que no suele conceder metros, como en efecto ocurrió. Con una presión media, Tigres acaparaba el carril central, orientaba los ataques rojiblancos a las bandas y la zaga barría la menor filtración.

En efecto, a pesar de la sabiduría organizativa de Víctor Cantillo, Junior no pudo jugar en la zona que gusta (el último tercio de cancha) en las condiciones que gusta, en parte por sus ausencias por rotación y en parte por mérito de los de Bodmer. Fueron 40 minutos en que Junior se vio obligado a apresurar las jugadas, relacionarse con Teófilo Gutiérrez desde muy lejos o apelar a las bandas, donde el equipo no tiene mayor veneno.

En el segundo tiempo Junior sacó provecho de las necesidades de los de Bodmer

Pero las sensaciones para Tigres no eran necesariamente de dominio absoluto. Sin gozar de lanzadores ni velocistas (ausente Jhoaho Hinestroza), los visitantes no pudieron hilar al menos un contraataque en la primera mitad. Ni siquiera los saques del portero César Giraldo cruzaban la línea divisoria, señal de que Tigres no encontró en ningún momento un respiro lejos de su área. Y así, atacando mal o incluso no atacando, llegó el penal en contra que cambió todo.

Entonces Tigres dudó. Con la necesidad de los puntos (lo atormenta el descenso) el equipo de Bodmer pasó al ataque y concedió los espacios que lo mantuvieron con vida en Barranquilla. Y con espacios, Jarlan Barrera brilló. Con espacios, nadie como Téofilo Gutiérrez y Yimmi Chará.

 

Foto: RAUL ARBOLEDA/AFP/Getty Images

2 comments

  1. Aunque no fue un partido brillante de los de Comesaña se debe agregar la valentía de los de Tigres para salir jugando nunca los vi reventar el balón a pesar de sus limitaciones

    1. A mi me llegó a gustar cuando buscó el empate, sí. No tanto por la calidad técnica (que les falta) sino por cómo se movían. Tienen buenos automatismos.

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