Frank Fabra parecía destinado a ser el lateral izquierdo titular de la selección colombiana en reemplazo de Pablo Armero posterior al Mundial de Brasil. Ya entonces se adolecía de escasez para la posición, por lo que sus credenciales, para nada desconocidas, lo impulsaban como el sustituto generacional. Sin embargo, dada su inexperiencia y su tardía maduración, carecía de ese poso que le aportan la edad, las cifras y las sensaciones en grandes citas y que sí tiene, por ejemplo, Farid Díaz. Porque el formado en la cantera de Envigado completó tres años de rendimiento irregular. Y nunca se consolidó, al menos como titular indiscutible, en Boca Juniors. Hasta este 2017. De la mano de Guillermo Barros Schelotto, sumó un buen puñado de partidos, salió campeón con el xeneize y creció tácticamente. Es decir, un cóctel irrechazable para el momento y pensando en esta doble jornada de Eliminatorias.

El lateral zurdo de Boca llega en alza a la selección

Evaluando su nivel actual desde el prisma que exige siempre una convocatoria a la absoluta, Fabra ha cambiado. Y para bien. En primer lugar, ha cedido –sin perderla– incorporación en ataque en pos de ganar colocación en defensa. De hecho, manteniendo sus particularidades, caso de la incesante vocación ofensiva, y esos registros extras o diferentes a los del lateral izquierdo titular cafetero como la velocidad, la llegada, la sorpresa y el desequilibrio, reflexiona un poco más a la hora de sumarse a campo rival. No es la flecha larga de antaño que subía y bajaba por impulso. En clave de que este renovado ciclo de José Néstor Pékerman al cargo de la selección se ha visto marcado por el ínfimo peso a sus laterales, procurando la defensa compacta y del espacio, esto tiene mucho valor. A Frank se le puede mirar con ojos de fiabilidad. A diferencia del jugador de la Copa América Centenario, impetuoso y arriesgado en demasía, éste es un aval competitivo.

En términos ofensivos, tanto en posicional como en transición, sigue ofreciendo lo de siempre. Sabe cuándo pararse o profundizar, se adapta a su pareja de carril, levanta bien la cabeza para tirar el pase atrás, es una opción de desahogo recurrente por fuera… Pero lo de Fabra en los últimos metros cada vez es más notable, en parte porque a su constante despliegue por banda cada vez le suma una mayor –y más peligrosa– presencia interior. Para un lateral tan repetitivo y exterior, este detalle lo hace aún más imprevisible, pues puede romper hacia dentro o completar la diagonal si se le cede el centro. No en vano aparece más en zona de definición. De igual modo, lo que más asombra es lo que es capaz de hacer con el balón controlado, teniendo en cuenta que es un futbolista que podría tender a acelerarse por condiciones físicas.

Además de su evolución, su química con Edwin Cardona se antoja irresistible

Dicho lo anterior, con la ausencia de James Rodríguez para el partido ante Venezuela en el horizonte, el nombre de Edwin Cardona se antoja resolutivo. Porque perder al crack del Bayern Munich significa perder al número uno de esta generación y al jugador más determinante. Y en esas maneras entra Edwin, quien con su habilidad en el uno contra uno, su espléndido disparo de media y larga distancia y su protección del balón se perfila como el mejor recambio, sea ubicación por ubicación –mediapunta– o simplemente jerárquico. Pero, ¿qué tiene que ver Fabra en todo esto? El de Nechí viene cumpliendo en Boca el intercambio con Cardona con total éxito, tanto acercándolo a la corona del área para colar el gesto ganador o el pase del mismo, como arrastrando marcas en carrera. Fabra entiende a la perfección a Cardona y viceversa. Es un tándem provechoso.

Si hay una cita que le puede empezar a permitir a Frank Fabra hacerse con el hueco del lateral izquierdo, escriturado pero todavía no heredado, es la del jueves en San Cristóbal. Porque, también en este caso, Fabra necesita a la selección y viceversa. Son tal para cual. Uno para mostrar sus hechuras y el otro para descorchar a su carrilero zurdo de Rusia 2018 y, por qué no, Catar 2022. Contra la Venezuela de Radamel Dudamel despejaremos el primer veredicto.

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