El equipo ideal no siempre es el resultado de la suma de futbolistas jugando en su mejor posición, sino jugando ahí donde su equipo más los necesita. Por estos días Atlético Junior tiene ante sí este mismo dilema con Víctor Cantillo. Del fútbol del magdalenense no caben dudas: es, sin temor a exagerar, el centrocampista de mayor impacto en la Liga. La cuestión por resolver para el Junior está en su posición: ¿Cantillo donde mejor rinde o Cantillo donde más se necesita?

Cantillo se debate entre donde mejor juega y donde mejor le viene al Junior

Para situar a Víctor Cantillo en el campo basta con detenerse en sus intenciones. Al de Ciénaga le gusta recoger el balón, alzar la mirada y, pase interoceánico mediante, crear un ataque incontestable. Todo esto le sale con naturalidad siendo el mediocampista más retrasado de su equipo, desde donde tiene un panorama amplio y pone en marcha su visión de juego privilegiada. Y aunque en este punto todo indica que la incorporación de Cantillo ha recuperado la salida de balón extraviada con la partida de Alexis Pérez, lo cierto es que el Junior no ha mostrado suficiente armonía en dicha fase del juego.

El señalado aquí no es precisamente Cantillo, sino quienes lo rodean. Si bien nuestro protagonista alcanza el clímax toda vez que retrocede su posición para orientar jugadas, James Sánchez y Leonardo Pico, llamados a jugar por delante suyo, no están brindando lo necesario. Sánchez carece de astucia para desmarcarse, por lo que no suele ofrecer líneas de pase con frecuencia. Pico, aunque lo intenta, acusa falta de ritmo y técnica para jugar por delante del balón, donde se acotan los espacios.

Quien sí muestra lo necesario para hacer las veces de interior es el propio Cantillo. Y es justamente ahí en donde, según qué contextos, su equipo más lo necesita. No le falta técnica para recibir orientado; entiende cuándo conducir para atraer rivales y cuándo soltar el balón para eliminarlos; expone una verticalidad determinante. Jugando en una posición más avanzada en el campo, un tanto menos predilecta para su fútbol, Cantillo deja gestos que, con todo y eso, no están al alcance de cualquiera en el rentado nacional. Ahí, donde se acotan los espacios.

La clave para Comesaña está en gestionar la versatilidad de Cantillo

Así las cosas, Julio Comesaña tiene en su poder un auténtico comodín y, en gran medida, su suerte este semestre tendrá que ver con el uso que sepa hacer de éste. Como mediocentro, Víctor Cantillo resuelve buena parte de los problemas en salida de balón de Junior, amén de su superioridad sin parangón que, influyendo desde tan lejos, obliga a los rivales a salir de su encierro para irlo a buscar. Por otra parte, en días en que su equipo requiera sacar provecho de los espacios a espalda de rivales lanzados al ataque, Cantillo es el llamado a avanzar unos metros para iluminar a los suyos.

Tiene suficiente calidad para hacerlo. Y atrayendo atenciones entre líneas, el ‘Chao-Teo’ lo agradecerá.

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