Aunque el ’10’ era y sigue siendo el rey con su corona, su trono y su cetro dorados, el ‘9’ de plata levantaba elogios y augurios de buena hora con su sonrisa y su cintura tropical. Era 2011. Aquel mismo año la HBO lanzó al aire su serie de épica fantástica con ambientación medieval, Juego de Tronos, encumbrándose como reina del primetime. Desde entonces, James ha seguido su sendero destinado con gestas y gestos adustos de monarca Targaryen mientras Muriel llenaba su mirada de la melancolía nevada de un Stark. El futuro no ha sido lo que era para el chico de Santo Tomás, siendo su exclusión entre lágrimas de la lista definitiva de Colombia para Brasil 2014 el momento que enmarca su carrera hasta hoy. Su evolución, curiosamente, ha seguido una ruta inversa a la de la aclamada adaptación televisiva.

Muriel ha tenido muchos altibajos en su carrera

La serie llenaba el minutaje mágico de la televisión con ingeniosos y sutiles recorridos en el guion que pavimentaban la narrativa hasta el momento clímax, que con cada temporada aprendió a ser más y más espectacular. En ese mismo tiempo, Muriel, un prodigio de delantero centro de la escuela de Ronaldo y aroma a Ivan René Valenciano, aprendió a poner su fútbol al servicio del colectivo fuera del área de gol, dejando de lado año a año los oficios del ‘9’ y los caminos del goleador. No obstante, en la séptima temporada, la de la serie y la de la carrera de Muriel tras la Copa Mundial sub 20, Juego de Tronos ha visto perder los vericuetos narrativos que servían de metrónomo de su genialidad para cambiarlos por los secuencias impactantes de mayor escala, más veces por temporada; y Muriel, sin comerlo ni beberlo, se ha apuntalado en el primetime del fútbol: está a un partido de ser la referencia ofensiva de un equipo de Champions League.

¿El problema? Que tantos años trabajando en el juego medio lo han forjado para parlamentos de corte y conversaciones que desarrollan personajes, pero lo han sacado de las rutinas del área, el remate y el gol. Y en el primetime se necesita espectáculo. Dragones, muertos vivientes, espadas, guerras y fuegos artificiales. ¿En algún momento lo tuvo el hoy jugador del Sevilla? Sí, sin duda. ¿Acaso eso se olvida? No hay ciencia que lo pruebe y lo desmienta, mas sí está estudiado que en el fútbol las rutinas de juego que se incorporan o no al quehacer del futbolista en el campo sí que moldean su talento y habilidades. Y si en toda su carrera en Europa, Muriel no ha encadenado un puñado de partidos seguidos jugando de ‘9’, puede que sea demasiado tarde para recuperar la intuición y sensibilidad para la acción final que algún día mostró.

Por primera vez tendrá la esperada oportunidad de ser delantero centro de su equipo

O también puede ser que no sea así y que con el correr de los partidos, ‘Lucho’, como lo llama Pekerman, recuerde. Si después de su no traspaso a la Juventus en 2013, Muriel llenó sus ojos de la misma murria con la que Sansa Stark mira por los pasillos de Invernalia, también puede que haya adquirido algún atributo más. The North remembers, El Norte recuerda, es uno de los eslóganes que usa la Casa Stark. Esta noche, cuando suene el himno de la Champions, puede ser el momento oportuno para que Muriel recuerde que si Jesús Navas corre por la banda, el gol puede estar cerca y él debe ir en su busca.

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