La apuesta de Miguel Ángel Russo fue arriesgada. Cada vez que Nacional intentó sacar el balón por el piso desde atrás, con Alexis Henríquez y Carlos Cuesta, se encontró con cuatro jugadores rivales que buscaban cerrar las líneas de pase y que, a su vez, presionaban sin mucha agresividad pero complicaban la salida porque no dejaban pensar a los futbolistas verdolagas.

Cada vez que la pelota llegaba a los pies de Aldo Leao Ramírez, Macnelly Torres, Gorka Elustondo o Jeison Lucumí,  Nacional se quedaba sin aire porque la presión de Millonarios cuando recibían era asfixiante. Juan Guillermo Domínguez, David Macalister Silva, Jair Palacios, Matías de los Santos, Andrés Cadavid y Felipe Banguero mordieron, incomodaron e hicieron ver muy mal a los centrocampistas y atacantes de Nacional.

Millonarios dominó en el Atanasio Girardot desde la presión y bordó su mejor presentación del semestre

Ese contexto permitió que el club bogotano se encontrara con muchos espacios para atacar al rival con pases largos a espaldas de sus centrales, que jugaban casi en la mitad de la cancha. A ello le debemos sumar que las recuperaciones en campo contrario para Millonarios eran favorables porque además de los espacios que hallaba, tenía muchos jugadores para arrastrar, tocar y generar oportunidades. Así llegaron los goles de Maximiliano Núñez y Ayron del Valle. El mejor Millonarios arrasó con Nacional.

Sin embargo, el equipo antioqueño encontró agua en el desierto con Dayro Moreno. El artillero se tiró unos metros atrás para desahogar y tratar de generar líneas de pases que sus compañeros nunca propiciaron. La única vez que recibió el balón en el área en el primer tiempo, provocó un penalti que luego cambió por gol.

A base de insistencia y carácter, Dayro Moreno metió a Nacional en el partido

Dayro contagió a Lucumí y Andrés Rentería, que reemplazó a un flojo Juan Pablo Nieto,  y en un embiste Nacional superó a un Millonarios que con el paso de los minutos perdió intensidad, tuvo poca reacción desde el banquillo y se termina de sumir en una crisis institucional que, hasta el momento, lo tiene muy lejos de las posiciones de vanguardia del fútbol colombiano.

Nacional, por su parte, obtuvo un resultado que no refleja lo visto en la cancha pero que le saca presión a su técnico, el español Juan Manuel Lillo, que aún no ha dado con la clave para que su equipo muestre lo que planea y tampoco ha encontrado en sus futbolistas el mejor nivel para desarrollar su idea.

 

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